Secularizados, mística y obispos

DESAPARECIDOS

15.11.18 | 11:24. Archivado en Enfermos y debilidad

Me impresionó el reportaje que vi en televisión hace varias semanas sobre personas desaparecidas. Es verdad que todos estamos muy concienciados sobre este fenómeno que tanto hace sufrir a las familias; enseguida nos sentimos solidarios con quienes padecen en estas circunstancias. Catorce mil desaparecidos en un año suponen mucho dolor. Y son varios centenares de casos que jamás llegarán a resolverse ni siquiera en la peor de las soluciones.

Un niño desaparecido siempre es una noticia trágica. Cientos de personas se mueven con el deseo de encontrar al ausente. Cuando en unas horas es hallado, todos se alegran y desaparece la pesadilla. El problema se agudiza con el correr de los días, las semanas y los meses. Si la policía llega a comunicar a la familia que se trata de un caso inquietante, el temblor se apodera del cuerpo. Cuando el asunto se archiva hasta que aparezca alguna nueva pista, todo está perdido; no existe ningún remedio. La desolación abruma a los padres; no puede compararse con ningún otro dolor. Buscan sin ningún resultado nuevas vías de solución. El problema va degenerando en angustia y la soledad más profunda se apodera de ellos cuando ya va cayendo en el olvido de todos los demás.

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Que vayáis y deis fruto. Puntos de meditación 15-11-18

15.11.18 | 05:12. Archivado en Espirtualidad mística

1.- "Os destiné para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca" (Jn. 15,16) Así dijiste, Señor a los tuyos. Eso querías de ellos. Estuvieron contigo unos años, y luego los enviaste a predicar. Yo también he estado contigo unos años; muchos años llevo contigo, pero no sé cumplir tu misión, la tuya.

2.- Me has enviado. Es verdad que he tenido muchos fracasos, pero me sigues queriendo junto a ti, y me sigues enviando. He cogido un campo reducido y a la vez amplio: me has dado esa oportunidad, y no quiero desairarte.

3.- Pero recuerda también que nos dijiste: "ni el que siembra es algo, ni el que riega, sino el que da el incremento", esto es, Dios. Tú, Jesús, Dios y hombre verdadero eres quien da el incremento, eres quien hace que salgan frutos; por eso te lo pido.

4.- Haz que permanezca en tu amor. Y dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.

5.- Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.

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Lunes, 10 de diciembre

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