
Con motivo de los actos en celebración del Bicentenario del comienzo de la Guerra de Independencia en Galicia, cuando los coruñeses decidieron gallardamente alzarse contra Napoleón, el comité organizador del bicentenario y la asociación de recreación histórica “The Royal Green Jackets” nos han distinguido con la medalla de plata de la batalla de La Coruña. Un gran honor, que desde aquí agradecemos de todo corazón. Ahí tenemos una razón más para pensar que aquella trágica retirada de las tropas de Sir John Moore bien merece una novela, todo se andará. Fue, además, un acto entrañable, donde nos pudimos rodear del calor de viejos y nuevos amigos, los apasionados por la Historia vamos siendo multitud, que siga así por muchos años.

Me gustan los tipos del Country porque no buscan la componenda ni la laxitud. Son como son y no se casan con nadie, tienen sus reglas y se atienen a ellas. Consideran lícito emborracharse y aprovechar lo bueno que la vida proporciona, pero esto nunca será a costa de perderle el respeto a tu propia madre, tenga o no la maldita razón. He vuelto a ver aquella maravilla de 1980, Honeysuckle Rose, cuando el viejo Buck Bonham (Willie Nelson) se enamoró perdidamente de Lily Ramsey (Amy Irving) su cantante, situando en difícil tesitura a Viv Bonham (Dyan Cannon), esposa y compañera en tiempos difíciles. La película no ha perdido un ápice de frescura, ni musical ni argumental. El triángulo amoroso siempre ha gozado de buena salud literaria, pocos asuntos nos reflejan mejor. Resultan también inolvidables algunos cameos ilustres como la espectacular intervención de la bellísima dama del country-rock Emmylou Harris.
Hay muchas maneras de ejercer la sana costumbre de disculparse, de solicitar perdón y amparo; hacerlo ejecutando las dulces notas de una acústica a espaldas de tu desprevenida dama es, desde luego, una de las más sutiles y elegantes, así es esta gente, supuestamente han pasado de moda, qué gracia...
“Para un gallego es tierra ajena aquella en que no puede encontrar un crucero” Filgueira Valverde.
Mi buen amigo Juan J. Burgoa, que es marino, investigador y escritor infatigable, me remite gentilmente su último libro. Se trata de un monumental esfuerzo heurístico que ha dado como fruto una verdadera antología sobre lo mucho que escritores, poetas e investigadores nos han ido contando en torno al cruceiro gallego. Nadie se echa de menos aquí, desde Castelao, Cunqueiro o Vicente Risco, hasta mi admirado Carlos Alonso del Real. Desde el cancionero popular, hasta la lírica amable de Manuel María. En tiempos de mediano pasar se agradece el esfuerzo. Aquellas pedras-fitas, altariums del paganismo, mixtificadas luego con la epidérmica uniformidad cristiana, son y serán alta señal de las esencias de Galicia.
No hay parroquia en Galicia que no posea al menos una de estas obras fruto de la pericia de anónimos canteros. Se dice que se conservan bastantes más de 10.000, muchos bajomedievales, aunque la mayoría son producto de la explosión creativa del Barroco gallego. Signos destinados a concitar la telúrica positiva, la buena suerte, la salud del caminante y hasta el buen andar de los niños, mantiene el misterio de lo antiguo, nunca sabremos del todo qué son y qué significan en esencia; lo mismo que las vírgenes negras o los laberintos de las catedrales góticas, están ahí para recordarnos que sabemos bien poco de nosotros mismos, menos aún de los miedos y anhelos de los que nos precedieron, y aún así, resisten enhiestos para recordarnos que detenerse un instante en el camino, recapitular, reflexionar sobre lo que de verdad importa, siempre merece la pena. Un libro delicioso que no deben perderse.
O cruceiro na literatura
de Juan J. Burgoa Fernández
Colección Soláster
Ferrol-2008
ISBN: 978-84-95289-91-1
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín