Entre brumas
Publicado en nuestra columna de ABC-Galicia 21/6/10
Cada vez que José Blanco, esa especie de gran visir del zapaterismo, visita Galicia en comisión admonitoria, más claro me parece que la democracia española ha alcanzado unos niveles intolerables de sujeción y ausencia de libertad. Esta vez, acompañado de un Touriño eventualmente resucitado, venía tan célebre preboste, al parecer, a echar una mano al decrépito PS de G-PSOE de Pachi Vázquez. Y no se le ocurrió mejor cosa al ilustre bachiller de Palas de Rei, que pontificar en contra del decreto del gallego en la enseñanza que viene de aprobar el Parlamento de Galicia.
De modo que, a ver si lo entiendo, un sujeto con el mismo currículum que un paramecio razonablemente activo, cuya único mérito vital procede de poseer cierta habilidad para trepar en la trastienda de un partido. Que una vez ensalzado por sus bases, se ve elevado a la acumulación de cargos, carguitos y cargazos, y finalmente, y sólo en virtud de ello, habita en el extremo confortable del mundo y envía a sus hijos a estudiar a un colegio británico, donde gozan de una cómoda y útil enseñanza bilingüe, considera que los hijos de los demás deben estudiar hasta la extenuación el idioma que a él, más o menos, le viene en gana.
No cabe mayor cinismo. Vivimos en un país muy extraño, donde los que atesoran algún talento, cierta industriosidad o el necesario afán de superación, viven condenados al mileurismo, en tanto sujetos como José Blanco son elevados a la opulencia más rechinante. Si al menos, diríamos algunos, tuviesen la decencia de callarse, pero no, ni siquiera eso es posible, han de hacerse ver cada día, para recordarnos bajo qué siniestra dominación hemos de producirnos cada mañana al levantarnos.
Predican con saña su religión laica, mientras los sueldos se derrumban y las pensiones se congelan. Pero no tienen suficiente, como era de esperar no bastará con eso, ahora nos echan encima el anuncio de una política fiscal directamente confiscatoria, donde ya no valdrá la pena emprender nada, puesto que papá Estado permanecerá atento como un mochuelo a la producción de la menor plusvalía.
Díganme, entonces, si no hemos entregado nuestro destino a una casta de amondongados millonarios que a cada paso nos cuentan lo que está mandado hacer desde el confort del campo de golf de la trasera de su casa. Casta en verdad malsana y ventajista la que nos ha tocado soportar ¿Cómo diablos hemos llegado hasta aquí? ¿Veremos algún día el fin de semejante pesadilla? ¿Para cuándo dirigentes políticos cuyo único afán sea administrar eficaz y discretamente los caudales que la sociedad civil les encomienda, sin verse obligados a educarnos a cada paso en sus más que discutibles mejunjes ideológicos?
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín