
Ya sabrán que Gabriel Tortella (Barcelona, 1936) es un historiador económico o un economista historiador, que lo mismo da, perteneciente a esa hornada áurea de investigadores catalanes que como Jordi Nadal o Albert Carreras, nos ayudaban desde la editorial Ariel a entender con mayor claridad las vicisitudes del difícil proceso de industrialización en España. He de reconocer que a mí me gusta mucho Tortella, hace ya mucho tiempo leí unas más que interesantes reflexiones suyas en torno a la defensa catalana en 1869 del arancel proteccionista frente a los tímidos intentos liberalizadores de Laureano Figuerola, en los que concluía que más les habría valido a los industriales algodoneros del principado dejarse llevar por el benefactor viento de la libre competencia, que haberse agarrado a la seguridad del proteccionismo, creciendo, decía, “como un organismo natural y no como una planta de estufa”. Corría el año 1994 y el libro se llamó “El desarrollo de la España contemporánea”.
Hoy compruebo que Gabriel Tortella sigue a la suya y no se casa con nadie, sus demoledores artículos en El País criticando los excesos del nacionalismo, por su vocacional cortedad de miras, por su empecinado caminar en contra de la Historia, resultan hoy más pertinentes que nunca. Trasmite esperanza contemplar que personas como Gabriel Tortella no hayan sucumbido ante la apisonadora ideológica que hoy señorea con mano de hierro el universo cultural y político de cualquier territorio extracastellano. Lo fácil hubiera sido lo contrario, vamos que no creo que en un futuro próximo se le conceda a este historiador de pluma ágil y miles de horas de vuelo la Creu de Sant Jordi. Y fíjense, que Tortella, como hijo dilecto de su generación, es un historiador de metodología marxista, que hoy en día resulta ser idéntica a cualquier otra metodología rigurosa, pero que entonces parecía un condicionante ético inexcusable para un intelectual, no hacerlo así sería verse abocado al ostracismo más o menos expreso del mundo académico, ya decía Marc Ferro, que lo de la escuela de Annales era vergonzoso, pues conceptos como “explotación” eran considerados en aquella casa tan naturales e inevitables como “que a la primavera le suceda el verano”.
Afortunadamente, entonces, existe un pensamiento de izquierda que todavía camina libre de prejuicios de campanario, centrado en su afán antropológico. Alivia mucho pensar que existe un universo de rigor y sensatez tras las frases romas de Zapatero, Montilla o Pepe Blanco, empeñados como andan en gobernar un “Estado” con quien sea, bajo la máxima “tras de mí y los colegios de élite de mis hijos el Diluvio”, igual les da si es con los mismos cuyo único fin en este mundo es que el tal “Gobierno de España” deje de existir. Nada que ver con términos como izquierda o socialismo, esto se llama, a lo más, búsqueda del sustento y dominio del cotarro pese a quien le pese. No nos rasguemos las vestiduras, Aznar y los anteriores hicieron lo mismo o parecido, gobierno a cambio de gabelas y normalizaciones. El resultado resulta fácilmente comprobable. Hace poco compartía mesa y mantel con un afamado arquitecto que había impartido clases y conferencias en universidades del País Vasco y Cataluña. En un momento de la conversación, no siempre estamos de acuerdo, más bien al contrario, le dije: “Oye y tú irías a vivir con tus hijos a alguno de esos territorios”; “¡Ni loco!” me respondió. Luego citó algunas de las razones que todos podemos suponer: “¡En Euskadi han llegado a traducirme simultáneamente una conferencia…en español!, de locos, en cuanto a Cataluña, mis hijos no tendrían manera de aprender en la lengua que hablamos en casa”. Lo mismo, exactamente lo mismo, han conseguido ya en Galicia. En fin, el “efecto San Mamés”, a este paso, la tristísima endogamia pseudoétnica dominará por completo aquellos lugares en los cuales el nacionalismo ha hecho fructificar la hiedra de su crónico autismo. Por mí que vayan preparando el Referéndum, Nihil Obstat, ya nos buscaremos un confortable refugio al abrigo de tan insanos humores, todavía queda mucho Mediterráneo, por muchos Paisos que quieran colonizar.
Sábado, 18 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Paulino Toribio
José Pómez