
Cuando a uno le es dado vivir en un país supuestamente libre y occidental, le resulta especialmente molesto que aquellos dispuestos a gobernarle le tomen por el mismo pito del sereno. Véase el modo en que Zapatero remata sus debates: “Buenas noches y buena suerte”, nos dice, con mirada tenue de merchandising facilón. Diríase que se contempla a sí mismo como un nuevo Edward R. Murrow del que, obviamente, nada sabe, luchando como un titán contra el inquietante Joseph McCarthy y su tristemente célebre Comité de Actividades Antiamericanas. Alguien debería decirle a este sujeto que desde que es presidente, algunos por aquí vivimos sometidos a la presión de nuevos comités que él mismo ampara y protege. Recuérdese la pregunta de Mariano Rajoy sobre el derecho a aprender en español y las rotulaciones comerciales en Cataluña y júzguese después lo que le ha importado que se le hiciese notar tan evidente asalto a la libertad individual.
Los resultados de la muy cacareada “alegría” socialista se han visto reflejados muy pronto en mi casa, mis hijos traen a menudo las fichas del colegio con hermosas palabras tachadas en carmín. Son palabras que escucharon de sus abuelas cuando aún no sabían hablar, son las palabras primeras: “almendra”, “rana”, “cocodrilo”. Todas tachadas, Zapatero y sus amigos normalizadores dicen que no son así, que el cocodrilo se dice “crocodrilo”, que la almendra es “améndoa” y que mis hijos no tienen ni idea de cómo se habla y como se escribe, que lo dice el comité, que está para eso, para salvarnos de nuestra impertinente y ofensiva costumbre de comunicarnos en español en España. No sin razón decía aquello Montaigne: “Los que tienen el cuerpo flaco lo abultan interiormente; así aquellos cuyas ideas son insignificantes las inflan con palabras.” Mañana vendrán otras prohibiciones y otros comités, el supuesto Murrow, transido en McCarthy, nos contará entonces su plan, paz con los censores y guerra a todos los demás, en especial a los que se ganan la vida trabajando sin incordiar a nadie, esos son, ciertamente, los más peligrosos para él.
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Pues no sé como aplaudirte; los tres que se me han adelantado han sido suficientemente expresivos.
Estos últimos días me ha dado por releer a Orwell; ni que fuera un Nostredamus.
Pues nada; nos quieren estabular en la granja; y parece que muchos están encantados con ese estatus; y los que no lo queremos tenemos que protegernos, aunque vayamos a pecho descubierto, para no ser adocenados.
¡chapeau!
Ángel
¡Cuanta verdad en un "post" tan breve! Muy bien escrito. Enhorabuena.
Saludos
Alicia A
Magnífico????? D. Juan es un lujo para cualquier sociedad. Evidentemente, para la española inalcazable. No hay nivel cultural ni intelectual para leer a uno de los escasos bienes de Estado. Como siempre gracias por cuanto aporta a nuestra vida, nuestra cultura y nuestro intelecto.
España es más bien d lectura, cultura y ejercicio intelectual "de todo a cien".
Así nos va.
Hola a todos:
Plas, plas, plas. Magnifico articulo maese Granados.
Un abrazo.
Martes, 14 de febrero
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Chris Gonzalez -Mora
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
José Donís Català
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
José Lozano Galera
Juan Carrasco de las Heras