Exposición de Rosa Otero
23.04.09 @ 19:15:53. Archivado en Actualidad, Arte

Texto para la exposición "ENVEJECIENDO"
de Rosa Otero
A Coruña > El Corte Inglés de Ramón y Cajal > 6ª Planta
Desde el 16 de abril al 2 de mayo de 2009
Huye la tarde en mi prisión
Una dulce lámpara arde
Estamos solos en mi celda
Bella luz razón adorable
De Prisionero sin horizonte, Apollinaire
Es fama que la invasión por parte de Henri Matisse y sus amigos de Colliure del Salón de Otoño de París, supuso para la pintura el definitivo triunfo del subjetivismo. El rechazo del color imitativo y su substitución por la pureza expresiva, se hizo bandera de la vanguardia. De este modo y a la vez que el inimitable André Derain ilustraba el primer libro de poemas de Guillaume Apollinaire, quien supo ver, admitió por fin la distancia que conviene establecer entre la naturaleza y el hecho creativo. Luego vinieron otros a confirmar la poética de los nuevos hallazgos. Paul Klee, para quien era el color el que se apoderaba del artista y no al contrario; dictando así sus normas y su estética. Kandinsky, que entendía la pincelada del pintor como la nota, exacta, necesaria, gentilmente depositada sobre la partitura por el compositor. El matrimonio Delaunay, para quienes el color era la esencia misma de la dinámica natural…
El resultado fueron aquellas paletas de tonos inolvidables, que hacían de la obra de arte una creación hermana de la naturaleza, pero en ningún caso remedo de ella, sino su mismo complemento. Bien es verdad que al gusto por la explosión de luz le siguieron nuevas opciones y nuevas propuestas, pero la luz es la luz y siempre regresa al mundo plástico para reclamar lo que es suyo. Y esto es lo que ocurre cuando se contempla la obra de Rosa Otero, una pintora que evidencia su capacidad para escuchar en su interior, congraciando así las impresiones de su retina con la demanda expresiva más íntima. La utilización subjetiva del color, la simplificación del dibujo, la explosión casi anímica de sus colores por veces violentos, sugieren el espíritu de aquel otoño de 1905, cuando los pintores decidieron dejar de comportarse como fotógrafos para tornar en poetas plásticos, eso salimos ganando y uno siempre se alegra de que aquella fuerza creativa resurja una y otra vez, por diferentes manos, pero con un mismo espíritu.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Juan Granados
autor
Contacto




