Lo mejor del arte contemporáneo es que, mostrándonos por delante su farragoso contenido, uno le puede echar encima la literatura que le plazca para vender humo embotellado. Ya no recordaba esta maravillosa escena, ¿qué haríamos sin el gran Woody?
No obstante, no todo es lo mismo, hay que reconocer que Pollock ha sido el mejor garabateador de la historia del arte, tenía estilo, personalidad; una especie de conocimiento natural del mundo orgánico, caótico y fractal a la vez, que congenia sutilmente con el espíritu. Algo que jamás tendrán los pomposos grafiteros, “pintores” —se dicen— que cada anochecer, así porque se creen cultura, afean y empobrecen nuestras ya tristes paredes, ojalá se metan su “libertad” en el mismísimo culo, que se dediquen a otra cosa, cuatro firmas malparidas no son arte, son frustración y molicie urbana.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Paulino Toribio
José Pómez