Secularizados, mística y obispos

Obispos

04.09.18 | 11:51. Archivado en Para los Obispos


Amen de verdad

Amen con amor de padre y de hermano a cuantos Dios pone bajo su cuidado, especialmente a los presbíteros y diáconos. Hace llorar cuando escuchamos que un presbítero dice que ha pedido hablar con su Obispo y la secretaria le ha dicho que “tiene muchas cosas por hacer, pero dentro de tres meses no lo podrá recibir”. El primer prójimo del Obispo es su presbítero: su primer prójimo.

Si tú no amas al primer prójimo, no serás capaz de amar a todos. Cercanos a los presbíteros, a los diáconos, a sus colaboradores en el ministerio; cercanos a los pobres, a los débiles, a los que no tienen hogar y a los inmigrantes. Miren a los fieles en los ojos. Pero miren el corazón. Y que aquel fiel tuyo sea presbítero, diacono o laico, pueda mirar tu corazón. Pero mirar siempre en los ojos.

Cuiden diligentemente de aquellos que aún no están incorporados al rebaño de Cristo, porque ellos también les han sido encomendados en el Señor. No se olviden que forman parte del Colegio episcopal en el seno de la Iglesia católica, que es una por el vínculo del amor. Por tanto, su solicitud pastoral debe extenderse a todas las Iglesias, dispuesto siempre a acudir en ayuda de las más necesitadas.
Preocúpense, pues, de la grey universal, a cuyo servicio les pone el Espíritu Santo para servir a la Iglesia de Dios. Y esto háganlo en el nombre del Padre, cuya imagen representas en la Iglesia; en el nombre de su Hijo, Jesucristo, cuyo oficio de Maestro, Sacerdote y Pastor ejerces; y en el nombre del Espíritu Santo, que da vida a la Iglesia de Cristo y fortalece nuestra debilidad. Que el Señor los acompañe, les esté cerca en este camino que hoy inician.

Francisco abril 2016

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El Señor hizo en mí maravillas. Puntos de oración. 4-9-18

04.09.18 | 04:59. Archivado en Espirtualidad mística

1.- El Señor hizo en mí maravillas, decías, Virgen María, después de la anunciación. Entonces fuiste el primer sagrario viviente. Concédeme ser consciente de esta realidad en mí. Soy ahora portador de Cristo, del mismo Dios.

2.- Deseo ser consciente durante todo el día. Pídele a Jesús que medie ante el Padre para que yo aprenda los caminos de la santidad.

3.- Leo la biografía del P. Pío, ya santo. En él te complaciste y llevaba en su cuerpo las llagas de tu pasión. Fue víctima de los pecados del mundo y era consciente de ello; estaba lleno de sufrimiento y de amor. Yo no me atrevo a pedir ser víctima, pero sí te pido que des a la Iglesia santos de esta categoría.

4.- ¡Envía, Señor, obreros a tu mies! Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. Andan, ríen, se entretienen como niños, y no se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo.

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Lunes, 19 de noviembre

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