Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

Jose Luis Pardo desentraña el alma coruñesa.

08.02.07 | 22:01. Archivado en Literatura, Actualidad, Arte
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La Coruña: su alma oculta
Textos y fotografías de José Luís Pardo Caeiro
ISBN: 978-84-611-4956-8
Distribuye: Librería Arenas

El martes pasado fui amablemente invitado a presentar el nuevo libro de mi buen amigo José Luís Pardo, un coruñés enamorado de su ciudad, tan sensible con la cámara como exacto con la prosa. Fue el feliz parto de una obra hermosa y muy bien documentada, esto cuento en el prólogo:

“Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá.”

Cavafis: “La ciudad”

Hay quien sostiene que la ciudad de cada quien es en realidad siempre la misma, que todas las ciudades son la misma ciudad mil veces repetida. Pero hasta Konstandinos Cavafis, tenido por uno de los padres del aserto, confesaba preferir su Alejandría a las demás, como Albert Camus amaba su grisácea Orán o Paul Auster el incomparable y multicultural Brooklyn. Cavafis, claro es, había dado con unos versos afortunados que no estaba dispuesto a desechar, aunque en el fondo supiese, como sabemos todos, que la ciudad a la que pertenecemos forma parte esencial de nuestro ser. Es así que prefiero pensar, como creía Montesquieu, que el ambiente, el clima, la amalgama específica de humores entre los que uno se cría, se imbrican de tal modo en nuestra realidad que nadie podría explicarnos sin aclarar antes nuestros orígenes: “Varias cosas gobiernan a los hombres —nos recuerda el filósofo francés en el Espíritu de las Leyes—: el clima, la religión, las leyes, las máximas del gobierno, los ejemplos de las cosas pasadas, las costumbres, las maneras (...) De ello resulta la formación de un espíritu general” .

Por eso, por creer vivamente en ello, encontrarme sin esperarlo con una obra como la que hoy ve la luz, producto afortunado del trabajo silente de José Luís Pardo Caeiro, representa para mí un goce y varias certezas. Un goce, porque es una obra redonda, acabada, bellísima, que complementa armónicamente hermosas imágenes de nuestra ciudad, buscadas con sabiduría y retina atenta, con sugerentes textos en los que el autor nos recuerda con rigor histórico su particular visión de muchos de los hitos que señorearon la vida profunda de Marineda, también de sus habitantes y de los rincones que acogieron sus afanes, en medio de una prosa que por veces deja de serlo para convertirse en lírica preñada de sentimiento.

Hablando de ilustres coruñeses, nativos o de adopción, todos están aquí, desde el Emperador Carlos hasta la Pardo Bazán; desde Fanny Garrido y su amado Marcial del Adalid hasta el héroe, que lo es también británico, Sir John Moore. Los hay muy célebres y de todos conocidos, pero Jose Luis Pardo también ha querido reservar un generoso espacio para tantos coruñeses valientes y esforzados que han sufrido injustamente un cierto olvido: Antonio Graña, el industrioso Rodrigo Caballero, el alférez Pedro Rodríguez Muñíz, Juan de Lángara o Hernando Gallego, volverán, gracias a su labor, a pesar en nuestro recuerdo y en nuestro ánimo.

La Coruña: su alma oculta es, por tanto, una obra para la contemplación y el disfrute de los sentidos, que, también, como decía, aporta algunas certezas, por ejemplo nos permite dar con ciertas claves que explican por qué La Coruña posee esa singularidad, esa misteriosa especificidad que nos mantiene cautivos de sus calles, de su poderoso mar, de su aire único y perfecto.

Es sabido que desde el venturoso día en que el arquitecto natural de Coimbra Gaio Servio Lupo grabó a cincel la leyenda "MARTI AUG. SACR G. SEVIUS LUPUS ARCHITECTUS AEMINIENSIS LUSITANUS EX Vº"; al mismo pie de la Torre de Hércules, aquel Farum, Hac Luce, fue señal de que la ciudad estaba allí para reclamarnos, para hacernos testigos de la Historia desde los tiempos felices y pacíficos en los que se navegaba el atlántico en busca del estaño de Cornualles.

Los primeros burgueses del medievo, los mismos que retomaron la vida urbana tras los siglos oscuros, se enorgullecían de proclamar aquella máxima tan cierta que aseguraba: “el aire de la ciudad te hace libre”. Y así era, sólo lejos del castillo, del cenobio feudal, bajo la protección del lejano rey, el poder cuanto más lejos, mejor; los hombres podían aspirar a volver a serlo, eludiendo gabelas y servidumbres. Y así nació La Coruña, con fueros y libertad, mientras otras villas del entorno vivían bajo la sujeción de los señores, los coruñeses pescaban y comerciaban sin ataduras, sentando los cimientos de ese ser coruñés que sería ya y a partir de entonces marca de la villa y signo visible de sus habitantes. Hoy, paseándome sin prisa entre las imágenes y los textos de Jose Luis, me digo que nada de lo pasado ha sido baladí, que todo cobra sentido, que si nuestra amada ciudad ha pervivido a lo largo de dos milenios, portando orgullosa la antorcha de la Libertad, bien lo podrá hacer otros tantos, al menos mientras dignos hijos suyos como nuestro autor sigan tomándose la molestia de glosar su historia y recordarnos dónde reposan las raíces que nos aportan la sabia necesaria para seguir trazando esa urdimbre de industria y pensamiento que no se detiene jamás.

Cuando Francisco Tettamancy quiso justificar la redacción de sus célebres “Apuntes para la historia comercial de La Coruña”, dejó bien claros los motivos que le movían a hacerlo, quería regalarnos el fruto de su esfuerzo :”rindiendo de esta forma un tributo al pueblo que mereció nuestra cuna, patria de los amores y de todas las afecciones de nuestra alma”; créame el amable lector si le digo que esta ha sido la misma motivación que ha llevado a Jose Luís Pardo Caeiro a la finalización de esta obra hermosa, valiosa, necesaria.

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4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Juan Manuel 05.05.08 | 21:05

    Hola, soy un lector de Jose Luis Pardo y me gustaría escribirle una serie de dudas que me están surgiendo de la lectura de su último libro "Esto no es música"; me preguntaba si alguien me podría dar un mail de contacto ya que en el de la ECH no existe.

    Un saludo!

  • Comentario por marta rodriguez 23.12.07 | 15:57

    Creo que al libro le faltan muchísimas fotografías interesantes de Coruña, si es que realmente el autor aprecia a esta ciudad; sinceramente.

  • Comentario por josé luís Pardo Caeiro 13.05.07 | 01:42

    Pues no Carlos, no reniego de mis órigenes y espero homenajear pronto a mi ciudad como se merece. Aunque como dices mi domicilio esta en La Coruña, ciudad a la que amo profundamente, me considero igualmente burgales, vallisoletano, romano, lisboeta y de mil sitios más, amo y he amado las ciudades en las que he vivido grandes y sencillos momentos, me considero un humilde ciudadano del mundo. Por cierto últimamente y desde hace tres años me considero un poco cuencano, pero de la Cuenca de Ecuador.

  • Comentario por carlos pérez 12.05.07 | 22:40

    josé luis pardo no es coruñés aunque lleva muchos años viviendo en esa ciudad. Nació en Santiago. ¿Acaso reniega de sus orígenes?

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