Secularizados, mística y obispos

VAMOS A SOÑAR

19.11.18 | 12:04. Archivado en Espiritualidad - Mística

Sí; vamos a soñar los dos, querido amigo. Pero no ensueños de lotería o viajes de placer. Vamos a imaginar algo que debe ser la aspiración suprema de todo cristiano con ansia de apostolado. Muy dichosos seremos, si conseguimos para nuestro corazón una escala de altos ideales. Por ella subiremos de virtud en virtud hasta contemplar a Dios.
Quisiera, Señor, sentirme seducido por ti: como San Pablo, Loyola o Javier. Quisiera disponer de fuerza interior para permanecer las noches en oración, y durante el día entregarme a predicar tu Evangelio, a practicar la caridad a fondo, como tus grandes santos.

¡Dejadnos soñar, Dios nuestro!
Gozar de tu amor; no por le placer que proporciona a nuestra alma, ni siquiera por gustar anticipadamente las delicias del cielo, sino para ser más efectivos en tu Reino. Sufro mucho al ver a la gente alejada de ti. Pero dadnos, Señor, santos abundantes, del temple de nuestros grandes místicos y apóstoles, como en otros siglos lo hiciste. Ellos arrastrarán en tu nombre a la virtud. Necesitamos sacerdotes que prediquen con la verdad de su vida enamorada. Que el mundo necesita de estos profetas capaces de entusiasmar para el triunfo de tu Reino.

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Pasión de Cristo, confórtame. Puntos de meditación 19-11-18

19.11.18 | 04:53. Archivado en Espirtualidad mística

1. Pasión de Cristo, confórtame. Así te suelo decir en el "Alma de Cristo", cuando debiera decirte: Deseo, buen Jesús, ayudarte en tu pasión, sufrir en mí lo que falta a la pasión de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia. Porque eso nadie me puede quitar. Amarte, Señor, y sufrir con los que sufren por tu amor. Pero ayúdame para que mis deseos no se conviertan en meras palabras.

2.- Jesús, fuiste sentenciado injustamente, acusado con falsedad, maltratado, injuriado, coronado de espinas... Cada una de estas palabras quiero que se grabe en mi corazón. Fuiste, Señor, traicionado por un amigo falso, abandonado por los amigos buenos, no fuiste escuchado.

3.- Te trataron como loco, te escarnecieron, te compararon con Barrabás y saliste perdiendo. Sufriste la tortura de la cruz. Todo por mis pecados, porque querías libarme del reato de culpa.

4.- Perdóname, Señor. Ten compasión de mí. Yo quiero reparar tanta ofensa con mi buen comportamiento, pero me ofrezco en toda la miseria que tengo, porque a la hora de la verdad, todo está quedando en mí en buenos deseos tan solo.

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Lunes, 10 de diciembre

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