Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

Galeuscat o El Doctor No contra el procomún

27.05.06 | 21:20. Archivado en Política
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“La Revolución ha tenido dos fases totalmente distintas: la primera, aquella en que los franceses parecían querer abolir todo el pasado; la segunda, en la cual quisieron restaurar parte de él”(Alexis de Tocqueville: El Antiguo Régimen y la Revolución)

Dos o tres sucesos recientes y algún recuerdo malsano me hacen tirar de la clarividencia de Tocqueville una vez más. Tal vez porque asisto sin mucho entusiasmo a hechos y posturas llamadas políticas que suenan demasiado a rancio y conocido. Tal parece que la puesta en valor del negocio nacionalista lleva a artistas folk como Labordeta revenidos en diputados dispensadores de doctrina a prorrumpir asertos como que ahora, tras el pandemónium estatutario, se podrá cumplir en España el sueño de Pi i Margall. Supongo que el cantautor se refería a la España federal aquella que terminó como el rosario de la aurora, en medio del absurdo movimiento cantonal de 1873 que reivindicaba como independientes, entre otros, los muy nobles cantones de Vinaroz, Castellón, Valencia, Alicante, Torrevieja, Alcoy, Murcia, Loja, Cartagena, Jaén, Málaga, Sevilla, Utrera, Cádiz, Coria, Salamanca, Toledo y, en Galicia, Betanzos, en beligerancia declarada con A Coruña. Se despertaron entonces hechos gloriosos como la célebre guerra entre Utrera y Sevilla, llevadas, supongo, hasta el éxtasis patrio por un curiosísimo proyecto de constitución que en su artículo primero proclamaba: “Componen la Nación Española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Regiones Vascongadas”. Nada menos que 17 estados, dotado cada uno de su propia constitución.

Un provincianismo exasperante que terminó con la paciencia y buena parte del pelo de los bigotes de Don Emilio Castelar. En fin, que no se entiende muy bien qué quería expresar el artista con su pedagogía política, tampoco, o si, lo que pretenden BNG, CIU y PNV agrupándose bajo Galeuscat, siglas más bien siniestras que lo más que recuerdan es a Spectra, aquel sindicato de malosos que en plena guerra fría conspiraba eternamente contra occidente. En su última reunión de Bilbao, ellos siempre dicen Bilbo en cualquiera de los tres idiomas que usen, se han postulado como ejemplo de gestión y sensatez a la hora de colaborar en la redirección y enderezamiento de lo que queda del estado español. Bueno, aunque Mr. Chance-Zapatero en su providencial sagacidad, aún confíe en la buena voluntad de aquellos que defienden poco más que sus propios privilegios, tengo para mí que no es buena idea entregar el gobierno del navío a un piloto cuyo fin último es hundirlo por la muy directa vía del desguaze. Ya lo avisaba sagazmente Cervantes en los trabajos de Persiles y Segismunda: “Nunca los tan desiguales casamientos se gozan, ni duran mucho en aquel gusto con que se comienzan.” Alguien debía haber advertido a Maragall cuando aún estaba a tiempo.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Luis 02.12.07 | 11:02

    ¿Estamos todos locos?

    La UE tratando de integrar y avanzar, y unos cuantos desalmados tratando de desintegrar y retroceder.

    Además de progresistas y conservadores, ahora hay una tercera vía: "retrocesistas".

Miércoles, 15 de febrero

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