Secularizados, mística y obispos

ADORADORES

18.09.18 | 18:30. Archivado en Eucaristía

Mientras muchos trabajan, descansan o se distraen, nosotros, ya jubilados de antiguas obligaciones, dedicamos horas a la adoración, agradecidos a Jesús que se ha quedado por siempre en todos los Sagrarios del mundo. Asumimos esta responsabilidad.

Siempre ha habido adoradores en el mundo; ahora son menos. Y esta función desinteresada y humanitaria, el Señor la convierte en bendición para el mejor desarrollo del Reino de Dios.

¡Venid, adoremos al Señor!

Algunos hermanos son adoradores nocturnos y convierten las tinieblas de la noche en luz eucarística para bien de la Iglesia. Existen también adoradores diurnos en el silencio contemplativo, y allí se agranda su capacidad de amar al Señor y a sus hermanos. Los inmensos frutos de este apostolado se reflejan en el quehacer de la Iglesia. Por eso, cuando decae el fervor o el número necesario de almas contemplativas, se resiente toda labor evangelizadora, porque "si el Señor no edifica la casa, en vano laboran los albañiles".

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Hoy 60 años... Eucaristía

22.07.18 | 16:19. Archivado en Eucaristía

Hoy hace 60 años que canté misa; y anteayer, día 20 de julio, bodas de oro de mi ordenación sacerdotal. Mucha agua ha corrido desde entonces por el río. Y mucha gracia de Dios – Jesús – Pan vivo que ha bajado del Cielo. Es grande ser cristiano por nuestra unión a Jesús, porque habita en nosotros en la comunión y se prolonga siempre esta unión por la inhabitación de la Santísima Trinidad. Además, el sacerdocio nos vincula aún más a Jesús Eucaristía. Gracias Señor por este don, por haberme conservado la fe, el fervor, el amor y la esperanza.

Renuevo mi propósito con emoción: Vivir con fervor creciente la Misa y Comunión del Domingo, la unión con Jesús en la Comunión y prolongar el amor a las personas, hijas del mismo Padre, hermanos.

Van pasando los años, y se acerca el fin de este peregrinar. Evitamos la rutina. Renovamos nuestra consciencia de que la Misa es el Sacrificio de la Nueva Alianza, la Comunión con el Cuerpo de Cristo. Y sobre todo profundizamos en que la Misa es oración atenta al Señor, la plegaria mejor de la semana. Ya no existe otro sacrificio para adorar a Dios, para aplacar a Dios, para agradecerle y pedirle su gracia. Vamos a seguir yendo a la iglesia todos los domingos con la gran alegría de ofrecer al Padre el sacrificio de su Hijo que se inmoló por nosotros en la cruz, y de nuevo lo hace ahora en cada Misa de forma incruenta. Vamos a celebrar nuestra fe.

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CATEDRALES NUEVAS Y VIEJAS

19.07.18 | 18:40. Archivado en Eucaristía

Me gusta la Catedral de Burgos, porque, a pesar de estar abierta a los turistas, curiosos del arte, han sabido dejar un lugar preferente - siempre abierto - para que el amante de la Eucaristía pueda permanecer en adoración el tiempo que desee. Así debieran estar todos los templos, abiertos todas las horas, para que los fieles y el sacerdote puedan adorar y dar gracias a Jesús. Pero no muchos imitan al cabildo burgalés.

"La culpa del frío que hace está en que los que debieran arder, no se molestan ni en encender el fuego" - he leído y no sé dónde -

Hace pocos meses se ha inaugurado una catedral sin par en la ciudad de San Francisco de California. Es un edificio espectacular, de proporciones gigantescas. "La idea de Dios ha sobrevivido a los abismos del siglo XX, y nace despojada complejos de modestia o de mera funcionalidad" - decía entonces ABC -. Hubo un concurso de arquitectos, y al final, el cardenal Mahony se decidió por Moneo, porque, además de su extraordinaria profesionalidad, encontraba en él afinidades artísticas y filosóficas. El ser de origen español, y con raíces familiares católicas, pesó mucho en la decisión del prelado.

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UNA MISA EN VALENCIA

24.06.18 | 18:59. Archivado en Eucaristía

Entrar en aquella parroquia céntrica valenciana es una gracia actual. Es una de las iglesias abiertas la mayor parte del día. Tienen por norma que uno o varios sacerdotes permanecerán en el confesonario durante toda la jornada, y con frecuencia se ven penitentes acercarse al santo tribunal.

Da alegría especial visitar a Jesús en un sagrario caliente, amado por sus sacerdotes, y ante el cual se arrodillaría en más de una ocasión la misma Micaela del Santísimo Sacramento: la santa loca por la Eucaristía que murió mártir de la caridad en la Ciudad del Turia.

He tenido la suerte de celebrar mi fe dominical participando en la Misa presidida por el señor párroco. Todo rezumaba piedad y buen hacer en el altar: flores, limpieza, luminosidad, ceremonias pausadas y envueltas en fe, con fidelidad a detalles como el lavabo. El momento cumbre del Santo Sacrificio, cuando el sacerdote eleva la Sagrada Hostia, tiene un toque místico que mueve al pueblo a adorar a su Dios en paz serena.

La homilía de aquel cura me llegó al alma. Pasan, por desgracia, años enteros sin escuchar ni un solo sermón predicado desde una profunda experiencia de fe. Aquí ocurrió todo lo contrario: "Que no tengáis la Misa del Domingo como el pequeño trasto que metéis al coche a última hora en el día de excursión... Que améis al prójimo con todo el corazón, pero no solo con un amor pequeño natural, sino que brote de vuestro amor íntegro a Dios; Él es el primero y el fundamento de todo amor". Frases todas pronunciadas con unción, con abundantes citas del Evangelio que van calando como lluvia mansa en el alma de los feligreses.

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LA MÚSICA Y LOS TEMPLOS

21.05.18 | 18:42. Archivado en Eucaristía, Actualidad

He entrado a visitar a Jesús en una iglesia abierta, justo tres cuartos de hora antes de comenzar la Misa. Con buenísima intención el párroco pone música religiosa de fondo. ¿Será acertada esta iniciativa en los pocos templos abiertos a la adoración eucarística?

Confieso que me encantan la iglesias románicas y góticas; y una música religiosa sin letra puede ayudar a practicar unos minutos de oración afectiva; pero tiene que ser muy suave, perceptible en el ínfimo grado; de lo contrario, distrae y estorba. En caso de duda es preferible que se abstengan los sacerdotes de ambientar con música sus iglesias.

¡Bendito sea Dios porque todavía quedan algunos sacerdotes que abren el templo a la adoración eucarística. Es necesario que los fieles sugieran, pidan a los párrocos la apertura de la iglesia durante el mayor número posible de horas.

Hemos profundizado mucho en la Misa como sacrificio; también la Eucaristía como banquete del Señor. Es preciso hacer hincapié en la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Debiera ser como una suave obsesión de los cristianos fervorosos el "importunar" a los curas a que abran durante más tiempo estos remansos de paz y oración. "Dios está aquí; venid adoradores; adoremos a Cristo Redentor".

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SAGRARIO DEL RESUCITADO

22.04.18 | 21:05. Archivado en Eucaristía

Resucité con Cristo, aleluia. Él no se quedó "en el sepulcro profundo de una dura y fría roca"; El abandonó las tinieblas de la muerte, pero permanece por siempre con nosotros encerrado en el gozo de un sepulcro de amor: el Sagrario.

¡Sagrario del Resucitado!, exclamaré en esta Pascua florida. He de mirarlo todo desde la perspectiva de eternidad. Mi vida ha de cambiar. Ya no me buscarán en el lugar de los muertos, porque "he resucitado y siempre estaré contigo; aleluia. ¡Y es admirable tu ciencia; aleluia!"
Siempre reinará en mí la ilusión sin límites, la alegría de la fe en Cristo vencedor de la muerte. Ya no quiero, Señor, pensar sino en ti y en tus cosas, y olvidarme de mí y de las mías.
¡Sagrario del Resucitado! En esta Pascua de flores, derrama sobre tus hijos a raudales el ansia de salvación. Mira que "nuestro vientre está adherido a la tierra" y nos ha dominado el placer y nuestras alas están ligadas y ya no pueden volar.

A Micaela del Santísimo Sacramento concediste, Señor, en los días del fervor de una Pascua lejana, la gracia mística que ella explicaba con estas palabras: "Lo vi tan grande, tan poderoso, tan bueno, tan amante y misericordioso, que resolví no servir más que a un Señor que todo lo reúne para llenar mi corazón".

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Llevar en la sangre el amor a la Eucaristía

21.02.18 | 18:25. Archivado en Eucaristía

Tuve la suerte en mis años de formación, de encontrarme con educadores celosos para infundirnos el amor a la Eucaristía. Sería larga tarea enumerar a todos ellos y en todas sus modalidades en el fervor al Sacramento.

¡El Señor me dará la gracia de poder imitarlos hasta el fin de mis días! Todavía parece que estoy escuchando a un piadoso jesuita que nos decía de San Juan Berchmans lo que ya practicaba santa Gertrudis: empleaban media semana en prepararse para recibir la sagrada Comunión, y la otra media en dar gracias por haber recibido a Jesús. Así debieran transcurrir nuestros días. Da tanta pena ver cómo se acercan hoy muchos a recibir a Jesús sin ninguna preparación, y salen después disparados del templo sin haber adorado a Cristo, sin haberle dado gracia, ni haberle pedido nada...

Es buena costumbre ofrecer la comunión por alguna intención grande: reparar las ofensas hechas a Dios; pedir el don de la penitencia para sí y para otros; suplicar por la conversión de un amigo; por la santidad de los sacerdotes...

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ESPIGANDO EN UN SERMONARIO

16.01.18 | 12:34. Archivado en Eucaristía

Dicen que el cura de Ars, cuando predicaba, tenía a la gente pendiente de su palabra con una mayor atención e interés que hoy en una película de intriga. Un día predicó en aquella parroquia el mismo Lacordaire, uno de los más famosos oradores de Francia de todos los tiempos. Dicen que los fieles estaban deseando que abandonara el púlpito y lo ocupara Vianney. Y afirman sus biógrafos que el santo cura tenía una voz chillona y ligeramente gangosa. ¡Pero arrastraba! El Cura de Ars antes de subir al púlpito preparaba su sermón al calor del sagrario.

He espigado en uno de sus sermonarios algunas frases de la Eucaristía. Me gusta repetirlas, deseo siempre al hacerlo imaginar al santo sacerdote cuando las pronunciaba con encendido amor a Jesucristo.

Id a Jesús que es prenda de vida eterna. ¡Qué exceso de bondad! Señor, nos rocías con tu sangre; nos alimentas con tu cuerpo. Al entregarte, Jesús, nos das todo cuanto sois. ¡Qué exceso de bondad!

Endulzas nuestras miserias y eres pan de los fuertes. Ven pronto, Jesús, y no tardes más. Sois toda mi alegría; mi felicidad y mi aliento. Quiero ser un poco más digno cada día para poder recibirte mejor.

Es bueno copiar frases eucarísticas de nuestros santos y repetirlas despacio en la preparación de la Comunión, en la acción de gracias o en la visita a Jesús en el Sagrario.

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COMUNIÓN EN NAVIDAD

25.12.17 | 17:23. Archivado en Eucaristía

Me he quedado pensativo contemplando a unos niños que preparaban un belén muy tosco: el portal lo formaban cuatro palos con una hojalata; y el suelo eran hojas secas de árbol. Allí, desamparado y desangelado, han puesto un Niño Jesús, lindo él, pero muy pequeño. Casualmente tenía entre mis apuntes una poesía de Pedro Ortega que empezaba así: "¿Y en tan humilde morada, - es posible, Blanco Armiño, - que no tuvieras horror de entrar - siendo Tú tan limpio?"

Ha llegado la Navidad. Los belenes están ya montados con suma delicadeza. Son casi siempre pura idealización de lo real, con mucho arte y gusto; muy distintos del construido por los chavales de esta mañana.

¡Si cada uno de nosotros preparásemos nuestra alma para recibir a Jesús con el mismo empeño con que los belenistas levantan sus nacimientos! Nos parecemos más a esos pequeños sin arte que, en su inconsciencia, se atreven a jugar con lo divino. ¡Menos mal que Jesús sabe lo débil de nuestro barro, como nosotros el de los pobres niños!

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FERVOR, NO CAERÁS EN LA RUTINA

21.11.17 | 17:16. Archivado en Eucaristía

"¡Como dos fragmentos de cera unidos por el calor, así se funden nuestras almas con Jesús en la Eucaristía"! - exclamaba lleno de fervor San Cirilo, obispo de Jerusalén. ¡Como gota de agua, absorbida por el océano!, así permanecemos unidos a Jesús, Dios y hombre verdadero, Inmenso como el Padre y como el Espíritu Santo.

¡Cómo disfruta el alma en tiempos de fervor espiritual, profundizando en estas imágenes tan llenas de misticismo! Pero no siempre nuestro espíritu se encuentra empapado del divino consuelo. ¡Cuánta aridez y noche oscura envuelven en sequedad y tinieblas el corazón de la persona que se entregó a Cristo en la Eucaristía! Es preciso en tiempos de fervor crear asociaciones mentales, adquirir costumbres santas, entregarse con mayor empeño a la mortificación... Después, durante la peregrinación costosa, podremos seguir caminando, envueltos en aquel halo espiritual, de las amorosas veladas junto al sagrario.

Pero es preciso vigilar; no sea que en lugar del calor de la caricia enviada por Jesús, desemboquemos en rutina estéril, costumbrismo vacío y desganado, propio del alma con fe casi apagada.

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EL CENÁCULO

30.10.17 | 11:16. Archivado en Eucaristía

La gran ilusión de mi antigua catequista, la persona que más ha influido en mi amor a la Eucaristía, era peregrinar a los Santos Lugares, y lo consiguió a edad ya muy avanzada. Ella me explicaba con gran emoción el momento en que visitaba el Cenáculo. Quería allí postrase en oración, y no lo conseguía.

Ni siquiera consiguió un lugar donde arrodillarse; estaba rodeada de gente, pero no encontraba a Jesús porque aquel santuario no estaba regido por católicos. Ella, con fe grande y mayor amor, en un momento en que el guía no la observaba, trazó con la pequeña punta de la cruz de un Rosario, en una pared marginal, el signo eucarístico: JHS, en memoria del sacrificio de Jesús en la Última Cena. Me lo contaba con emoción. Hubiese querido comulgar allí, pero era imposible.

¡Y pensar que muchas veces comulgamos sin apenas darnos cuenta! San Bernardo decía con gran sentimiento: “No emponzoñéis a Jesucristo en vuestro corazón”.

Recinto destacado y bello era el Cenáculo elegido por el mismo Jesucristo par instituir allí el gran Sacramento. Así nos daba a entender con cuánto esmero habíamos de preparar el alma para recibirle: siempre en gracia santificante; siempre limpios como los Apóstoles, después del lavatorio de los pies, símbolo de la pureza del alma.

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MIS DOS AMORES

20.09.17 | 19:05. Archivado en Eucaristía

Escucho, mientras escribo estas líneas, el monótono murmullo de las olas que se deslizan suaves sobre la arena; entono en mi interior la Salve como oración junto al santuario de la Virgen del Mar. Leo después una inscripción grabada junto a la puerta: “Aunque pequeña me ves, - soy muy grande como ermita, - pues la Reina que me habita , - tiene la mar a sus pies – y otorga a quien solicita, - si pide con interés – aquello que necesita - ¡y no lo olvida después”.

Junto a la imagen de la Virgen todo invita al recogimiento y a la oración, y más aún si, en el mismo altar de la Madre se encuentra la morada del Hijo en el sagrario, nuestros dos grandes amores. Seiscientos años lleva el santuario de la Señora desafiando embestidas del Océano, galernas e intemperie, símbolo de la fe inquebrantable de un pueblo que supo vivir la gran devoción a Jesús y María.

Mientras corazón y mente se regocijan en aquella soledad divina, les pido con humildad que vengan a nosotros y reinen en los corazones, que todos nuestros deseos se dirijan siempre a Jesús y a María, que reaviven nuestra fe, nuestra esperanza y el santo temor de Dios. Y que la Madre sea honrada junto a su Hijo como lo ha sido en todos los siglos pasados. ¡La Reina de los corazones, la Virgen de los Mares!

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Martes, 16 de octubre

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