Secularizados, mística y obispos

CUANDO LA SOLEDAD SE AGUDIZA

08.08.18 | 11:33. Archivado en Enfermos y debilidad

En mi juventud me parecía que la soledad era agradable. Para cuantos sienten el amor de Dios - pensaba -, entrar "más adentro en la espesura" con San Juan de la Cruz, se les antojaría como algo muy romántico, muy bello. Pero después la realidad es distinta. Hace falta estar preparado para la "clausura". De hecho, en nuestra sociedad, se la teme. Y es que pocos gozan de una vocación de eremita.

Desde hace algunos años preocupa la soledad en un sector de mujeres y hombres de entre 45 y 55 años: la viudez, el divorcio, el no haber encontrado a alguien para compartir su vida, amarga profundamente su existencia. En ocasiones, sobre todo en el elemento femenino, se desemboca en la anorexia, y mantienen la misma conducta que las adolescentes. Piensan que dejando de comer será posible recuperar la figura ideal que lucieron en otro tiempo, y todo puede cambiar.

El psiquiatra Vicente Turón decía en una charla sobre anorexia y bulimia: "Por suerte, la sociedad disfruta hoy de mucha información sobre estas enfermedades. Algunas mujeres maduras padecen la misma conducta anoréxica que las chicas de dieciséis a veinte años. Pero hay que tener cuidado, porque no todas las afectadas logran superar la enfermedad. Incluso la mortalidad se acerca al veinte por ciento, y en más de un treinta la afección se convierte en trastorno crónico".

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El mar está embravecido. Puntos de meditación 8-8-18

08.08.18 | 05:30. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Hoy imagino, Jesús, la escena del Evangelio. Ves a tus Apóstoles con miedo porque el mar está embravecido, dejas el rato de oración y, sobre las aguas, te diriges grupo que está en la barca. La sorpresa y el miedo se apoderaron de ellos; te confundieron con un fantasma. Entonces, Pedro, el más decidido, te dice: "Si eres Tú, mándame ir sobre las aguas". Ven, le contestaste. Y comenzó a andar, pero al poco rato se hundía. ¡Sálvame, Señor! - te dijo. Lo tomaste con tus manos y se salvó.

2.- Yo también exclamo hoy: "Señor, sálvanos. Salva a tu Iglesia del error. Mira que muchos se tiran por la vía fácil y niegan o prescinden de la verdad.

3.- Salva a tu Iglesia de la deserción de muchos hijos. Estos ya no acomodan la fe a sus intereses, sino niegan todo o ni se molestan en negar; caen en la indiferencia. Te suplico con el corazón compungido: sálvanos.

4.- sálvanos... a los sacerdotes haznos salvadores y no funcionarios; y todo y siempre en la verdad y en el amor.

5.- Suscita el fervor en los sacerdotes y almas consagradas; danos el don de oración. Perdona mis pecados.

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Jueves, 21 de febrero

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