Secularizados, mística y obispos

MOMENTOS DUROS

25.11.18 | 11:27. Archivado en Enfermos y debilidad

En la adolescencia nos decían que estábamos en crisis cuando en nuestro ánimo se prolongaban durante varios meses esos momentos duros en que parece tambalearse todo el andamiaje interior. Pero estos trances no solo ocurren entre los adolescentes; también los adultos, con mayor o menor frecuencia, transitamos por estos valles de tinieblas. En cierto sentido aún resultan más enojosos los días críticos en las personas mayores. Porque mientras sufrimos nuestro martirio interior hemos de mostrarnos serenos y ecuánimes para dar ejemplo en todos los estamentos.

Muchos superan las crisis echando tierra encima y tratando de olvidar. Es una época para ellos muy a propósito para distraerse: el bar, los amigos, la tele, el sin número de cebos que la vida moderna nos ofrece. Y no digo que esté mal utilizar la honesta distracción para relajar un poco el espíritu. Pero cuando llegan los momentos duros de verdad, es necesario hacerles frente cara a cara: pérdida de salud, un ser querido que se nos va por la muerte o lo que es peor por abandono malicioso, reveses de fortuna, traiciones en la amistad, problemas personales de estrés, o desengaño en los principios más íntimos... No es suficiente en casos de estos ver una película evasiva o sacar crucigramas o sudokus.

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Rey de las almas. Puntos de meditación 25 -11-18

25.11.18 | 05:20. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Señor Jesús, Cristo Rey del mundo, rey de las almas, nuestro Rey, qué poco gusta hoy una parte del clero de este título honroso que incluso viene bien claro en el Evangelio. Yo te reconozco como Rey de Universo, rey de las almas, de los corazones. Deseo y te pido que venga a nosotros tu Reino; que reines del todo en mi corazón. Mira que estoy en teoría muy unido a ti, pero en la práctica, no tanto. Mira Señor este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad y del amor. Ten compasión de nosotros. Reina entre nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis.

2.- Que reines del todo en nosotros, que tu nombre sea glorificado, que tu honor esté por encima de todo. Perdona a tu pueblo; perdona a los que blasfeman de tu nombre, porque no saben qué hacen. No sé cómo se puede llegar a eso, pero es lo más corriente. Ni siquiera la indiferencia religiosa desarraiga este vicio absurdo y satánico. Reina en nosotros.

3.- Yo deseo amarte por todos los que no te aman. Te amo en unión de tantas personas santas que en estos momentos de la madrugada de un día frío están conscientes haciendo oración y de los distraídos que te dedican con amor este rato primero de la mañana.

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Miércoles, 20 de febrero

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