Secularizados, mística y obispos

¿Qué ocurre con la confesión?

05.02.18 | 11:35. Archivado en Crítica

El sábado pasado fui a confesarme. La verdad, no voy demasiado a menudo: cada tres meses, o sea en cuatro ocasiones al año; una de ellas por cuaresma, otra por adviento y dos más: junio y septiembre. Las pocas veces que acudo a este sacramento lo hago en un convento de frailes, donde siempre hay alguien para atenderte.

En ocasiones se me ha ocurrido marchar a alguna parroquia – vivo en una ciudad de tipo medio, de menos de medio millón de habitantes -. Pero ¡que si quieres!: ningún cura en el confesonario. En la puerta de la sacristía vi un letrero: “Si desea confesarse, entre y llame a un sacerdote”. Yo me decía: “¡Además de lo que cuesta psicológicamente la confesión tengo que entrar a la sacristía… me voy a los frailes!”

Sí, confesarse cuesta. Y más desde hace unos años. La gente comulga, pero yo veo a pocos acudir a la penitencia. Tal vez con buena intención muchos sacerdotes durante los pasados años impartían dos veces, antes de Pascua y Navidad, absoluciones colectivas; acudían un grupo más o menos nutrido de personas.

Al final los obispos – y con razón – las han prohibido por no ser concordes con la doctrina católica relativa al sacramento de la penitencia.

Es forzoso reconocer que van desapareciendo de las iglesias muchos confesonarios; otros están por dentro con telarañas. El otro día vi uno de ellos en una tienda, como probador de ropa. En una parroquia, durante los seis meses de obras en una capilla, colocaron una escalera de mano delante de las tres sedes penitenciales. Por supuesto que nadie pudo acercarse al sacramento durante ese tiempo.

Hoy gran parte de los obispos exhortan a sus curas para que ellos mismos se confiesen y atiendan el santo tribunal. En una ciudad intenta el prelado dedicar una capilla céntrica, abierta durante todo el día, para escuchar confesiones, pero no encuentra sacerdotes voluntarios que rellenen las doce horas de permanencia.

¿Qué ocurre? ¿La gente no desea confesarse o los curas no dan facilidades? ¿Por dónde habrá que romper el este círculo vicioso? Yo no lo dudo. Además de la labor de los obispos de animar a la gente a la confesión, es necesario: predicar muchos sobre este gran sacramento del perdón, dedicación por parte de los curas a este sagrado ministerio, aprecio por parte de los cristianos de la misericordia de Dios, y sobre todo: educación moral; porque en muchas almas se está perdiendo la conciencia de pecado. Y seguro: este es el gran problema, el enorme problema, raíz de todo lo demás.

José María Lorenzo Amelibia
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Comentarios
  • Comentario por Lourdes 20.03.11 | 16:40

    Sigo confesándome cada quince dias porque lo veo necesario y no hay peligro de que entre la rutina, si lo hacemos con verdadero deseo de ser mejor.

  • Comentario por Santos Andueza 18.03.11 | 23:10

    No sé cuál será la explicación de Acólito, pero yo no veo fácil solución a las absoluciones colectivas desde el punto de vista dogmático más que en caso de necesidad y con la obligación de confesió auricular posterior. Me gustaría también que Acólito nos dijera cómo podría ser de otra manera.

  • Comentario por Emértido 18.03.11 | 13:04

    A Acólito. Me ha extrañado tu criterio sobre la confesión de los pecados, porque conoces perfectamente el canon de Trento, dogmático, sobre la confesión específica y numérica de los pecados. ¿No se tratará de algo meramente psicológico? Molesto, claro que es el manifestar especie y número. Pero así está. No sé en qué basarás tu criterio. Ojalá nos lo expliques.

  • Comentario por Inés 18.03.11 | 12:16

    Yo sé que entre los quicos y el opus la cuestión de la confesión la tienen bien solucionada. Esa es la realidad. Ellos saben educar en el aprecio a este sacramento. Alguient tiene que aprender de este ejemplo.

  • Comentario por Rufino Mellado 18.03.11 | 11:31

    Y menos mal que no estaba suprimido el celibato cuando se fue perdiendo la práctica de la confesión, de lo contrario lo hubieran achacado a que los curas estaban casados. Cuando el celibato se suprima, de seguro que no va a bajar más la práctica de la confesión. Imposible.

  • Comentario por Alfonso de la Paz 18.03.11 | 09:43

    En el fondo si se va perdiendo la práctica de la confesión es porque va desapareciendo la conciencia de pecado. En la mente de muchos solo existen los pecados de pederastia, homicidio, violación, estafa grande y similares. Va a costar remontar. Pero también lo anterior me parece un tanto excesivo: acongojar a los nsiños con pecados mortales por todas las partes.

  • Comentario por José Miguel D. 18.03.11 | 00:43

    Nuestra jerarquía debería abordar con decisión y cuanto antes este problema de la Penitencia. Les ha sido relatviamente fácil llegar a suprimir las absoluciones colectivas, con disgusto de muchos, y si dar una solución al problema. Tal vez se haya agravado más. Mellizo expone muy bien la problemática y merece la pena dar alguna solución. No basta con exigir, exigir, exigir... el problema es que nos estamos quedando tal y como van las cosas sin sacramento de la penitencia y por muchos "gestos" que hagan los obispos... algo más hay que hacer.

  • Comentario por Mellizo 18.03.11 | 00:07

    La confesión seguirá hasta el fin del mundo, porque la Iglesia Católica seguirá hasta el fin del mundo. Otra cosa es que siga de la misma manera que hasta hace unos años. Tal vez con el tiempo se llegue a la costumbre de la Iglesia primitiva: los pecados gravísimos. La historia de este sacramento es complicada. Trento con la definición dogmática de la integridad de la confesión, etc. puso unas pautas que no se pueden suprimir. Ese es el problema. Hace falta que la Iglesia docente, conjungando la praxis actual, la crisis tremenda en este sacramento, explique con claridad hasta donde llega lo de confesión numérica, específica, etc. Porque alguna solución hay que dar. Por una parte ha disminuido el número de confesores, y esto grave. Y ha disminuido, tal vez en un 99% el número de penitentes, y esto es aún más grave. No basta con decir a los curas que se sienten y confiesen y den ejemplo. Algo tiene que hacerel magisterio de la Iglesia.

  • Comentario por jorge 17.03.11 | 22:17

    Mucho me temo que los que defienden ciertos tipos de espiritualidad,por ejemplo en relacion con la confesion de la que se trata aqui,sean los últimos de Filipinas....Al paso que vamos alguien tendrá que poner un papelito con un anuncio:"el último que apague la luz"
    Que facil es la seguridad de las normas,aunque esten vacias de contenido,antes que vivir la inseguridad de una busqueda continua...

  • Comentario por Alfaro 17.03.11 | 21:22

    Pienso también como Ángel que en la campaña para rescatar el sacramento de la penitencia habría que comenzar por los nuevos confesonarios. Porque ha habido casos de reforma que son aún peor que los tradciionales. He visto uno con dos departamentos, cristales de visibilidad que me parecen bien y una ventana entre confesor y penitente, frente a frente los dos en este reducido local, con luz excesiva. Da más apuro que los tradicionales. La única ventaja, que el penitente puede estar sentado. Pero me parece desagrdable, poco íntimo; peor incluso que la taqulla para sacar entradas para el cine. Otros los he visto muy aceptables: con opción para el cara a cara, para estar sentado, para permanecer arrodillado y con rejilla y sin ella. Habría que buscar uno y homologarlo.

  • Comentario por acolito 17.03.11 | 21:19

    A pesar de lo que algunos piensen de mi.Pienso que este Sacramento debe renovarse en sus formas.Deberia de suprimirse lo de "decir los pecados al confesor".Un acto penitencial en el que los fieles reconozcan sus pecados interiormente y despues el sacerdote imparta la absoluccion colectiva.El que quiera la absoluccion individual,pues que la solicite.Esto beneficiaria a los sordos,ancianos con problemas de artrosis en sus rodillas y tambien la cantidad de problemas que tienen los "escrupulosos" y sobre todo la falta de sacerdotes.-

  • Comentario por Anselmo 17.03.11 | 20:49

    No va a ser fácil recuperar el sacramento de la penitencia. Se ha pasado de un extremo a otro: de confesarse todas las semanas a no hacerlo nunca o de tarde en tarde. Por desgracia además ahora hay muchos menos sacerdotes. La labor va a ser ardua. Lo cierto es que el sacramento de la penitencia bien recibido es una garantía de fervor, de perseverancia, de tomar nuevos bríos y de una continua conversión.

  • Comentario por Emérito 17.03.11 | 16:21

    Lo estaba presintiendo: muchos curas para facilitar la tarea de la confesión comenzaron por impartir absoluciones colectivas. Los obispos las han ido prohibiendo y hoy se imparten en muy pocas parroquias. Ahora - y esto suponía - nos quedamos sin ningún tipo de confesión. Cada vez se confiesa menos gente.

  • Comentario por Angel 17.03.11 | 14:54

    Pues parecerá una tontería, pero hay que empezar por cambiar los cofesionarios, tan incómodos. Las personas mayores no pueden estar mucho tiempo arrodilladas. En algunas iglesias he visto modelos de confesionarios más confortables, donde abres una puerta y hay un espacio con silla para el penitente, separado por la reja del espacio reservado al sacerdote. Basta inclinar la cabeza para recibir la absolución.

    La confesión de los pecados ha conocido varias formas a través del tiempo. A mí la actual no me disgusta, pero no es un dogma que deba mantenerse así.

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