Secularizados, mística y obispos

MANSO CORDERO

09.11.18 | 19:02. Archivado en Eucaristía, Espirtualidad mística

Mi vida languidece.

Tristezas infinitas me dominan.
Muy densos nubarrones
Envuelven mi alma ya sin horizonte,
Mustia y cansina.
Acudo a Ti.
Y Tú ya en el Sagrario me esperabas.
Hondo respiro.
Tu paz bañada en bálsamo me alcanzas.
¡Rocía mi alma!
Servirte quiero.
Feliz me encuentro aun roto en mil molestias.
Jamás podrá la angustia destrozar mi navecilla.
¡Manso cordero!

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Millones de ovejas sin pastor

09.11.18 | 11:28. Archivado en Secularizados de ambos sexos

Hay apuestas por ver qué norma del Vaticano cae primero: si el celibato obligatorio de los sacerdotes o la prohibición de ordenar mujeres. Muchas jerarquías lo llevan pensando ante la falta de vocaciones, el hecho de que miles de parroquias carecen de pastor (incumpliendo el precepto de ofrecer la misa dominical, antaño gravísimo pecado para un feligrés, multa de la Guardia Civil incluida), y ante el enfado y la marginación de millones de mujeres, pese a ser inmensa mayoría en esa confesión.

Dice el primer ministro de Francisco, Pietro Parolín, que el celibato obligatorio "no es un dogma de fe". ¡Vaya novedad! Cuando el sexo no era obsesión enfermiza de eclesiásticos principales, hubo hasta papas que fueron padres de familia. Hoy son 58.000 los curas casados —6.000 en España— a la espera de un cambio que les permita volver a ejercer su vocación. También existen sacerdotes que conviven con sus esposas y atienden parroquias por encargo de algún obispo.

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El mayor entre vosotros. Puntos de meditación 9-11-18

09.11.18 | 04:57. Archivado en Espiritualidad - Mística

1.- "El mayor entre vosotros hágase el menor, y el que preside como el que sirve" (Lc. 22,25). Señor, esta frase parece que no está dicha para mí, porque mi problema no es ser el mayor, no es que me ponga por categoría sobre los demás, pues no serán muchos quienes están por debajo de mí. Sin embargo si profundizo un poco también me doy cuenta de que la soberbia puede darse en mí, y de hecho se da. Así somos, Señor.

2.- He conocido en mi vida casos de soberbia entre los más desgraciados. Por eso me examino a mí mismo y he de afirmar que también yo. Y te digo: Jesús, manso y humilde de corazón: haced mi corazón semejante al vuestro.

3.- Ayúdame a ser de verdad sencillo y humilde, mira que se me mete hasta los tuétanos el orgullo. Perdona mis pecados. Perdona todas las veces que me enfado, fruto de mi soberbia. Perdóname, Señor.

4.- ¿Cómo podré creerme algo si soy nada? ¿Cómo podré creerme algo, si lo único que puedo hacer es sentirme pequeño, débil e inconstante? Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Mantenme en tu amistad.

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Martes, 19 de febrero

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