Secularizados, mística y obispos

IDEALES Y PODER Breve ensayo

15.06.17 | 11:29. Archivado en Crítica

Juventud, palabra mágica. Contiene fuerza, alegría, entusiasmo desbordante. Mas encierra en su seno una serie de pruebas, crisis, incertidumbres, zozobras y tristezas que normalmente no se repiten con esa intensidad en la madurez. Por encima de todo brota en esa edad una flor deslumbrante de belleza, el ideal.

La inexperiencia de los años mozos se forja la ilusión de que la perfección se adquiere sin gran esfuerzo: ser sabio, santo, buen profesional es cuestión de proponérselo. Las dificultades aparecen como montañas lejanas de fácil acceso. No costará demasiado subir la suave pendiente. Mas al acercarnos las fuerzas flaquean. Los aledaños de la sierra no eran tan suaves como parecían, y se llega con fatiga a los primeros repechos, los menos duros. Muchos entonces desisten de la empresa.
Las limitaciones personales constituyen una enorme barrera en la consecución del ideal. Se apodera del ánimo la angustia. ¿Por qué me habré esforzado inútilmente? Tiempo perdido. Es entonces heroico, cuando las primeras canas tiñen de nieve nuestras sienes, continuar avanzando a ritmo más lento, según las medidas de nuestras posibilidades, por terrenos abruptos, aun sabiendo que nunca llegaremos a las cumbres. Resulta tentador dejarse deslizar por la pendiente. La desilusión se apodera de nuestro ser. Hay que sacar entonces fuerzas de flaqueza, serenarse y tal vez por caminos distintos, intentar de nuevo con gran dosis de humildad la escalada, asidos al cayado de nuestro propia experiencia. No marcharemos en solitario.

Es la gran ventaja. Nos acompañan amigos que comparten nuestra visión trascendente. Estimula la palabra y el ejemplo de hombres que nos sirven de guía. Ellos a su vez se ven obligados con frecuencia a dejar la antorcha que ilumina en otras manos. Tomamos nosotros el relevo con gozo en sucesivas etapas y dejamos más tarde la luz en brazos de vigorosos y jóvenes.

Transcurre el tiempo. Nuestros ideales de nuevo se empañan con el vaho de la rutina. Nada vemos. Hay que seguir adelante. La vida de ilusión se torna repetitiva. La piedad se resuelve en una práctica sin alma. La profesión se trueca en reiteración penosa de los mismos actos. Parece que todo es fórmula mágica ejecutada por un robot. ¿Dónde queda el gozo prístino el trabajo de orfebre de los primeros tiempos?

Por fortuna la existencia del hombre resurge en las cenizas del ideal. El deseo sirve de aliciente y protege la vid. Nuevos horizontes aparecen mas sin el brillo del sol de mediodía. El plano trascendente ha quedado rebajado al nivel de lo palpable.

La eclosión refulgente del ideal dista mucho en el tiempo. A través de mil vicisitudes, la persona que un día se abrazó consciente con lo sublime, no duerme en la esterilidad, en una vida sin sentido; persiste en la búsqueda de nuevos modos que le ayuden a conseguir más altas aspiraciones.
El desengaño habría sido total si hubiese puesto su meta en pretensiones inaccesibles al espíritu. Con dificultad se logra remontar el vuelo. pero el que colocó su mirada más arriba de las estrellas, llega a la madurez sin que el desaliento haya arraigado en su alma. Los ritmos de su vida continuarán en una búsqueda incesante, mas ahora llena de paz, de calma, sin pretender saltar barreras que se encuentran por encima de las propias fuerzas. Sabe que una vida sin ideal es mero vegetar, y jamás se resignará. Su mente se abraza al silencio incógnito, y en él fecundará sin ruido aquella ilusión sembrada en una tarde de sol adolescente.

Si la vida ha sonreído al hombre joven, si ha conseguido destinos humanos con poca lucha, si se encuentra ya situado mucho antes de que las mieses háyanse vestido de oro, la apatía muy pronto ocupa el lugar de la plenitud. La sonrisa se trueca en llanto porque la persona necesita alcanzar la meta a través de sucesivas etapas, de esfuerzo constante. Si el deseo no aparece, un deseo cuajado de novedad o teñido del ideal que alegró nuestra juventud, puede llegar el sujeto a despreciar su existencia con amargo tedio.
***
Sobresalir, descollar ante los semejantes, suele ser la alternativa en estos momentos de crisis existencial. No siempre se consigue este propósito, en parte por las mil y una trabas que se encuentran en el terreno de lo político, en parte porque el hombre medrador estima que no compensa tal despliegue de fuerzas y recursos para lograr efímero prestigio.

¡Oh la dignidad! ¡Con qué fuerza arrastra a mentes infantiles y cuánta indignidad suele producir!
Difícil resulta mirar los cargos como servicio de puro amor. pocos se comprometen con limpieza total a abrazarse al puesto de mando en afán exclusivo de ayudar a sus semejantes. Hay quien entregaría su alma al diablo por representar en el teatro del mundo el papel de rey. El ansia de poder es un instinto ciego. Saber dominarlo también es un ideal que muchos jamás llegan a comprender.

Cansados de aspirar a las alturas de la soberanía de sí mismos, muchos ambicionan el dominio del mundo. Probablemente su satisfacción será menor y los desengaños sin cuento.
Dirigir y presidir puede entrañar perfección grande, cuando consciente el hombre de lo poco que supone la gloria de este mundo, se abraza al cargo para ser siervo de los demás. Esta actitud implica gran madurez y altruismo. Algunos pocos de los mandanchines, llegan a ello después de superada la vana soberbia de haber alcanzado ciertas cumbres de poder.

No fueron inútiles los primeros ideales nobles. La mira estaba muy alta. Con humildad nos apoyamos confiados en el autor de la vida que es nuestro refugio, nuestra roca y salvación. Él completará la obra rudimentaria que nosotros, con manos torpes, hemos intentado crear.

José María Lorenzo Amelibia
Si quieres escribirme hazlo a: josemarilorenzo092@gmail.com
Mi blog: http://blogs.periodistadigital.com/secularizados.php
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Mi cuenta en Twitter: @JosemariLorenz2


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Domingo, 25 de junio

    BUSCAR

    Editado por

    Síguenos

    Hemeroteca

    Junio 2017
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
       1234
    567891011
    12131415161718
    19202122232425
    2627282930