Secularizados, mística y obispos

TEMPLOS SIEMPRE CERRADOS

28.10.17 | 15:35. Archivado en Crítica

Yo no vivo en pueblo y siempre veo las iglesias de mi barrio cerradas fuera de las horas de culto. No lo llego a entender. Dicen que en el centro de la ciudad hay algunas abiertas. Será verdad. Nací en un lugar pequeño y allí de continuo, durante todas las horas diurnas, nuestra parroquia estaba abierta. Los niños de las escuelas visitábamos a Jesús, unas veces con nuestra maestra, otras veces, solos. Hacíamos visitas cortas, pero con mucho fervor.

Desde que me casé resido en la ciudad. Y no resulta fácil visitar el Sagrario todos los días. Tienes que coincidir con las escasas horas que los templos están abiertos o marcharte al centro de la capital. Parece que existe excesivo miedo a los ladrones, y se recorta mucho la oportunidad de quienes quieren practicar la adoración al Señor.

El día de Viernes Santo pasado quise recorrer varios monumentos para hacer las estaciones y agradecer a j que se haya quedado con nosotros. Me llamó desagradablemente la atención encontrar cerradas las dos iglesias a las que pretendía entrar a las diez de la mañana. El día anterior habían tenido oficios de Jueves Santo. Al tercero, acerté.

Numerosos fieles visitaban a Jesús.
Creo que si todos los cristianos practicantes tomáramos conciencia de la realidad de que Cristo está en la Eucaristía, avisaríamos a los sacerdotes que clausuran las puertas de los templos para que las abrieran. El amor a Jesús sacramentado no es una moda que ya pasó. Mi experiencia tanto de mi juventud, como de mi edad madura es clara: sin el amor vivo a Cristo, tanto en el aspecto de Misa y Comunión, como el de presencia real en el Sagrario, la vida me resultaría en muchas ocasiones desesperante. Creo que a otras muchas personas les sucederá lo mismo

¿MIEDO A PROFANACIONES?

Hace varias semanas entraba yo en una parroquia céntrica de ciudad a las doce y cuarto a visitar a Jesús. Cinco minutos más tarde, el sacristán, provisto de enormes llaves, me invitaba a salir, porque procedía a cerrar la puerta. "Aquí nadie viene después de la Misa – me dijo –. Y yo pensaba: ¿dónde comenzará el círculo vicioso? ¿No vienen porque cierran o cierran porque no vienen".
Un día caluroso del pasado verano marchamos de excursión varios amigos. Intentamos entrar en dos parroquias de pueblo para visitar a Jesús. No pudimos. Templos que varios meses antes los vimos abiertos durante todo el día, ¡cerrados también los dos! ¿Qué está pasando? Porque al menos en este caso conocemos al párroco y sabemos que es de ley.
Existe miedo a profanaciones, robos, actos vandálicos. Y sin embargo, se quedó Jesús, aun conociendo tanto peligro de abandono e injurias.
El mal de cerrar las parroquias es grave. El peligro, claro: que poco a poco se vaya la presencia real de Jesús en la Eucaristía a un segundo o tercer plano. Cuando las iglesias de los pueblos permanecen cerradas varios años fuera de los momentos de culto, la inmediata solución es: ¿para qué guardar la Eucaristía en el templo? ¿Para los enfermos? Se puede transportar desde el lugar de residencia del sacerdote. Porque es inútil dejar un Sagrario sin uso. Lo quitarán. He aquí el peligro.
Durante cientos de años de Historia de los pueblos ha sido Jesús el centro vital de la feligresía. Ahora, por no molestarnos en buscar soluciones, las iglesias están cerradas en una gran mayoría, los Sagrarios abandonados... ¿Y no se les ocurre a los pastores de almas la frase de Jesús: "Señor, ¿a quién iremos? Tú solo tienes palabras de vida eterna".
Si tememos profanaciones, repartamos llaves de la iglesia a todos o a varios vecinos del pueblo, y que todos sepan dónde pedirlas. Organicemos en pueblos grandes y en ciudades turnos de vela con personas jubiladas, pues mientras hay alguien en la iglesia, nadie osa cometer atropellos. Contratemos una persona con sueldo durante ocho horas diarias, donde sea posible; creamos un puesto de trabajo y garantizamos la vigilancia de la Eucaristía. En Toledo he visto una iglesia casi siempre abierta y con un sacerdote dentro de ella de continuo. Allí está: con sus libros, con su fe, con su confesonario. Allí recibe. Tiene una pequeña estufa eléctrica para evitar el rigor del frío. Allí permanece y atiende a sus feligreses. Cuando tiene que salir a algo necesario, si encuentra a algún feligrés voluntario permanece la iglesia abierta. Emociona el detalle de fe y amor. "Habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida". Hoy más que nunca necesitamos de su compañía.

Mi blog: http://blogs.periodistadigital.com/secularizados.php
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Mi cuenta en Twitter: @JosemariLorenz2


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Sábado, 16 de febrero

    BUSCAR

    Editado por

    Hemeroteca

    Febrero 2019
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
        123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728