Secularizados, mística y obispos

José Ángel Platero Rodríguez, maestro y concejal

10.12.18 | 16:50. Archivado en Ejemplos de vida

José Ángel Platero ha sido un hombre de grandes cualidades en medio de una gran sencillez. Como resumen de su ejemplaridad en muchas cuestiones humanas copio aquí el artículo de Carmelo Barrio aparecido en periódico El Correo: “El pasado día 17-5-2011 fallecía en Vitoria D. José Ángel Platero, un ilustre alavés, maestro de muchas generaciones de vitorianos, director del colegio Santa María y ejemplar representante municipal, de los del talante con mayúsculas, en los Ayuntamientos de Vitoria-Gasteiz y de Campezo, dos localidades que no olvidarán a este hombre comprometido, sencillo, cordial y auténtico.

Su muerte nos ha llenado de tristeza. Platero siempre ofrecía a quienes le conocíamos una confianza y una cercanía personal poco común. Con un gran sentido del humor, una inteligente simpatía y un compromiso inequívoco en la Transición por su tierra alavesa y por España supo transmitir a quienes hemos compartido con él muchos momentos políticos en el Partido Popular, algunos muy duros, una serenidad y un sentido común que ninguno olvidaremos. El profesor, el concejal, el compañero, el amigo ha partido de este mundo. Un hombre con profundas convicciones democráticas y morales ha dejado un hueco difícil de llenar en esta sociedad que necesita de referencias y valores.

Queda la escuela, el despacho municipal, la sobre de del partido, las calles por las que le gustaba pasear y encontrarse con la gente. Vitoria, Santa Cruz de Campezo, sus compañeros del PP y todos los amigos que ha tenido Platero siempre recordaremos a un gran señor y una buena persona”.

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Ambrosio Eransus, el final

11.11.18 | 16:19. Archivado en Ejemplos de vida

Ambrosio Eransus 3
El final
La muerte física, un acontecimiento rápido, un sprint acelerado en el camino de la vida eterna, a la llegada a la puerta de la casa del Padre. Hemos nacido y necesariamente hemos de morir. ¿Cuándo, dónde y cómo ha de ser el paso de este túnel? Aunque incierta la hora y el modo, es seguro que a la salida de este túnel nos encontraremos con el Padre. Por eso, lejos de asustarnos la muerte, debemos esperarla con alegría, porque ¿quién no siente alegría al haber que a va a encontrase con su Padre?

El pensamiento de la muerte, lejos de ser un trauma para un creyente, debe hacernos estar atentos y vigilantes en postura de entrega desde la cuna hasta el sepulcro, porque este camino que todo el mundo ha de recorrer necesariamente, es el camino hacia el encuentro con Dios, con el Dios de los Mandamientos, que nos ha dado el precepto del Amor, a Él y al prójimo como a nosotros mismos, con ese Dios de los Sacramentos que nos ha puesto en el camino como fuentes de perdón, de entrega, de fuerza para hacer la ruta más llevadera, con ese Dios que quiere sepamos perdonar como Él nos perdona.
El examen al que Dios nos someterá ya lo sabemos de antemano; por eso es fácil llevarlo bien preparado: ¿Nuestro camino ha estado sembrado de amor y de perdón? ¿Hemos sido por encima de todo, incluso de la ley, testigos fieles del amor? ¿Han podido decir de nosotros, “Mirad cómo se aman”?

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Don Ambrosio llevó la cruz

21.10.18 | 16:25. Archivado en Ejemplos de vida

Ambrosio Eransus 2
Ofrecimiento
A partir de ahora, y con el favor de Dios, los trabajos, las penas y los dolores serán el manjar de mi vida en la voluntad del Padre – Dios.
Jesús es el camino, es la verdad y es la vida. Él es la puerta de entrada a la casa del Reino eterno, puerta estrecha por la que hemos de pasar uno por uno sin otro bagaje que el de las obras que cada cual haya hecho en la vida. Allá no valdrán recomendaciones ni empujones. Es importante acertar con el camino que conduzca a la puerta, y la llave y el cerrojo de esa puerta será la cruz, llevada en Jesucristo. “Tome su cruz y sígame”.

Esta nuestra cruz será fraguada en el dolor. Es más fácil llevarla sobre el hombro que arrastrarse. Pero esta cruz tiene que ser aceptada; nunca rechazada. Esta cruz, llámese dolor o cáncer, es valedera para abrir la puerta. El hermano dolor, más que amigo, se hace hermano con toda la familia humana. Mi cruz, tu cruz es la cruz de Jesucristo: que Él no subió al madero para su salvación, sino para ti, para mí. ¡Mi cruz, tu cruz es la cruz de Jesucristo!
Ahora reflexiona: si tratas con cariño, con alegría y besas con amor el crucifijo… ¿Por qué no has de mirar y besar con cariño tu cruz, como al crucifijo; ¿y lo mismo que la tuya, la del otro? ¡Loado sea Dios en el dolor y en el cáncer del hermano!
En la hermana cruz, la humanidad conoce y experimenta en cada vida el dolor; sin embargo, no encuentra, no entiende, no acepta el dolor como no sea a través de la cruz de Jesucristo inocente y paciente. No resulta fácil entender a San Pablo cuando dice: “Líbreme Dios de gloriarme en otra cosa que en Jesús crucificado…”, más que algunos blasfemos inconscientes, quienes en las catástrofes pretenden llevar a Dios al banquillo, sencillamente porque en la cruz está la salvación del hombre.

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Ambrosio Eransus, sacerdote de gran humanidad

09.09.18 | 16:33. Archivado en Ejemplos de vida

Don Ambrosio fue un sacerdote de gran humanidad, muy conocido y apreciado en Navarra. Todo el mundo había oído hablar de él por sus genialidades, su carácter muy abierto y expresivo, su sentido profundamente religioso de la vida. Se le ocurrió colocar al pie del monte de San Cristóbal, en Artica, cerca de Pamplona un monumento al Corazón de Jesús. Y allí permanece desafiando los tiempos. Pero con anterioridad, en distintos pueblos donde había pastoreado la grey del Señor, también erigió viacrucis en los caminos y monumentos al Sagrado Corazón de Jesús en colinas.

Este sacerdote hoy en día sigue siendo importante. Basta indicar este nombre al “Google” y encontramos gran cantidad de alusiones a nuestro héroe. Sobre todo, una anécdota se repite en muchos escritos; cuando se encaró con el teniente coronel Manuel Gómez Cantos que había asesinado a muchos campesinos. Leemos estas líneas “…No satisfecho Gómez Cantos, ese mismo verano quiso repetir el brutal escarmiento en Castilblanco, a 22 kilómetros de Alía. La lista esta vez era de 90 nombres. Sólo la presencia en el pueblo de un cura navarro que había hecho la guerra con los requetés y llegó a comandante castrense, torció sus planes. El sacerdote, Ambrosio Eransus, alertado por los vecinos, logró parar al teniente coronel. El periodista y guardia civil Jesús Mendoza escuchó años después el relato de lo ocurrido por boca de los lugareños: «Cuando lo tuvo enfrente, le dijo: "Oye, tú, si se te ocurre molestar a algún vecino, te busco y te pego un tiro. Si tú eres teniente coronel, yo soy comandante del Ejército"».

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Daniel Luquero Gómez

06.08.18 | 18:14. Archivado en Ejemplos de vida

Cuando comenzaba el siglo XXI visité la ciudad imperial, Toledo. Permanecí allí varios días con unos sacerdotes amigos y por todos los rincones encontraba sorpresas muy agradables. Pero hubo sobre todo una que me llenó de alegría y emoción. Aquí va:

Entramos en una iglesia bella, la iglesia de la Magdalena, uno de los templos más característicos del Casco Histórico toledano. En la parte trasera del templo, muy cerca del confesonario, había un sacerdote muy recogido, como haciendo oración. A su lado, en el banco, varios libros. Se veía de allí muy bien el Sagrario. Y no apreciamos en el recinto sagrado más personas. Durante tres o cuatro minutos me arrodillé para decir algo a Jesús Sacramentado. Me levanté y fui directo al sacerdote; a hablar con él:

1) Padre – le dije – me ha dado muy buena impresión al entrar aquí y ver un sacerdote. No es fácil encontrar hoy a un cura, junto al confesonario, haciendo oración. Me alegro mucho y doy gracias a Dios por ello.
Mire usted, – respondió – desde hace varios años mi lugar de permanencia está aquí. En este sitio me pueden encontrar todos cuantos lo deseen. Por supuesto salgo cuando hay una necesidad: visitar enfermos, acudir a alguna demanda... o cuando, ya de noche he de marchar a casa a descansar. Y.… poco más.
¿Y aquí también recibe a la gente? También. Muchos se confiesan; otros me consultan. Pero este es mi lugar de preferencia.

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María Pilar Danso, religiosa

08.07.18 | 16:53. Archivado en Ejemplos de vida

Religiosa misionera de la Inmaculada Concepción. Vivió desde el 1918 al 2010. Muchos años. Pertenecía a la saga de practicantes de Caparroso, en Navarra. Varias generaciones, que después continuaron con los López – Danso.

De niña ya despuntó en ella la vocación misionera. Su párroco y director espiritual, Don Antonio Idoy, la orientó hacia esta congregación, y profesó en el año 1946, cuando su sobrino predilecto, Jesús Mari, entraba en el Seminario de Pamplona. El año 51 hizo los votos perpetuos, que cumplió con fidelidad hasta el final de sus días. Un gran itinerario misionero recorre en su vida. Y su vocación era doble: dedicarse a la evangelización, y precisamente como enfermera, el carisma de sus antecesores, de su familia.

En el año 1948 fue destinada a Guinea Ecuatorial; destacó por su entrega a los enfermos y a la familia de los mismos. Pero sobre todo en la leprosería de Micomeseng su apostolado fue más ferviente, eficaz y carismático. Nos dicen las personas que la conocieron en aquellas latitudes que María Pilar se daba con todo el corazón, calladamente, hacía el bien de sol a sol, y también hasta altas horas de la noche. La consideraban como el Buen Samaritano de la Parábola. Curaba a sus pacientes de lepra con cariño, sin muestra alguna de repugnancia. Todo era actividad: repartía comida y medicinas; consolaba; y sufría con los que sufren.

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José Ángel Pérez de Onraita

11.06.18 | 18:12. Archivado en Ejemplos de vida

Empleado de banco
III

y último
Considero a esta persona una de las más virtuosas de quines he tratado. Le dedico un tercer capítulo
Cuando enviudó

Un día José Ángel se quedó sin la esposa querida, aquella mujer con la que había compartido toda su vida. Ambos debieran ser objeto de una profunda investigación para poner ante nuestros ojos, poco fervientes, como modelo de santidad a este matrimonio del siglo XX, que, de una manera sencilla, pero a la vez sublime, ha vivido a fondo su ideal católico. Pero esto ya es harina de otro costal, y lleva consigo gran dificultad y a mí tampoco me compete el realizarlo. Ahí queda.

Supo nuestro amigo guardar el luto y, mejor diría el gozo y agradecimiento hacia aquella esposa fiel, que le precedió en la carrera hacia Dios. Lo veía sereno al señor Onraita. Un día fui a su casa, pocos días después del funeral, y quise consolarle, pero él estaba muy en paz. "Mira, me decía, no me siento solo, mira, mira toda mi casa, mira qué compañía tengo". Y en el pasillo aparecía una imagen grande de la Virgen de Fátima, en cada habitación cuadros, estampas, efigies con mucho gusto espiritual. Aquel domicilio era un santuario. No se aburría. No tenía tiempo ni siquiera para saborear la amargura de la separación del ser más querido. "Hablo con Dios, eso es orar, ¿no? Me dirijo a la Virgen, hablo con mi esposa. Estoy con mucha paz".

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Ejemplos de vida: José Ángel Pérez de Onraita

11.05.18 | 18:22. Archivado en Ejemplos de vida

Empleado de banco
Segunda parte

Me cuenta su nieto que en cierta ocasión "se fueron a Portugal para charlar con una "anciana" que de niña tenía las visiones de la Virgen, monja de clausura en no sé qué pueblecito de Portugal. Y esta anciana religiosa era ni más ni menos que SOR LUCÍA, la tercera de los videntes, que no hace muchos años ha ido al Cielo a juntarse con Jacinta y Francisco. Y no sé en qué idioma hablarían, pero se debieron de entender los tres a las mil maravillas porque mis abuelos volvieron encantados".
"Tenían mis abuelos la bendita costumbre, que nadie salvo mi madre y yo conocemos, de ir por los monasterios de clausura de Castilla para hacer muy generosas limosnas. Lo hacían todo "a escondidas". Como dice el Evangelio, "que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda". Yo, muy niño, les acompañé una vez. Mientras ellos hablaban con la Madre Superiora separados por los barrotes metálicos, yo correteaba por fuera y tiraba piedras y no me enteraba de lo que hacían. Creo que soy el único testigo de estos actos de generosidad, que más les llenaban a ellos que a las propias monjas porque al montarnos de nuevo en el coche, mi abuela - llena de una fortísima alegría interior - no podía más y como una chiquilla me decía al oído, -"¿Sabes lo que ha hecho el abuelo?" -"No". -" Les ha dado a estas monjitas un sobre lleno de billetes". -"¿Y por qué, abuela?" -"Pues porque son muy pobres y no tienen para comer y una se ha puesto muy enferma." -"Ah".
Disfrutaban con estas excursiones llenas de amor por las religiosas pobres.

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José Ángel Pérez de Onraita

12.04.18 | 17:40. Archivado en Ejemplos de vida

Empleado de banco
Mi primer contacto con José Ángel Pérez de Onraita fue en la década de los setenta. Cobraba mis haberes de magisterio a través de la Caja de Ahorros, y este señor era el director de la sucursal próxima a la parroquia de San Cristóbal de Vitoria. Desde el primer día de relación con la entidad, este jefe me dio una impresión óptima. Me atendió como si yo fuera la persona más importante del mundo. No sabría explicar el modo exacto, porque para ello tendría que ser José Ángel. Él era único, y a todos acogía con calor. Pero ¿quién era este hombre tan buen profesional y amigo?

Hace poco tiempo he entrado en contacto con un familiar suyo de una manera providencial: un chico, Enrique, que me llamó también la atención por su porte distinguido, sencillo y atento, digno nieto de tal abuelo. Él nos proporciona muchos datos.
Había nacido Don José Ángel Pérez de Onraita en Leza, en la Rioja, y a los 11 años marchó a estudiar a los Sacramentinos de Tolosa. Allí estaba encantado. Aprendió pronto a tocar el órgano; su padre le había enseñado en casa solfa y los primeros rudimentos de la carrera de piano, porque lo tenían en la casa natal. Nuestro amigo estaba encantado entre los religiosos sacramentinos y aprendió además de las asignaturas obligatorias y el órgano, francés, porque la congregación era de origen galo. Su fundador, nada menos que el gran santo enamorado de la Eucaristía, Pedro Julián Eymard.

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Ejemplos de vida José Antonio González Zabaleta

10.02.18 | 18:05. Archivado en Ejemplos de vida

José Antonio González Zabaleta
Era cinco años mayor que yo. Cuando entré al seminario, le admiraba: serio, inteligente. A mí me parecía mayor. Se le veía ya entonces muy dueño de sí mismo, muy exigente consigo mismo. Cumplidor del reglamento, atento con todos.

Nació en Eslava, un pueblecito de Navarra, en el año 1929. Y cantó Misa en 1955. Estuvo como coadjutor en Miranda de Arga durante tres años, y marchó después a estudiar a Salamanca donde se licenció en Teología. Desfiló después, también como coadjutor por Cintruénigo y Sangüesa.
Eran años en que abundaba el clero; sobraban curas y aun los más inteligentes y preparados habían de aguardar mucho tiempo antes de desempeñar cargos de importancia. Pero a José Antonio González, nunca le llegó el turno. Urzainqui, pueblecillo encima de Pamplona fue su primera parroquia y ya llevaba siete años de cura. Y otra vez coadjutor, a Corella. Hasta el año 75 en que marchó a Pitillas y después a Ázqueta y Urbiola, a Villanueva de Yerri, a Monreal. Toda su vida sacerdotal iba transcurriendo de pueblo en pueblo, siempre lugares pequeños, sin importancia.

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Antonio Roa Irisarri

07.01.18 | 17:42. Archivado en Ejemplos de vida

Tengo a mucha honra haber sido compañero y amigo de Antonio Roa, durante mis largos años de estancia en Estella; y siento en el alma no haber podido cultivar más a fondo aquella amistad; la distancia geográfica suele ser causante de este fenómeno.
Antonio era persona buena a carta cabal desde sus tiempos de seminario. Menos de seis años fue su estancia en aquel lugar bendito, pero se grabó en su alma la formación recibida de tal manera que, a lo largo de su vida, ha aparecido siempre como hombre de fe, honor, laborioso y siempre a favor de la causa católica.

Antonio valía para todo. Su profesión, practicante; lo que hoy llamamos enfermero o ayudante técnico sanitario. Y era tan grande su prestigio, sobre todo después de haber ampliado estudios, que acudían a consultarle desde lugares muy remotos de distintas provincias.
A mí me llamó la atención de una manera especial la dedicación y afición en lo relativo a las cosas de Dios. Hasta su muerte fue director de la coral de la Virgen del Puy y de los Sesenta del Camino de Santiago. Fue gran impulsor de la ruta jacobea. Presidió la asociación de amigos del camino de Santiago durante seis años: del 96 al 99. En 1993 le dieron el galardón de estellés del año.

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Jesús Lezáun Petrina

10.12.17 | 17:09. Archivado en Ejemplos de vida

Hablo de él sin consultar libros ni artículos suyos, nada de nada. Tan solo desde mi experiencia. Lo conocí en el Seminario; cuando yo entré, él era de los mayores. Sobrino de un sacerdote muy santo y amigo del requeté, Don Bruno Lezáun. Todos esperaban que saliera Jesús como su tío; pero le imitó, sí, en su vida de piedad y amor al sacerdocio, pero su actuación como sacerdote fue distinta del todo. Ya siendo teólogo perteneció a una asociación muy espiritual fundada por don Cornelio Urtasun, siempre piadosísimo. Nació en el año 1924.

Lo traté como profesor mío, él muy joven, y no me gustaba su manera de explicar la Teología, aunque se preparaba muy a fondo, pero profundizaba demasiado en los temas, y no conseguía explicar la asignatura íntegra, aunque sí la mandaba estudiar; aquello para mí era un error y se lo hice saber. No le gustó.

Llegaba con su doctorado fresco y su cabeza llena de sabiduría. Nos decía: - El primer año el profesor enseña más de lo que sabe; el segundo, lo que sabe; el tercero, lo que debe enseñar.
Siendo yo su bedel, en mi cuarto año de Teología ganó por oposición una plaza de canónigo. Nos pareció que con este evento convenía homenajearle el primer día que entrara en clase.

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Domingo, 16 de diciembre

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