Secularizados, mística y obispos

“El trato recibido es vejatorio,

03.05.18 | 11:08. Archivado en Secularizados de ambos sexos

Empezando por los procedimientos humillantes a los que se los somete en los trámites para obtener la secularización. Después, ya sabes, nada importa la experiencia, la preparación, los años de dedicación, ni siquiera la disponibilidad explícita. ¿Sabes, en términos económicos, la cantidad de horas, de recursos humanos de los que se prescinde tan ligeramente? Si obtienen la secularización, se los tolera en la comunidad, pero según la práctica vigente, y lo sabes tanto como yo (no necesitas que te cite ningún documento), se los discrimina. Son sospechosos de por vida. No podrán, si no es por la benevolencia de algún obispo, ni dar clases de religión... Traidores, renegados, otros Judas son las expresiones al uso ... y hay que oírlas cuando caen sobre uno para darse cuenta del peso brutal de cada una de ellas. Como pecadores públicos se les trata para público escarmiento. No podrán ni celebrar su boda en público.

Con todo y con ser tantos -ahí están las cifras- el silencio es clamoroso. Compañeros con los que habíamos trabajado toda la vida, ¿qué digo?, hermanos con los que habíamos convivido durante tantos años. No existen. Sin más. Son una vergüenza pública de la que no se habla para que no cunda el (mal) ejemplo. Para mí este silencio es el auténtico escándalo.

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Bendita sea tu pureza. Puntos de oración 3-5-18

03.05.18 | 04:56. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea. Pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.

2.- A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco desde este día: alma, vida y corazón. Mírame con compasión. No me dejes madre mía.

3.- Refugiarme en María, en su regazo de Madre. "Yo quisiera en tus brazos queridos como niño pequeño dormir, y escuchar los ardientes latidos de tu pecho de madre nacidos que laten por mi.".

4.- Dame fuerza ahora para luchar. Sálvame, Virgen María, sálvame, te imploro con fe.

5.- Mi corazón en ti confía; oh madre mía, sálvame. Oh madre mía, sálvame. ¡Sálvame!
José María Lorenzo Amelibia

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Lunes, 25 de junio

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