Secularizados, mística y obispos

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27.10.18 | 15:24. Archivado en Enfermos y debilidad

Parece extraño el título, pero reflexionando un poco, lo veremos razonable. ¿Qué harías si un hijo tuyo, próximo a la adolescencia, después de darte muchos disgustos se encerrara en casa y no te dejara entrar? Esto le ocurrió a Paula. Regresaba a su domicilio después de una jornada laboral dura, y encontró la puerta atrancada. Por más que golpeaba nadie respondía. Así durante dos horas. Llamó como último recurso al móvil de su hijo; lo mismo. Al final se puso en contacto con a la policía. Se presentaron varios agentes y lograron descerrajar y entrar. El niño en cuestión estaba tumbado en el sofá y su único comentario fue: "¿Y vosotros qué hacéis aquí?" Cuando se marcharon los guardias dijeron a Paula: "No podemos hacer más; aquí se queda con el chaval, pero a usted le espera una buena".

El problema de maltrato de hijos a sus padres se agudiza de año en año. Casi cien mil menores se vieron las caras con un juez el curso pasado; y casi la mitad de ellos tenía catorce o quince años. Más de cinco mil habían sido denunciados por sus progenitores porque no podían aguantar más vejaciones y malos tratos y necesitaban ayuda. Habían consumido todas las posibilidades: premios, castigos, diálogo, psicólogos, pedagogos... Ningún fruto.

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DOMINGO 30º DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

27.10.18 | 09:37. Archivado en Homilías

28 OCTUBRE DEL 2018. Mc. 14, 46-52
1.- Salía Jesús de Jericó con sus discípulos y con un grupo nutrido de gente. En esto un ciego, llamado Bartimeo, que estaba por allí pidiendo limosna, oyó que pasaba el Maestro y comenzó a gritar: "Hijo de David, ten compasión de mí". Muchos comenzaron a regañarle por alborotador, para que así se callara. Pero él gritaba con más fuerza. Entonces Jesucristo se detuvo y dijo: - Llamadlo. Dio el ciego un salto y se acercó a Cristo, quien le dijo: "¿Qué quieres que haga por ti"? - Maestro, quiero ver, le respondió. - Anda, tu fe te ha curado, le dijo el Señor. Y recobró la vista.

2.- Alguna enseñanza. A Jesucristo no le molestaba que aquel enfermo mendigo alborotase para llamar su atención; más bien le agradaba, porque mandó llamarle. Tampoco le incomoda al Señor que nosotros le importunemos con nuestras peticiones; todo lo contrario. Pues vamos a pedirle sin cesar. ¡Cuánto le tenemos que pedir! Señor, que me apuro cuando me salen las cosas mal, ayúdame. Señor, que soy muy poco sacrificado y egoísta, y siempre estoy buscando lo mejor para mí; ayúdame a ser generoso. Señor, que me molestan muchas personas y a veces soy brusco o antipático; ayúdame a tratar bien a todos.

3.- En resumen: acudir al Señor con mucha frecuencia; todos los días y, después de adorarle y agradecerle, le vamos a pedir tantas cosas que necesitamos, de orden espiritual y de orden material.

José María Lorenzo Amelibia
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Junto a Jesús paciente. Puntos de meditación 27-10-18

27.10.18 | 04:31. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Me encuentro junto a Jesús, paciente en el momento de ser presentado al pueblo todo llagado, el Ecce Homo. Deseo pasar "mal" este reato contigo al verte con el rostro desfigurado, Me uno a ti y deseo también contemplar a tantos miles de menesterosos con rostro triste por la enfermedad, el hambre, el disgusto, la miseria.

2.- Mueve, Señor, mi corazón para que sepa ayudar a los que sufren; demasiado poco hago ayudando con el dinero; otros ayudan con su vida misma. Que no pase indiferente ante el que pide limosna o sufre.

3.- Dadme un corazón tierno para atender a todos los que sufren, que no se me escape ni uno. Que no quiero estar gozando en el egoísmo propio mientras otros sufren.

4.- Y hoy te quiero de una manera especial adorar: Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.

5.- Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.

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Sábado, 16 de febrero

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