Secularizados, mística y obispos

Los hijos, apoyo de sus padres

14.05.13 | 11:09. Archivado en Enfermos y debilidad

Desde la adolescencia me familiaricé con el rezo de los salmos. Siempre producían en mí gran impresión unos versos del salmo 90; nunca los he olvidado: "Los años de nuestra vida son setenta, y si hay vigor ochenta; mas la mayor parte son trabajo y vanidad, pues pasan rápido, y nosotros volamos".

¡Qué frágil por otra parte la vida, aun en los jóvenes! Lo constatamos cuando un conocido muere víctima de accidente o atentado.

Solemos decir: "El joven puede morir; pero el viejo no puede vivir". Y hemos de superar el mito de la eterna juventud. Es una manera de engañarse a sí mismo de forma absurda; es cerrar los ojos ante la evidencia de nuestra existencia que fluye sin cesar.

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Hablar desde la cama

09.05.13 | 11:36. Archivado en Enfermos y debilidad

Me causaba inmejorable impresión María Pilar, una señora "disminuida física", a quien conocí en un hospital. Le gustaba hablar, y siempre decía frases atinadas. Sobre todo se me grabó una conversación que mantenía con otra compañera. Así comenzaba su interlocutora:

Nosotras poco valemos; nadie nos hace caso ni nos toma en consideración. Le mejor, callar.

- Yo pienso de manera distinta; y me ha tocado comprobarlo con frecuencia. Todo lo que hacemos y decimos queda siempre, de una manera o de otra en las personas que nos rodean. Y, aunque parezca que nadie nos hace caso, estoy convencida de que nuestra idea ejerce su influencia.

Yo estoy del todo con las afirmaciones de María Pilar. Sí; a veces sacamos provecho hasta de las ocurrencias de un niño. ¡No digamos nada cuánto bien puede hacer desde la cama un enfermo!

Recuerdo que hace unos años visité en su casa a un anciano de los que hoy llamamos "enfermo terminal", mientras acompañaba como monaguillo al párroco, que administraba el viático al señor Lorenzo. Tomó el sacerdote en sus manos la sagrada Hostia, y dirigió estas palabras al paciente: "¿Crees que esto que ahora tengo en mis manos es el Cuerpo de Jesucristo, el mismo que nació de la Virgen María en Belén, murió en la cruz, y resucitó al tercer día?

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Los días largos de la señora Anselma

04.05.13 | 11:35. Archivado en Enfermos y debilidad

Hace unos meses murió la señora Anselma, una amable anciana a la que nunca podré olvidar. La habíamos tratado desde hacía muchos años: era siempre ella solícita con todos; siempre pensando en hacerte un favor.

Ignoro el diagnóstico de su última enfermedad; poco a poco fue perdiendo el sentido de la realidad, y hubo de ser internada en un geriátrico, donde era atendida con mimo.

- Aquí esto muy bien - decía. Todos son buenos. Y no me dejan ni coger una escoba. Me acompañan por el jardín todos los días. Cuando hace calor, ponen un toldo, y el sol no me causa molestia. Cuando refresca, me ayudan a entrar en casa. Y además no me cobran nada: todo gratis.
La señora Anselma ignoraba cuánto estaban pagando sus hijos.

Pero todo, absolutamente todo, lo interpretaba de la forma más consoladora para ella. ¡Justo premio a lo mucho que se desvivió por los demás durante su existencia de persona normal.

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Cuestión de esperar, enfermo querido

29.04.13 | 11:30. Archivado en Enfermos y debilidad, Espiritualidad - Mística

Recuerdo a una joven que se quejaba con angustia de la carrera tan difícil que había elegido. En algunos momentos se arrepentía de haber comenzado aquellos estudios tan áridos, casi imposibles de aprobar. Pero transcurrieron los años, y al final, obtuvo el título tan deseado. Se acabaron las penas, preocupaciones y sufrimientos estudiantiles.

Decía nuestra amiga: "Merecía la pena pasar por momentos de inquietud; con todas estas labores me he formado, he curtido mi temperamento, y he conseguido un puesto de trabajo digno. Aquellos años de insomnio ya no volverán. En cambio el título obtenido me sirve para toda la vida. ¡Y cuánta razón tenía! Destacó nuestra amiga en la vida profesional, porque el trabajo humano bien realizado siempre fructifica.

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Atiende al enfermo con cariño

24.04.13 | 11:55. Archivado en Enfermos y debilidad

El otro día asistí a una conferencia. ¡Dios mío!, me decía antes del acto: ¿Me aburriré como una ostra? Es que en los años de mi juventud hube de ser sujeto paciente de charlas y simposios a montones, y se grabó, en el diccionario de sinónimos de mi memoria, tedio equivalente a conferencia. Pero esta vez me equivoqué. Ni siquiera hube de echar mano de del recurso de tomar apuntes para no dormirme. Así se titulaba la charla: "Atiéndele con cariño". Era, por otra parte, el lema de pastoral sanitaria para el año en curso.

Nos hablaron del gran reto de nuestra sociedad: alargar la esperanza de vida hasta los ochenta y más años, pero de una forma útil, sin marginaciones, sin el trauma del "Alzheimer".

Hoy día existen en España alrededor de seis millones de mayores de 65 años, y pasan de tres millones los ancianos de más de 85. Todo esto parece muy positivo. ¡Qué nivel de vida!, decimos. Pero hemos de comprometernos todos. No se trata tanto de de ponderar el éxito social de haber prolongado la existencia del hombre sobre la tierra, como de aprender a acercarse al anciano, y darnos cuenta de que estamos en deuda con él.

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Nos da bondad, paciencia y una sonrisa

19.04.13 | 11:23. Archivado en Enfermos y debilidad

Hoy no llamamos anciano al que ha cumplido sesenta y cinco años y se da grandes caminatas por su propio pie. Según nuestra manera de pensar, comienza uno la aventura de la vejez, cuando deambula con cierta dificultad y precisa la ayuda del bastón e incluso, en ocasiones, de alguna persona para realizar labores normales del hogar.

Los grados de la ancianidad los medimos por la dificultad en los actos ordinarios de la jornada: cuando el sujeto ya no puede caminar sino ayudado por dos personas, y no consigue controlarse, y su incontinencia es habitual, decimos que se encuentra en la decrepitud. El grado extremo llega con la inmovilización, y cuando se precisa otra persona para la función más elemental de subsistencia: el comer.

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¿Por qué la ancianidad?

14.04.13 | 11:40. Archivado en Enfermos y debilidad

Estoy arañando la ancianidad; pronto comenzaré la vida del jubilado. Cuando no tengo dolores ni molestias, me siento joven, pero me doy cuenta de mi madurez si me miro al espejo. No quiero caer en la tentación de decir de mí mismo, como mi amigo Pedro: "Soy un joven de sesenta y tres primaveras". Mejor es vivir paso a paso esta etapa gloriosa de mi existencia.

Y me pregunto ¿por qué la ancianidad?
El otro día leía el caso de una señora de ochenta y nueve años, y me produjo profunda y favorable impresión:

- Vivo sola. Tuve por compañera de vida y apoyo pleno en todos los aspectos a una hermana muy valiosa, que falleció a los noventa y cuatro años. Yo pasé de ser la mimada a mimadora. Mi vida se centraba en ella día y noche. Fui perdiendo amistades casi al total. Dejé de acudir a la parroquia. Mi artrosis iba en aumento y me dolía no poder llegar a más. Quiero que pasen los días de la semana para mi encuentro con Carmen, amiga fiel que comparte mi pobre mesa cuando puede venir a pasar un rato juntas.

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Héroes de hospitales como Madre Rafols

05.04.13 | 11:10. Archivado en Enfermos y debilidad

Joaquín López estuvo en Roma en octubre del 94, junto con varios millares de personas, para presenciar la canonización de dos mujeres dedicadas al servicio de sus semejantes en hospitales.
- Yo permanecí dos años enfermo -decía Joaquín-; en ellos leí la biografía de varios santos que se entregaron al apostolado de hacer el bien a las almas curando los cuerpos.

Gracias a estas personas de antaño y a las de ahora, nuestro hombre bueno vive la alegría de la fe. Ya no se pregunta sobre la bondad y sabiduría de Dios al permitir el sufrimiento. Acepta la pequeñez propia frente al misterio de la vida y de la muerte, y el aún más grande misterio de Dios. Ha abandonado la pretensión de reducir a Dios al nivel de nuestras pequeñas categorías humanas.

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Vivía debajo de un puente

01.04.13 | 11:55. Archivado en Enfermos y debilidad

"Mejor es sufrir que hacer milagros". Así lo afirmaba San Juan de la Cruz.
Seguro que tú -me sucede a mí lo mismo- pensarás de diferente
manera. El instinto de conservación nos impulsa a huir del dolor y buscar la salud. Pero, aunque no lleguemos a pensar como el santo, creo que merece la pena reflexionar en esta frase pronunciada por un gran amigo de Dios, que estaba en sus cabales.

Por supuesto que no podemos ir a decirle al Alfredo estas lindeces. Nos mandaría a la porra. ¡Alfredo! Lo recuerdo en sus mejores tiempos. Fue un boxeador. Y no le iba mal; aunque gastaba el dinero conforme lo ganaba. Cuando más prometía en su carrera, sufrió una lesión accidental, y nunca recuperó del todo la salud. Ahora vive debajo de un puente y pide limosna. Como él hay muchos: los débiles, los enfermos y marginados; los que nada tienen que perder.

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Consejos médicos y vivencias propias

27.03.13 | 20:03. Archivado en Enfermos y debilidad

Cuando estamos preocupados por nuestra salud, escuchamos con gusto consejos médicos. Buscamos asimismo libros de divulgación que ilustren nuestro caso. Y me parece legítimo este deseo de saber, pero he de confesar que necesitamos algo más, cuando comienza a angustiarnos el problema de nuestro futuro en cuestiones vitales. No hemos de contentarnos con la ayuda técnica del sanitario. El enfermo y el anciano necesitan el desahogo con el amigo fiel; y más aún el apoyo del sacerdote y el consuelo de la religión.

Así nos comunicaba un compañero de setenta y dos años:

- A primeros de junio del año pasado tuve una brutal subida de tensión, que me trabó la lengua durante muchos días, y me dejó paralizado de las dos piernas durante meses. Todavía no me he repuesto totalmente.

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Una persona que no servía para nada

22.03.13 | 11:40. Archivado en Enfermos y debilidad

Imagina una persona enfermiza; de inteligencia muy corta; que la sacan de la escuela sin que haya conseguido aprender a leer y a escribir. Además de todo esto, el nivel económico de la familia, cercano a la miseria.

- No sigas, me dirás. Se trata de una marginado, un desecho de la sociedad.
¡Pues nada de eso! Es una estrella luminosa en el firmamento de la santidad de la Iglesia: San José de Cupertino.

Sus padres eran gente honrada, que educaron a sus hijos con severidad. En vista de que para José el estudiar era tiempo perdido, le pusieron como aprendiz de zapatero, pero fue despedido por inútil. Entonces le sobrevino una larga enfermedad. Su cuerpo se cubrió de llagas repugnantes que le ocasionaban desazón y dificultad para relacionarse con la gente. Todo lo soportó con paciencia ejemplar, hasta que un buen día, la Virgen le devolvió la salud.

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ENFERMOS LIDERES

17.03.13 | 11:18. Archivado en Enfermos y debilidad

Desde hace algunos años admiro a los "FRATRES"; esos equipos de enfermos y minusválidos que han sabido asociarse, e intentan vivir a tope su existencia cristiana. Creo que merece la pena conocer un poco su organización (1), porque son personas de gran pujanza y valía para nuestra Iglesia de hoy.

Se reúnen en equipos; "hogares" los llaman. Allí se eliminan
sentimientos de inferioridad, y aprenden a quererse según es cada uno. El líder es un poco el alma de cada "hogar". Ellos "mandan" a los "subordinados", después de escuchar a todos; ellos fijan el tema de los coloquios; concretizan los acuerdos; marcan los objetivos. Pero no son las reuniones de tipo académico, ni militar; gozan de gran flexibilidad por parte de todos.

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Jueves, 23 de mayo

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