Secularizados, mística y obispos

EL CELIBATO EN NUESTROS TIEMPOS

03.10.18 | 11:31. Archivado en Crítica

En nuestros días vivimos el último movimiento anticelibatario, como floración de la oposición a la "Ad catholici sacerdotes" de 1935 y la "Sacra Virginitas". Se revaloriza el matrimonio; se desea compartir en todo, la vida de los hombres y la libertad evangélica. ¡Cuánto ha perdido la Iglesia en estos años de celibato! Apostasías, escándalos... ¿Cómo evitar el descrédito de la jerarquía? ¡Cuántos pecados innecesarios! ¡Qué hipocresía en quienes hacen las leyes, pues ellos conocen la realidad! ¡Cuánto pobre cura tarado a causa del celibato! ¡Cuántos buenos ministros se han perdido a causa de esta ley!

Ha sido la primera vez en 800 años que de forma masiva se han concedido dispensas al celibato. Además, existe una duda generalizada sobre la justificación teórica de la ley y sobre la conveniencia práctica. Esta crisis es una de las más graves de la tradición. Un indicio de la duda es lo que dijo el Sínodo 71: "Existe el peligro de hacer sospechar que el Sínodo ha perdido de vista el problema del sacerdocio en su visión general para fijarse de forma exclusiva sobre el celibato. Incluso la duda ha prendido en un sector amplio de la Jerarquía. La misma propuesta de las Conferencias Episcopales en bloque es otro de los indicios de una duda”.
Año 1970. Molinaki. Comienza a disociarse el celibato con relación al sacerdocio. Existe hoy una nueva concepción de la sexualidad y una nueva concepción de lo místico. Se aboga hoy día por una espiritualidad distinta de la de los monjes. Sería una gran ventaja para la Iglesia la existencia de dos tipos de clérigo: el célibe y el casado ¿Sería preferible el sacerdote que pueda casarse libremente antes que lanzarse a la ordenación de hombres ya casados? Sin embargo, la postura de Paulo VI fue contraria en este sentido. Y hoy la jerarquía se lanza a comenzar a ordenar a los viri probati.

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Pensando junto a Jesús. Puntos de meditación. 3-10-18

03.10.18 | 06:21. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Me encuentro de nuevo esta mañana junto a ti, Señor. Aquí estoy sereno y con amor. Te adoro y te doy gracias porque me has creado, redimido, hecho cristiano.

2.- Pienso ahora en la parábola de los invitados a la viña. Me represento la escena. Parece como inverosímil que nos arrendatarios ultrajen a quienes van a cobrar sus rentas y lleguen hasta a matar al heredero.

3.- Por algo dijiste, Señor. ¡Hay tanto egoísmo en el mundo! Libra mi alma del egoísmo, de la injusticia, de todo lo malo que puedo ser capaz.

4.- Líbrame del pecado mortal; no permitas que sucumba ante la tentación. Que a veces encubrimos nuestros perversos deseos con capa de justicia. ¡Líbrame, Señor!

5.- Y libra a tu Iglesia de los malos pastores y de los malos hijos; santifícalos. Te lo pido en nombre de tu Hijo Jesús.

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Viernes, 16 de noviembre

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