
Pluralitas non est ponenda sine necesítate (Guillermo de Occam)
Uno camina con el tiempo limitado, pero no hasta el punto de transitar por lo cotidiano privado de ciertas intuiciones. No hay más que darse un paseo por la realidad, para colegir que vivimos en un lugar extraño, vinculado permanentemente al pasado, es decir, dependiente del pensamiento artificialmente complejo, donde lo evidente jamás aparece y todo se explica a través de increíbles retruécanos verbales subsidiarios de un modo absurdo de razonar. Algunos enlaces con los que he topado en casas cercanas ayudan a explicar todo esto.
Si Rafael Herrera nos recuerda que permanecemos inermes en manos de un lobby político fascinado por el derecho territorial y el privilegio artificialmente justificado por las cuitas de los bisabuelos, Berlin Smith nos enlaza con la realidad que deviene de semejante actitud. En consecuencia, observamos como los habitantes de un territorio, elevados a verdadera casta dominante por el presupuesto que debería atender a todos por igual, demandan, no se si mayoritariamente aunque bien poco les falta teniendo en cuenta los sistemas lingüísticos y educativos que imponen en sus feudos, la inmediata secesión del común hispánico. Presupongo que lo lógico en este caso sería no porfiar con el mal pagador, invitándole a salirse cuando quiera. Lejos de ello, la “clase” política, esa de los “miembros y miembras” interpone a la liberación moral mil excusas patéticamente legales, como si la ley en España no estuviese ya suficientemente desprestigiada por su errática trayectoria, dependiente en todo del aire que marcan los tiempos y las campañas electorales, donde; por ejemplo, hablar, escribir, español en España puede ser a la vez obligación y delito, una ley tan estúpida como aquella que en ciertos parajes prohíbe la ingesta de determinados animales por miedo a que se trate de tu propia abuela reencarnada.
La miseria historicista nos impide contemplar la impúdica desnudez del rey. Aquí, en la España de 2008 no somos ciudadanos iguales en derechos y obligaciones, esa es la verdad por más que se quiera disfrazar con groseros constructor epistemológicos. Los viejos canallas del FBI de Hoover solían aplicar el axioma: “Si te lo parece, es”; antes que ellos Guillermo de Occam aplicaba su navaja para encontrar la verdadera respuesta en lo evidente. Aquí seguimos explicándonos como los amondongados y sofistas bizantinos, peor para nosotros, permaneceremos esclavos de la historia, siervos de la arbitrariedad presupuestaria y el público adoctrinamiento.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Paulino Toribio
José Pómez