
Entre brumas ABC-Galicia, lunes 12 de abri de 2010
“Hoy, como antaño, el enemigo del hombre está dentro de él. Pero ya no es el mismo: antaño era la ignorancia, hoy es la mentira.” (Jean-François Revel, El conocimiento inútil)
Abril de 2006, Jean-François Ricard, luego Ferral, luego Revel, Chez Revel, amante de la gastronomía y del buen vino, hay quien defiende que en difícil dialéctica con cualquier tipo de vino, iba camino de las verdes praderas en las que no creía. Ojala su hijo Matthieu Ricard, monje budista, tuviese finalmente razón manteniéndose en su complicada fe tibetana y el viejo filósofo goce de una buena reencarnación la próxima vez. Aquí le seguimos echando en falta, quedan ya muy pocos como él, un liberal que dignificaba cada día el concepto, desentrañando el engaño, evidenciando la mentira, cuestionando los trajes nuevos del emperador que a cada poco nos presenta con renovado éxito de crítica y público la izquierda irredenta. Mucho les dio que hacer el viejo profesor a los enemigos de la libertad y las sociedades abiertas, primero combatió contra estalinistas y maoístas, luego, tras la caída del muro, contra la irracional persistencia de la izquierda, empeñada en justificar cualquier cosa que se mostrase sólo tangencialmente antioccidental, ya fuese el castrismo, el tercermundismo, el integrismo islámico o los turbios movimientos antisistema. Una actitud valiente rara de ver en un intelectual. Los que así se consideran suelen andar por la vida como pisando huevos y espetando por la boca lo que se espera oír de ellos o lo que ellos creen que el procomún desea escuchar, si no hay ni un ápice de verdad en lo que afirman, da igual, “el arte de “pensar socialista" no consiente que la realidad le fastidie una buena teoría, una buena soflama”, decía Revel, y tenía razón. Tal vez resulte cómodo vivir anclado en la tautología de los lugares comunes, en el hablar de oídas, todo con tal de no madrugar.
Revel daba mal en las fotos, es la miseria general de los liberales, ya le pasaba a Raymond Arom, también a Tocqueville, nunca supieron ser encantadores de serpientes ni regaladores de oídos, la realidad resulta a veces poco agradable, sobre todo al indolente. Pero Revel era pertinente, nos recordaba en cada ocasión de donde venimos y como hemos llegado hasta aquí, lo que ha costado acceder a la razón y las luces y el dispendio que supone abandonarse a la tiranía de las religiones laicas. Si occidente descubrió el individuo y toda su admirable potencialidad, hoy impera la imposición de lo colectivo, el agobiante poder totalizador de la maquinaria socialista, empeñada en redimirnos no se sabe de qué esta vez. ¿Será por ventura que una vez uniformado el pensamiento de los súbditos las cúpulas rectoras podrán por fin tumbarse a descansar plácidamente en sus bien provistas villas? Sólo así se explica el momento en que nos hallamos, hoy, escuchando con cierto pesar las cosas que proclama Willy Toledo, me ha venido al magín, como de rondón, el bueno de Jean François en el aniversario de su gran viaje, los últimos acontecimientos le hubieran proporcionado buen pasto del que hablar, ya lo haremos otro día, según se vaya pudiendo.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín