Secularizados, mística y obispos

Daniel Luquero Gómez

06.08.18 | 18:14. Archivado en Ejemplos de vida

Cuando comenzaba el siglo XXI visité la ciudad imperial, Toledo. Permanecí allí varios días con unos sacerdotes amigos y por todos los rincones encontraba sorpresas muy agradables. Pero hubo sobre todo una que me llenó de alegría y emoción. Aquí va:

Entramos en una iglesia bella, la iglesia de la Magdalena, uno de los templos más característicos del Casco Histórico toledano. En la parte trasera del templo, muy cerca del confesonario, había un sacerdote muy recogido, como haciendo oración. A su lado, en el banco, varios libros. Se veía de allí muy bien el Sagrario. Y no apreciamos en el recinto sagrado más personas. Durante tres o cuatro minutos me arrodillé para decir algo a Jesús Sacramentado. Me levanté y fui directo al sacerdote; a hablar con él:

1) Padre – le dije – me ha dado muy buena impresión al entrar aquí y ver un sacerdote. No es fácil encontrar hoy a un cura, junto al confesonario, haciendo oración. Me alegro mucho y doy gracias a Dios por ello.
Mire usted, – respondió – desde hace varios años mi lugar de permanencia está aquí. En este sitio me pueden encontrar todos cuantos lo deseen. Por supuesto salgo cuando hay una necesidad: visitar enfermos, acudir a alguna demanda... o cuando, ya de noche he de marchar a casa a descansar. Y.… poco más.
¿Y aquí también recibe a la gente? También. Muchos se confiesan; otros me consultan. Pero este es mi lugar de preferencia.

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Heriré y sanaré. Puntos de oración. 6-8-20

06.08.18 | 12:59. Archivado en Espiritualidad - Mística

1. Cuando nos dejamos dominar del halago del placer, perdemos nuestra libertad.

2. Un instinto profundo nos dice que la pena es instrumento de reparación y de expiación.
3. “Mortificad vuestros miembros que son terrestres”. (Col. 3,5)
4. Dios se reserva el poder dirigirnos por el consuelo o la prueba.
5. La mortificación falsa hiere sin discernir, bajo el impulso del genio del mal.
6. La idea del sacrificio por sí mismo es diabólica; pero nada de lo divino degrada.
7. “Heriré y sanaré”. (Deut. 32, 39) cuando el sacrificio es útil para la vida.
8. Muchas penitencias son fáciles: sobriedad en alimentos y vida, paciencia, ordenar...

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Las vacaciones de Navidad son peliagudas

06.08.18 | 11:11. Archivado en Secularizados de ambos sexos

Recuerdos de un secularizado

En las vacaciones de navidad, la he visto. Me he quedado mirándola; pero no le he hablado. ¿No será esto coger las migajas y dejar el pan? Es guapa y piadosa; estoy romántico. Me entran ganas de llorar. Providencialmente sale del confesonario Don José María Conget. Me pregunta a ver si voy a confesarme. Le digo todo, que me siento enamorado. Me dice que el sacerdote es hombre como los demás. Me decía muchas cosas: ¿A que no es ligera? ¿A que es piadosa? Exacto. Todo lo que me ha dicho, me lo sabía, pero me quedo muy ancho; me he desahogado.

Luego, en la visita, me ensimismaba absorto en el Dulce Huésped del alma.
Soy muy apasionado, pero resisto. He estado tranquilo una vez que ha pasado la primera impresión. He visto claro el camino de la generosidad, de la entrega total. Paz en la tierra. Le he pedido al Señor que me ayudara, y le he prometido no fumar esta tarde para reforzar esta súplica.
Ir a Cristo por María. Es terrible el martirio del corazón. He de seguir los senderos del heroísmo. Con la vista fija en el ideal.

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Ante tu presencia. Puntos de oración 6-8-18

06.08.18 | 05:05. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Ante tu presencia, Soberano Señor Sacramentado, bajo tu mirada, en la más grata refección de tu cuerpo y sangre; santifica mi alma y cuerpo al contacto con el tuyo.

2.- Dirige en tu presencia mis pasos. Guíame, Señor. Concédeme vivir en tu presencia e ir caminando hacia el cielo con paso decidido.

3.- Que sea mi paso por este mundo un éxodo de fervor. Que sea consciente de ser peregrino hacia el cielo.

4.- Que alegre me alegre eta realidad. Ayúdame a vivir sereno todos los acontecimientos de esta vida; a entregarme siempre a ti.

5.- Y dame el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final, celo por la salvación de las almas y oportunidades para ser útil en tu Reino.

6.- Santifica, Señor, a los sacerdotes y obispos.

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Sábado, 23 de febrero

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