Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

Hace tiempo que no les contaba del Gran Capitán

27.03.08 | 03:14. Archivado en Sobre el autor, Literatura


Y es que a partir de hoy podrán encontrar en quioscos y librerías mi novela “El Gran Capitán” también en la versión que acaba de editar Planeta de Agostini para su nueva colección de narrativa histórica. Ya sabrán que se trata de de una selección de 60 novelas recientes, muchas de ellas previamente publicadas por Edhasa, muy bien presentadas, en tapa dura y a un precio excelente.

Como es natural, uno se alegra de que a sus hijos les vaya bien y gocen de larga vida, si me permiten, más en este caso, porque sigo creyendo que las peripecias vitales de Gonzalo Fernández de Córdoba merecen ser recordadas, aunque sólo sea para certificar nuevamente aquello de que el que resiste, mejor si es con ingenio y un punto de humor, gana. Bien que lo demostró, aunque fuese a costa de sufrir la cuartana y los desaires de un rey que parecía apreciar su bolsa más de lo debido.

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Lost in Translation

15.03.08 | 02:17. Archivado en Literatura

Conozco a quien afirma que pasado mañana no habrá sorpresa ni desasosiego. Hacen bien en decirlo, porque tienen razón; luego estamos otros que, sentados a la vera del camino con cierta perplejidad, conocemos que mañana, lo que de verdad ocurrirá mañana, tendrá su cálido interés. Puede que el encuentro sea fortuito, también episódico, puede que la distancia regrese eterna, never more, seguramente; pero nada vuelve a ser lo mismo, nunca es lo mismo, la memoria persiste sobre el encuentro y con eso es suficiente. Nunca se debe denostar a quien por un instante cometió la gentileza de apreciar tu amplia y grosera humanidad; si además te ha concedido la gloria de la risa, no se admite queja ni reclamación. Otorgar buenos momentos es nuestro deber, nuestra única gloria.
Si aún no han visionado “Lost in Translation” deberían hacerlo, explica muy bien estas cosas, diríase que esenciales. Al menos si uno se va acercado a la edad del incomparable Bill Murray, mi hermano americano.



Carta desde El Álamo

10.03.08 | 22:38. Archivado en Política

“No sólo es la libertad de pensamiento compatible con la paz del Estado, sino que suprimirla implica destruir dicha paz (...) Los gobiernos no deben esforzarse por convertir a los seres humanos en bestias o peleles, sino fomentar que desarrollen sus mentes y cuerpos rodeados de seguridad, empleando su razón sin ninguna especie de grilletes”.

Baruch Spinoza

Si tuviésemos alguna necesidad de ponernos bíblicos, deberíamos enunciar aquello de “Todo está consumado”, puesto que el triunfo de los partidarios del nuevo Leviatán se ha hecho bien efectivo en las urnas. Contemplando la satisfacción casi pantagruélica de Zerolo tras la figura enaltecida de su mentor, podemos esperar lo que viene a continuación, una versión corregida y aumentada de esa extenuante forma de gobernar, donde sólo hace falta dar una patada a cualquier bote para que aparezca el estado, bien el central, bien el vernáculo, bajo el más leve de nuestros movimientos. Quiere esto decir que a cambio de impuestos que van camino de hacerse directamente ofensivos, donde, desde que existen los paraísos fiscales, es decir desde siempre, se encomienda a las rentas medias y bajas el sostén casi en exclusiva del constructo público, joviales gobernantes volverán a sortear pedreas que escenifiquen esa especie de grotesco festival redistributivo al que confían el sosiego de las conciencias y la sedación de los anhelos de prosperidad que creíamos innatos en el hombre.

A pesar de que, de creer a los medios, la intelectualidad hecha multitud parece entregarse rendidamente a los designios de la ideología más fracasada de la Historia, hoy vergonzosamente aliada con las restricciones etnicistas de los que desean imponernos, incluso, la lengua que hemos de emplear; parece que algunos los van viendo venir y encima lo publican sin empacho. Es muy de agradecer, porque estas sinceridades suelen repercutir a menudo en la calidad del cocido que se le permite ingerir el librepensador. Parece que agrupados tras la empalizada de la libertad, algunos tramperos del pensamiento, resisten bien los envites de las legiones de salvadores sociales que, a falta de mejor perspectiva, usan de la política para impartir doctrina, sembrar moral y repartir como mejor les parece la dádiva, en vez de administrar el país sin ruido y con cierta eficacia, que es lo único para lo que se les contrata, conscientes como somos de que los más útiles no suelen pertenecer a gremio tan artificialmente acomodado, ocupados como andan en desarrollar sus propias potencialidades conforme a su naturaleza.

Llegados a este punto, satisface recordar que los cañones de Santa Ana nada pudieron contra la confianza en sí mismos de un puñado de resistentes. Habrá pues, que reivindicar sin temor el derecho a existir de opciones políticas menos agresivas con la libertad individual. No pedimos gran cosa, sólo enunciamos un deseo, el mismo que Baruch Spinoza dejó tan afortunadamente escrito, aspiramos a que administren lo que se les encomienda, de convicciones, anhelos y patrias redivivas, preferimos ocuparnos nosotros.


Viajando al extranjero

08.03.08 | 20:54. Archivado en Política

Tanto nos han dado la matraca con lo que podemos o no podemos hacer, lo que está bien visto y lo que no, lo que somos o lo que dejamos de ser; que voy creyendo que ya nadie conoce quien es y donde su ubica en el perro mundo. Aquí ni el tato dice esta boca es mía por miedo a incomodar a la repugnante equidistancia mediática. Cabrá suponer que el occidente liberal y democrático es así, blandito y bobalicón con los ladrones de sueños, tolerante con todo menos con la razón, la justicia y la libertad. Pudiera creerse que este es el camino, con sólo escuchar a Gabilondo cada día o asistir a los ridículos orgasmos mediopensionistas de Zerolo. Basta viajar para que aparezca la sombra de la duda, el remitente, por ejemplo, conoce que nuestros vecinos franceses saben distinguir a un nazi cuando lo ven:


Y que los británicos son conscientes de que pertenecen a un gran país orgulloso de su pasado y festivamente esperanzado en el futuro. Oigan y ni uno de ellos parece un fascista, sino un ciudadano celebrando que existe.


Aquí nos queda el reproche, la mala baba, el medre presupuestario y la humillación de cerviz. “Progresamos adecuadamente”, qué duda cabe, hay quien sostiene que en Mondragón con especial aplicación.

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Good night and good luck

06.03.08 | 21:10. Archivado en Política

Cuando a uno le es dado vivir en un país supuestamente libre y occidental, le resulta especialmente molesto que aquellos dispuestos a gobernarle le tomen por el mismo pito del sereno. Véase el modo en que Zapatero remata sus debates: “Buenas noches y buena suerte”, nos dice, con mirada tenue de merchandising facilón. Diríase que se contempla a sí mismo como un nuevo Edward R. Murrow del que, obviamente, nada sabe, luchando como un titán contra el inquietante Joseph McCarthy y su tristemente célebre Comité de Actividades Antiamericanas. Alguien debería decirle a este sujeto que desde que es presidente, algunos por aquí vivimos sometidos a la presión de nuevos comités que él mismo ampara y protege. Recuérdese la pregunta de Mariano Rajoy sobre el derecho a aprender en español y las rotulaciones comerciales en Cataluña y júzguese después lo que le ha importado que se le hiciese notar tan evidente asalto a la libertad individual.

Los resultados de la muy cacareada “alegría” socialista se han visto reflejados muy pronto en mi casa, mis hijos traen a menudo las fichas del colegio con hermosas palabras tachadas en carmín. Son palabras que escucharon de sus abuelas cuando aún no sabían hablar, son las palabras primeras: “almendra”, “rana”, “cocodrilo”. Todas tachadas, Zapatero y sus amigos normalizadores dicen que no son así, que el cocodrilo se dice “crocodrilo”, que la almendra es “améndoa” y que mis hijos no tienen ni idea de cómo se habla y como se escribe, que lo dice el comité, que está para eso, para salvarnos de nuestra impertinente y ofensiva costumbre de comunicarnos en español en España. No sin razón decía aquello Montaigne: “Los que tienen el cuerpo flaco lo abultan interiormente; así aquellos cuyas ideas son insignificantes las inflan con palabras.” Mañana vendrán otras prohibiciones y otros comités, el supuesto Murrow, transido en McCarthy, nos contará entonces su plan, paz con los censores y guerra a todos los demás, en especial a los que se ganan la vida trabajando sin incordiar a nadie, esos son, ciertamente, los más peligrosos para él.

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