1.- Señor, el Evangelio del leproso curado por ti, y luego enviado a presentarse a los sacerdotes tuvo que ser una hermosa escena.

2.- Se acerca a ti un leproso y te pide: "Si quieres, puedes limpiarme". .- Sentiste lástima y le dijiste: "Quiero; queda limpio".
3.- Yo me acerco a ti con mucha fe, como el leproso. .- Ahora y a la hora de ir a comulgar, te digo: "Si quieres, puedes limpiarme".
4.- Me doy cuenta de que el pecado es una realidad en mi vida.
5.- Tú me conoces, Señor. Conoces mis deseos de ser bueno, y a la vez mi fragilidad.
6.- Si quieres, puedes limpiarme, como a aquel leproso. Y en todo caso, ayúdame a no caer en el pecado. .
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Viernes, 1 de junio
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
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