1.- Alegría del Adviento, porque Jesús está cerca. En nada hemos de estar preocupados, sino en todo llenos de fervor en la oración, donde Jesús escucha nuestras peticiones.
2.- Dios me concede la gracia de ser testigo de la luz y de la verdad, lo he de hacer con amor y caridad, de tal manera que se note el influjo del mismo Jesucristo. Pedir fuerza para ello. Sin Él, nada.
3.- Allanar el camino del Señor; enderezar las sendas. Ser consciente a lo largo del día de mi fe y amor. Practicar en distintas ocasiones la mortificación. Ven, Jesús, en mi ayuda.
4.- Buscar hoy y todos los días "altos en el camino", para otear el presente y el futuro inmediato, enderezar mi sendero en el amor a Dios.
5.- Soy un peregrino hacia Dios; ven en mi ayuda, Virgen María, Tú que eres la madre del Adviento de todos los cristianos.
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Viernes, 1 de junio
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni