Secularizados, mística y obispos

Carta al Papa Francisco desde Córdoba - Argentina

18.05.18 | 11:08. Archivado en Secularizados de ambos sexos

Cruz del Eje, Córdoba, 26 de marzo de 2015
Apreciado padre, Papa Francisco, la paz de Jesús en tu corazón.
Es un privilegio poder escribirte en estas circunstancias difíciles de mi vida.
Fui ordenado sacerdote en 1994 y ejercí el ministerio durante 8 años en Córdoba, Argentina. Viví el ministerio de manera magnífica, más a la par sufría el ver que a futuro no podría llevar el celibato como lo pide hoy la Iglesia. Entonces di un paso al costado, me dieron la dispensa y me casé por iglesia en el 2008.

Actualmente resido en Cruz del Eje, Córdoba. Trabajo junto a mi esposa en un próspero comercio, por gracia de Dios.

En dos oportunidades dos párrocos me invitaron a preparar y guiar catequistas, como así también la catequesis de confirmación. Pero al poco tiempo el obispo local, mons. Santiago Olivera, me apartó de dicho servicio argumentando que soy un referente y que por el rescripto no puedo hacer nada semejante. Lo curioso es que los curas me invitan sin ningún problema a hacer tales tareas, y los catequistas están felices de que los acompañe, pero el obispo lo rechaza.
Todo esto lo escribo con el fin de solicitarle que de manera extraordinaria-sé que Ud lo puede hacer-estudie mi caso y de modo progresivo pueda reincorporarme al ministerio, porque a decir verdad las necesidades diocesanas son inmensas, los curas activos son pocos y están agotándose. Usted sabrá de muchos casos en el mundo católico, de protestantes casados admitidos al ministerio católico presbiteral o de pastores evangélicos casados ordenados presbíteros. Ellos ejercen su ministerio estando casados, y su entorno no se escandaliza sino que agradecen y cooperan.

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Que penetre en la abertura de tu corazón. Puntos de oración 18-5-18

18.05.18 | 05:05. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Jesucristo: perfecto Dios, hombre perfecto, subsistiendo por el alma racional y carne humana. Igual al Padre por su divinidad, menor que el Padre según su humanidad.

2.- Jesucristo: lanzada a su corazón, contemplarlo. Exangüe. Que te ame por lo mucho que me amaste.

3.- Que penetre en la abertura de tu corazón, para que en ese horno de fuego sea yo abrasado.

4.- Solo Dios basta. Lo repito tres veces. Sentirlo. Volverlo a repetir.

5.- Ver a Dios. Necesitarlo. Apegos. Pedir fuerza a Dios para librarme. Dadme el don de abnegación.

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Viernes, 21 de septiembre

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