Secularizados, mística y obispos

CAMPOS ÁRIDOS

11.09.18 | 11:14. Archivado en Espirtualidad mística

Me asomaba a la ventanilla del tren. Contemplaba los campos nunca segados: paisajes áridos de Castilla, tierras resecas de las Bardenas de Navarra. Mi imaginación voló de allí enseguida a mi tema favorito: las bellas parcelas del Reino de dios, las personas que un día juraron fidelidad y amor a Jesús, Rey de Reyes, Amor de los Amores. Seguro, lector amigo, tú eres una de esas almas.

¿Es ahora tu espíritu rastrojo antiguo, barbecho eterno de los campos de meseta? ¡Alma en sequedad! Habías caminado largo tiempo por senderos abiertos. La oración no era siempre jugosa, mas durante el día mantenías contacto amistoso con tu Dios.

Ahora parece que el siroco del desierto ha abatido tu heredad. Se han agostado las fuentes y, durante la jornada, las miasmas del bochorno intentan infestar el clima de tu atención. Resiste. Ofrece al Señor el sacrificio de tus horas de oración, como acostumbrabas en los mejores tiempos. Combina la súplica con la lectura espiritual. Utiliza de nuevo aquellos libros que en el pasado lograban envolver tu ser entero como en nube de esperanza. A perseverar en estos ejercicios, deleite del alma, incompatible con los placeres sensuales. Dicen los autores de la vida interior: muchos lo dejan todo en época de sequedad, en las tinieblas de la noche oscura. Pero quien persevera hasta el fin, ese llegará a la meta; entrará en el gozo de su Señor, llevando junto a sí un nutrido grupo de personas a quienes conquistó para el Reino.

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Esperando. Puntos de oración. 11-9-18

11.09.18 | 05:09. Archivado en Actualidad, Espirtualidad mística

1.- No me quejo, Señor, de la sequedad. Es lo que merezco. Por escrito, muy despacio, puedo fijar con devoción mi atención en ti.. Perdona mis pecados: no te he sido fiel; he buscado lo agradable; he querido compaginar vida de oración con vida fácil; sin sacrifico continuo, siendo así que el sacrifico ha de ser constante y aceptado y buscado; todo.

2.- ¿Pero qué voy a hacer cuando mi vida ha llegado a la madurez? Permaneceré esperando en el desierto, desear enmendarme sin desaliento y poner los medios; jamás dejar por nada del mundo la oración.

3.- Dadme el don de oración; que Tú puedes, Señor, hacer hijos de Israel de las mismas piedras; dame el don de abnegación; que cuando estás muy cerca de mí consigo superarme; y dadme la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Te lo pido con gran confianza.

4.- Te lo pediré todos los días y estoy seguro que cuando lo juzgues oportuno me lo conseguirás.

5.- Mantenme en tu presencia. Padre, concédeme todo esto en nombre de Cristo tu Hijo.

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Martes, 18 de septiembre

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