La pasión simbólica de Alfredo Erias
09.12.07 @ 10:25:28. Archivado en Arte
Aparte de algunas razones de cierta inespecificidad teórica, nadie sabe a ciencia cierta en qué pensaba Dante Gabriel Rossetti cuando decidió fundar la Pre-Raphaelite Brotherhood, no obstante el grupo inglés con su rechazo al academicismo del segundo renacimiento y su gusto por las brumas legendarias de la vieja Europa, —aquellas frágiles y enigmáticas damas nunca superadas—, alcanzó rápidamente el éxito y una bien merecida fama que todavía hoy perdura. Sin duda, ese amplio espectro de evocaciones y sentimientos que percibimos como de “raíz medieval”, piedras asombrosamente talladas, nobles ruinas, leyendas que dan cuenta de afanes admirables junto a las más canallescas conductas, siempre ha disfrutado del beneplácito del público.
No podría ser de otra manera, al fin, tales evocaciones nos hablan de esencias y orígenes, de esa especie sutil de ADN cultural que nos conforma a través de siglos y generaciones. Tal vez por eso, la primera vez que me acerqué a la obra gráfica de Alfredo Erias, sentí una agradabilísima sensación de retorno a la lumbre, de vuelta al hogar, que hoy todavía me embarga y me sorprende. Sabrán que Alfredo es historiador de raza, alma mater de señeras empresas nacidas en el crisol amable de la comarca brigantina, siendo, como es, director del Museo das Mariñas de Betanzos, del Archivo Municipal, de la Biblioteca y del Anuario Brigantino; instituciones todas ellas de reconocido prestigio en el ámbito sociocultural gallego y español. En medio de ese pandemonium de responsabilidades, Alfredo ha robado tiempo de donde seguramente no lo tiene, para dedicarse a una intensa actividad plástica que va camino de convertirse en una de sus mayores glorias profesionales.
Nada es por casualidad, el profundo conocimiento que el autor ha obtenido de años de estudio y riguroso trabajo arqueológico, le han proporcionado la técnica precisa para proponernos hoy sus más arriesgados sueños creativos. En su última entrega (la colección 'Xente no Camiño') que ya ha pasado por Compostela y Bruselas y hoy, gracias a la Diputación Provincial coruñesa se ha hecho peregrina para visitar un buen número de municipios gallegos, nos propone una original reinterpretación pictórica de nuestra Edad Media, entendida como uno de los signos más visibles de la cultura europea de todo tiempo. Como asegura el mismo autor:
“Su objeto es la imagen de la gente medieval, a partir de las referencias más seguras que tenemos, encontradas en sepulcros, capiteles, canecillos, etc., y siguiendo, como es lógico, la estela de catedrales, iglesias, monasterios, castillos… Y esas gentes, de todos los estamentos, tomadas con las técnicas del arqueólogo, son filtradas luego por la mirada del pintor. De esa forma, resucitan poco a poco ante nuestros ojos, desde caballeros y grandes damas a bufones, músicos y prostitutas, pasando por los campesinos y el mundo crecientemente complejo de la burguesía, sin olvidarnos de los reyes y las distintas jerarquías clericales.”
Si todavía no han contemplado la exposición “Xente no Camiño” aún están a tiempo, este mes de diciembre las 54 tabla con un formato de 118 x 73 cm. que componen la muestra, permanecerá expuestas en Tui, para continuar su periplo en el castillo de Soutomaior (Arcade), donde se podrá contemplar desde mediados de enero -bajo los auspicios de la Diputación de Pontevedra que publicará un libro-catálogo al respecto- hasta finales de abril. Con el aliciente de que el autor aportará esta vez una decena de nuevas obras a la exposición. No es cosa de perdérselo, tengo para mí que si los británicos tuviesen hoy en día un Alfredo Erias, se sentirían tan afortunados como cuando recibieron cumplida noticia de las propuestas de Dante Gabriel Rossetti y sus industriosos compañeros.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Juan Granados
autor
Contacto




