Secularizados, mística y obispos

BEATO PABLO BURALI D´AREZZO, arzobispo de Nápoles (Final)

24.10.18 | 11:25. Archivado en Para los Obispos

Obispos sed santos como él
* 1511 Fondi – Gaetta † 1578 Nápoles Memoria, 17 junio
Obispo de Plasencia
Nombrado en abril de 1567 prepósito de la Casa de San Silvestre, de Roma, el padre Burali pasó a residir en la Ciudad Eterna. El papa San Pío V desplegaba una enérgica actividad apostólica para convertir en sustancia y vida de la Iglesia los decretos reformadores del concilio de Trento. San Carlos Borromeo, cardenal arzobispo de Milán, implantaba en su sede la reforma con celo enardecido. La vecina diócesis de Plasencia vegetaba en franca decadencia religiosa. El padre Burali fue preconizado obispo de la misma en el consistorio de julio de 1568. Esta vez su humildad no pudo hallar escapatoria, Obligado por el Papa, recibió la consagración episcopal el 1 de agosto siguiente en la propia iglesia de San Silvestre, de manos del cardenal de Pisa, haciendo su entrada solemne en la diócesis el 29 de septiembre.

El celo pastoral del prelado, unido al talento y sentido humano del antiguo jurista, transformaron en plazo breve la diócesis placentina, promulgando en ella la legislación del Tridentino. Animado por el espíritu litúrgico de la Orden, restauró la catedral y veló por el esplendor del culto divino, asistiendo cada domingo a la misa mayor y a las vísperas. Llamó a los teatinos, capuchinos y somascos para que fundaran en la diócesis. Pero centró toda su actividad apostólica en tres empresas importantísimas: la visita pastoral, que realizó meticulosamente varias veces; el sínodo diocesano, que celebró dos veces, y la fundación del seminario, uno de los primeros de Italia, y cuyo primer director espiritual fue San Andrés Avelino, el cual se multiplicaba para complacer a sus dos amigos Burali y Borromeo.

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Al dueño de la mies. Puntos de meditación 24-10-18

24.10.18 | 05:22. Archivado en Espirtualidad mística

1.- "Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies". Eso te pido: dadnos misioneros santos.

2.- Mirad tantas personas que ni te conocen o te han rechazado en su corazón. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado. Ten compasión de tu pueblo.

3.- Mi oración no vale nada, pero sí tu promesa en atender nuestra súplica. Me uno a la oración de tu Cuerpo Místico.

4.- Mantenme en tu amistad. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.

5.- Ayúdame a amarte con todas mis fuerzas y siempre, Señor. Te pido el amor al prójimo, a todos cuantos se tropiezan en mi vida. Que nunca abandone a nadie a su suerte. Ayudarles siempre. Y Tú, Señor, cambia mi corazón en mejor, semejante al tuyo.

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Sábado, 16 de febrero

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