Publicado originalmente en ABC-Galicia 12/07/10
Cada vez que escucho a Pachi Vázquez clamando por la urgente reforma del Estatuto de Galicia, “Nazón de Breogán” en ristre, se me aparece una espectral figura de aire montillano, para recordarme que, desgraciadamente, el cuerpo político camina más errado y distante del electorado que nunca. En vísperas de la estentórea salida a la calle del President Montilla sustentando eslóganes proto-independentistas en protesta por la sentencia finamente cocinada en los espesos sótanos del Tribunal Constitucional, constatamos que el PSOE no escarmienta de sus errores.
La confluencia de intereses en el tiempo de dos ideologías, la socialista y la nacionalista, que en principio sólo deberían coincidir en su proclividad a la injerencia como sistema, por presunto igualitarismo los unos, por claro uniformismo los otros, han generado entre ambas, parece ya evidente, un trasunto de Leviatán redivivo, que lo más que hace es normativizar con saña de burócrata cumplidor todo cuanto ejercicio de la libertad encuentra a su paso. El furor del converso que vienen mostrando los socialistas catalanes de la mano de los nacionalistas de la Esquerra Republicana no es ya una excepción, es una apuesta electoral que ha sufrido su clara extrapolación a Galicia. Y en esas siguen, inasequibles al desaliento y al evidente rechazo de la componenda por parte de la opinión pública. El hongo invasivo nacionalista no tiene remedio, en cuanto prende en el cuerpo social no existe ya ungüento fungicida que pueda con él; tal es la maraña de canonjías, subvenciones y prebendas prebostales que otorga, que casi nadie puede prescindir de la obediente sumisión para vivir de, por ejemplo, trabajar libremente en la vida civil, alejado de la tutela tribal.
No les vendría mal a nuestros apóstoles de la redención vernácula destinar aunque fuese un instante a la reflexión. Puede entenderse que los catalanes, conocedores de sus cifras macroeconómicas, crean que autofinanciándose y manteniendo una relación paritaria con el Estado serán más felices, aunque esto sea sólo en apariencia y a corto plazo. Pero que los gallegos, en claro seguidísimo según el inefable estilo del lobby corporativo Galeuscat, puedan pensar que la autofinanciación y el distingo lingüístico solucionaría algo de su más bien deprimente devenir económico, es una píldora que sólo políticos cegados por sed de eternidad pueden tragarse. Uno no puede menos que preguntarse si Pachi Vázquez, el converso, se ha parado a pensar alguna vez en todo eso. Si el PSOE en general no se ve a sí mismo ridículo mostrándose a cada paso más nacionalista que los propios nacionalistas.

Larga y entretenida charla con la periodista de ABC Patricia Abet. Aquí les dejo el link a la web de ABC. La foto del paraguas (M Muñiz-ABC) es la original de la edición impresa, naturalmente, llovía en Compostela.
Publicado originalmente en ABC-Galicia 28/6/10
No hace mucho, dejando vagar la vista sin prisa a lo largo del enorme monumento que Francisco Asorey realizó en los jardines coruñeses en honor de nuestro Curros, recordé haber visto en algún lugar, tal vez en mi editorial de siempre, una vieja foto en la que se retrataba de espaldas al autor en el acto de firmar su obra, era una foto magnífica, tanto como el monumento, y evocadora además de un tiempo en el que el arte gallego buscaba, y solía encontrar, un lenguaje propio. Pensé entonces qué lejos nos encontramos ahora de aquel bullente panorama intelectual de la generación NÓS, de la fuerza creativa de Os Novos, del entusiasmo, en fin, del laboratorio de formas de Sargadelos, cuando Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane trabajaban generosamente, codo con codo, proponiendo ideas artísticas tan hermosas como innovadoras.
Había entonces intelectualidad en Galicia. Gente que permanecía al cabo de las cosas, de todas, tanto de las vanguardias que proliferaban una tras otra en Europa, como, y a la vez, en la lucha por dotar de estilo y coherencia lo propio, dominado hasta entonces por un general “enxebrismo” de escaso interés. Así, en algunas de las cartas enviadas por Vicente Risco al poeta Manuel Antonio se observa casi con sorpresa, si no supiéramos de quien se trataba, el profundo conocimiento que poseía el intelectual ourensano de las últimas teorías y movimientos artísticos y culturales europeos. De ellas se desprende que en los primeros años veinte Don Vicente se hacía enviar periódicamente revistas tan raras y especializadas como las parisinas Literatture, órgano de expresión del arte negro, Nord-Sud, su homóloga cubista o Dadá 391. Recibía también Ars Nova de Roma y Grecia de Madrid, además de centenares de libros publicados en francés e italiano sobre estos asuntos, léase Unanimismo, Cubismo, Creacionismo, Neo-imaginismo, Ultraismo, Futurismo o Dadaismo. De hecho sus comentarios y opiniones sobre las vanguardias, muchos de ellos publicados en forma de artículo en las revistas Grecia y A Nosa Terra, resultaban ser tan eruditos como chuscos. Por ejemplo, en una de sus citadas cartas a Manuel Antonio, Risco se despacha a gusto con el Dadá: “Dadaísmo: é unha humorada, unha coña inventada por Francis Picabbía (sic) e Tristán Tzara. Non se propoñen nada, fan cousas sen pés nin cabeza, e divírtense d’ise xeito...Eu penso si se queren coñear dos cubistas, futuristas, etc...Antr’eles y-os cubistas odíanse a morte”.
Pese a que los miembros de NÓS, algunos de ellos artistas en activo como el mismo Castelao, estaban, como vemos, muy al cabo de lo que ocurría en el mundo cultural europeo, lo cierto es que excepto en contadas ocasiones, el galeguismo artístico jamás predicó la ruptura con la gramática figurativa, proponiendo soluciones plásticas formalmente conservadoras. Tanto es así, que el mismo Castelao afirmaba sin ambages en su diario de 1921: “Os cadros cubistas de Picasso son para volver tolo a calquera americano do sul; pero unha persoa ben organizada espiritualmente e cunha tradición pesando enriba da súa raza, non pode tomalos en serio anque vexa que isa clás de pintura non sexa enteiramente inútil (...) Con todo eu coido que Picasso ten un enorme talento, un talento de comerciante catalán (...) Eu non dubido do Arte de Picasso; o que pasa é que non o podo considerar como pintor, Picasso é un intelixente.”
Luego vinieron Maside, Camilo Díaz, Colmeiro, Huici, Seoane, Granell, Maruja Mallo, Souto, Rivas, Urbano Lugrís o Laxeiro a darle o quitarle razones, pero contribuyendo, cada uno desde su propuesta, a dotar al país de una verdadera vertebración cultural, la misma que, con el mayor de los respetos para los vivos, tanto echamos de menos si entramos a comparar el entonces con el ahora. Queridos amigos, ahora sólo nos queda el Gaiás, que el buen Dios nos asista.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín