
No ha sido descortesía, Wally, Luis y Berlín saben muy bien lo que se les quiere en esta casa, pero en ocasiones a uno le ocurre como al Adelantado Padilla, cada vez que larga la jarcia para cobrar singladura, algún calvatrueno con aspecto de funcionario le arruina el día endilgándole algún papeleo de los de comenzar hoy y rematar dos meses después, largándole sin misericordia al dique seco y al fregado de carenar. Si a esto unimos contingencias varias de penoso relatar, se comprenderá que por veces uno se pierde entre los papeles, lo que no quiere decir que me olvide de los amigos, uno de los pocos pecados que no pienso cometer en tanto conserve el sentido de las cosas.
Recuerdo que Wallenstein, compañero de batallas historiográficas, me pedía que nombrase las que son para mí las siete maravillas del mundo moderno. Bueno, observarán que él ya ha sacado lo esencial a relucir, así que me dispensarán si me permito citar aquí alguna filia personal de difícil justificación:
1.- Internet, sin duda, ya no podría escribir levantándome a cada pasa para consultar una entrada o un topónimo, por no hablar del Google Earth.
2.- La economía libre, que nos permite, entre otras consideraciones, consumir ron con coca y benzodiacepina sin incómodas restricciones.
3.- Los “media” en todas sus variantes, que en su misericordia nos proporcionan interminables horas de placer tras la dura jornada. Uno puede sobrevivir al día si sabe que al llegar a casa, niños acostados por medio, puede disfrutar cuantas veces quiera con las locuras de Rufus T. Firefly en “Sopa de ganso”.
4.- Ya que estamos, ciertos filmes de Woody Allen, señaladamente: Annie Hall, Hannah y sus hermanas, Manhattan, maridos y mujeres y delitos y faltas.
5.- Alguien me crucificará por esto, pero en fin: La certeza de que el mundo camina hacia una cierta convergencia de sensatez económica y social, a pesar de que muchos se empeñan en mantener usos preindustriales, cuando no medievales, en sus modos de hacer; ya caerán, todos lo hacen, nadie gusta del mal vivir y la demagogia tiene un recorrido muy limitado.
6.- La globalización, si, eso mismo, yo me pido ser de Brooklyn. (Eso Berlín ya lo sabe, cualquier día nos mudamos a la Madison Avenue, pero necesitamos más pasta, no tardará mucho ya).
7.- La certeza de que hoy, más que nunca, cada quien puede cumplir su sueño, si se empeña lo suficiente.
En cuanto a Berlín y Luís Gómez, algo me decían sobre secretos, confesables o no. En fin, ¿Quién es quién? Sobre esto poco tengo que decir, pero alguna cosa podría contarles sobre mí.
Por ejemplo que ser un chaval aplicado y gafoso, paradigma de buena crianza decía de mí mi tío Fernando, aquel marino de los de antaño, perdido en el pandemonium de un patio de juegos atestado de material humano mostrenco, no es perjuicio sino virtud. Gracias a eso uno se vuelve observador y desarrolla la inteligencia emocional, de modo que pocas veces se ha de usar la violencia para espantar desaprensivos. Si, llegado el caso, esto resulta inevitable, conviene, como hicieron mis padres conmigo, que se le matricule a uno en un curso de Judo. Yo acudí catorce años seguidos y nunca he tenido miedo desde entonces, mis compañeros de patio si.
Esto no quita que siga siendo uno de los tipos más torpes con las manos que puedan existir en el planeta, mi falta de pericia me ha llevado a electrocutar gravemente, sin quererlo, a un radiotelegrafista, me alegra saber que vive todavía. No obstante, conseguí, jugando con las poleas que sostenían sus piernas, lesionar a nivel de minusvalía grado severo según baremo de la Seguridad Social a una tía previamente lesionada por un trolebús, hace treinta años de esto y sigue sin hablarme; tirar una fuente enorme de lacón con grelos sobre el abrigo de visón de la madre de un amigo, chocar repetidamente a la vuelta de la esquina con el mismo vecino, que ahora usa ya bastón; lograr que mi editor no quiera volver a montar en mi coche jamás —dice que voy despistado y señalando cosas— o conseguir que mis amigos me tengan prohibido servir las copas en las noches de poker, eso salgo ganando. Con todo, el destino es así de juguetón, guiso bien y nado y buceo mejor que la mayoría.
La pasta es para subsistir y comprar chorradas a los niños, que me hace gracia, pero lo que importa de verdad es el favor de las damas, yo visto siempre igual y consumo como un biscuter; pero las damas, ah amigos, le confieren a uno su razón de ser, ahora y siempre, en esto me gustaría parecerme a Picasso, por la bronceada longevidad en Antibes, se entiende. La feminidad es un misterio que conviene cuidar, créanme si les digo que no hay nada más. Hace uno días, triscando por la red, encontré este video de la ELO. En mis tiempos Jeff Lynne y la ELO pasaban por horteras, claro que entonces no habíamos comprendido la verdadera extensión de la palabra, en realidad, para los baremos de hoy en día, eran unos maestros de la música electrónica. Pues bien, tras Jeff Lynne, que siempre tenía esa pinta imposible de licántropo, aparece haciendo los coros Rosie Vela, esa forma de moverse, esa dulzura incomparable, eso, justamente, es de lo que hablo, las damas son una bendición, que nunca nos desamparen.
Y ahora, espero no incomodarles con esto, traslado el envite a dos de mis bloggers favoritos, dos tipos con cuya lectura disfruto cada día más, son Ignacio y Rafa Herrera, a ver que nos cuentan, les aseguro que no tendrá desperdicio.
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Esencialmente el mismo, sí señor.
Bueno, Sr. Juan, pues ya he cumplido.
http://blogs.periodistadigital.com/crisishoy.php/2007/10/10/p120831#more120831
Saludos
Viernes, 17 de febrero
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer
José Donís Català