Secularizados, mística y obispos

EL PADRE MENNI Y MARÍA JOSEFA RECIO

27.09.18 | 11:28. Archivado en Enfermos y debilidad

Llama la atención cómo personas débiles, como todo ser humano, realizan obras ingentes. ¿Qué hicieron estos dos grandes y débiles? Preocuparse a nivel universal de sus hermanos más abandonados para que ayudarles en su enfermedad y en la consecución de la salud plena.

Menni se llamaba en su vida seglar Ángel Hércules, como si sus padres barruntasen algo de su enorme labor social y caritativa. En su primera juventud trabajó como empleando de banca, pero aquello no le llenaba el corazón. Le impresionaban los heridos en las guerras que le tocó presenciar en Francia y España en la segunda mitad del siglo XIX y se hizo hermano de San Juan de Dios y sacerdote. Cambió entonces su nombre por otro mucho más suave: Benito. Hoy está en los altares, desde el año 99, con el nombre de San Benito Menni.

Lo enviaron de Francia España para reimplantar las casas de Hermanos de San Juan de Dios, después de la desamortización de Mendizábal. Lo hizo de maravilla. Y le quedó tiempo para ayudar a sanar a los heridos de los dos bandos de la guerra civil “Liberales – Carlistas”. Pero su corazón quería más. Hería su alma ver sobre todo personas con enfermedades mentales; con esta inquietud en el alma conoció a María Josefa Recio, mujer singular y de intensa vida espiritual. Junto a otras compañeras con mucha vida de oración, organizaron una especie de voluntariado a favor de los disminuidos físicos y psíquicos. Y así fue naciendo la Congregación de las “Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús”, hoy extendida por todo el mundo con más de cien fundaciones.

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En el mundo. Puntos de meditación. 27-9-18

27.09.18 | 04:33. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Que a nadie cause mal; que a mí tampoco me dañen. Dame un viajar sereno por la vida, que mantenga firme la atención y mi discreción

2.- Que me acuerde de ti en el trayecto de mi vida; atento cuando vea iglesias y te envíe fervientes actos de amor.

3.- Te amo, Señor, en todos los sagrarios del mundo. Ojalá pueda también hacer hoy alguna visita en algún lugar.

4.- Protege a las personas que veo, con quienes hable o pase de largo. Sálvalos y que me recuerden a ti y esté presto a ayudarles. Ellos sé que están unidos a ti, aunque no lo adviertan; manténlos en tu amor.

5.- Me uno a la oración de los que oren, y pido por quienes no rezan; ayúdales de una manera especial.

José María Lorenzo Amelibia

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Viernes, 22 de febrero

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