Secularizados, mística y obispos

UN LENGUAJE DIVINO

26.09.18 | 11:26. Archivado en Espirtualidad mística

Comunicarse, hechizo de nuestro siglo. Puedo relacionarme por imágenes, por el gesto, por la diversidad de idiomas. Últimamente conocemos auténticos lenguajes de programación informática, para la acción interactiva del hombre con el ordenador.

Y... ¿ya conocemos el lenguaje de Dios? Ojalá lo conocieras a la perfección, amigo, ojalá también lo comprendiera yo. ¡Seríamos santos! Al menos, espero que logremos balbucirlo.
"Hace tiempo, me decía un conocido, luchaba por verme libre de un apego: el vicio de fumar. Y nunca lo conseguía. Una enfermedad bloqueó mis ansias de inhalar humos. Aquella dolencia rompió las ligaduras que ataban mi alma para volar".

Pero ¿quién te desprenderá del mundo, de ti mismo? Resulta arduo el trabajo del asceta; y en apariencia infructuoso. Dios envía el sufrimiento, verdadero lenguaje para comunicarnos con Él. Idioma duro, incomprensible para los iniciados; absurdo para los enemigos de la cruz. Y a través del dolor, ¡cuántos se han comunicado con el autor de la vida... cuántos han profundizado en la oración, lenguaje perfecto con la divinidad!

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Siervos inútiles. Puntos de meditación. 26-9-18

26.09.18 | 04:32. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Siervos inútiles somos. Me llamaste, Señor, muy pronto a tu Reino a trabajar en tu viña. Soy de los de primera hora. Te dije sí, y me colmaste de dicha y alegría. Miro con emoción aquella t primera llamada a la santidad. Mi repuesta fue generosa en principio; no fue egoísta. Ni meramente darte buenas palabras. pero luego me entró la angustia y no supe seguirte como el segundo de la parábola de los obreros de la viña. Mt. 21,28-32

2.- Hoy me acerco a ti como hijo pródigo; perdóname. No he sabido serte fiel. Mira que soy tu amigo, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso.

3.- También te digo en mi descargo que pensé que nunca levantaría cabeza en aquella tristeza que me invadía el alma. Ahora me das paz y
compunción de corazón. Tenme con al último de tus criados, pero déjame amarte y dame fuerza para amarte más y más. Mira que la oración es muy dura y uno se cansa. Prueba de ello que muchos empiezan y pocos perseveran.

4.- Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.

5.- Mantenme en un rincón oculto en tu Reino. Y que en él luzca la verdad. Que luzcan los santos, los humildes, los generosos, los que de verdad te aman a ti y a sus prójimos, los misericordiosos.

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Martes, 19 de febrero

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