
Me decía un amigo seglar: "Tengo la suerte de llevar la comunión los domingos a un caserío distante de la parroquia dos kilómetros y medio. Marcho a pie. No te puedes hacer idea la alegría que me da. Jesucristo conmigo. ¡Y para ser alimento de un hermano que hace tiempo no pude salir de casa!"
Bendita iniciativa pastoral, la de permitir a personas seglares bien elegidas ser verdaderos ángeles de los enfermos, portadores del mismo Jesucristo. Me alegraría mucho que ninguno de estos buenos samaritanos se acostumbrara a oficio tan santo. Que a todos les suceda como a mi amigo: caminar con gozo en la mejor de las compañías. Cada paso, una jaculatoria. Y todo el trayecto, la mejor oración. Y llevar en los labios la palabra divina escuchada en la misa para consuelo del enfermo.
Este mensajero de la comunidad orante hace posible la unión física y espiritual de los impedidos con el resto de los fieles que han acudido al templo para adorar a Dios y manifestar públicamente su fe. ¡Qué fuerza va a recibir el aquejado por el dolor cuando, después de escuchar la Palabra, comulgue con el Cuerpo y la Sangre de Jesús!
1.- Te miro a ti, mi Dios ofendido. Miro ante todo mis propios pecados. Me arrepiento.

2.- Miro los pecados del mundo; quiero, Señor, reparar en algo las ofensas que se cometen contra ti.
3.- Estás aquí, Dios mío, en este sagrario.
4.- Hoy te pido perdón por todos los pecados de la humanidad.
5.- Quiero reparar. Pero me encuentro pobre, como sin fuerzas para nada.
6.- Aquí estoy; aquí me tienes lleno de mi pobreza y timidez.
Te recomiendo mi página web http://personales.jet.es/mistica
Más de mil artículos del autor sobre enfermos y debilidad en http://opina2000.com
Viernes, 1 de junio
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal