Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

“Cuando los españoles conquistaron Vietnam”

04.03.07 | 01:21. Archivado en Literatura, Historia
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La Guerra De La Cochinchina. Cuando los españoles conquistaron Vietnam
ISBN: 8435039889
Número de páginas: 512
Autor: Sintes, Luis Alejandre;
Editorial: Edhasa

“Preciso es confesar que los franceses nos han cogido completamente de “primos” en esta ocasión, explotando nuestros sentimientos religiosos para fundar con nuestros propios recursos un magnífico establecimiento que no podían llegar a ver realizado por sí solos. No defendemos la religión, ni reivindicamos el honor nacional ultrajado, ni podemos pretender ventajas para nuestro comercio, ni esperar siquiera que brillen con gloria nuestras armas”.
Francisco de Arce, 1864.

Mi buen amigo y compañero de editorial, el general Luís Alejandre Sintes, me envía, amable como es, un ejemplar de su “guerra de la Cochinchina”. Tengo que decir que a pesar de tratarse de una obra de volumen considerable, me ha durado bien poco sobre la mesilla. He de reconocer que apenas sabía nada sobre la historia de aquel puñado de abnegados soldados españoles que se batieron el cobre junto a los franceses en los insalubres pagos del reino Annamita. Los mandaba un hombre valiente, el Coronel Carlos Palanca, cuyo sentido del honor y capacidad de mando en el campo de batalla hubiera merecido mejor suerte de la que tuvo a la hora de verse asistido por su propio gobierno desde la Capitanía General de Manila.

Ocurrió cuando los tiempos de aquella “Unión Liberal” de Leopoldo O’Donell, el jefe de gobierno decidido a “levantar España de su postración” tras la Vicalvarada, empeñado como estaba en aprovechar un período de relativa estabilidad para iniciar una cierta reactivación de la maltrecha política exterior española, con una serie de empresas ultramarinas trazadas a la sombra de las de Napoleón III. Así, en agosto de 1858, se envió la pequeña fuerza expedicionaria del Coronel Palanca a la Cochinchina (Indochina), donde con la excusa de proteger el régimen misional, se concurrió en claro apoyo de la expansión colonial francesa. Allí se encontrarían los españoles con una verdadera guerra colonial que Luís Alejandre nos narra con pasión casi cinematográfica, por él sabemos de épicas batallas en torno a las pagodas annamitas y de la existencia de elefantes de guerra artillados con culebrinas, en medio de un clima infernal donde lo único que abundaba eran las fiebres, las disenterías, los reumatismos y el temido cólera. Vamos, un sabroso capítulo más de la “épica a la española”, un puñado de hombres, olvidados y desasistidos que pese a todo obtienen éxito, marca de la casa.

Paralelamente y con la misma orientación política se intervino en 1861 en México, junto a Francia e Inglaterra, para exigir a Juárez el pago de la deuda externa de aquel país. También en 1864 se recupero Santo Domingo de forma efímera para la soberanía española aprovechando el temor de la población a las pretensiones anexionistas de Haití. Todo inútil, poco más que humo, Francia, Inglaterra y los EE. UU. caminaban hacia la construcción de sólidos imperios coloniales, nosotros veníamos indefectiblemente de vuelta.

Alejandre añade además un capítulo final dedicado a recordar al contingente médico español que, 103 años después de la partida del Coronel Palanca, acudiría de nuevo a Go-Cong, en plena guerra de Vietnam, para desarrollar su labor humanitaria. Otro episodio bastante desconocido que merece la pena recordar. En suma, una gran historia maravillosamente contada a la luz de una profusa y feraz documentación, sólo nos queda esperar la próxima, mi general.

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2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Granados Juan [Blogger] 16.03.07 | 13:03

    Pues ya podrá comprender que es un placer saludarle, querido amigo, los héroes anónimos son los que cuentan, toda mi admiración.

  • Comentario por el Negro 06.03.07 | 11:36

    Conozco la historia, apasionante, entre otras cosas porque soy uno de aquel contingente de médicos militares que, en 1967 llegamos a Viet Nam y desarrollamos nuetro trabajo en Go Cong,.
    Una de mis sorpresas fué ver en Saigón un monumento "a las tropas españolas" que lucharon en Indochina. No tenía ni idea. Desde entonces, me dediqué a leer lo que había sobre esa historia. Afortunadamente, estuve tres años destinado en Estrasburgo y allí pude hacerme con algún libro, escrito por militares franceses, donde se narra la gesta de aquellos increíbles españoles que, como dice un general francés, "asombrosamente se retiraron, después de la victoria, sin pedir nada a cambio". Así somos y así éramos.

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