Hace unos días me encontraba por la calle con una señora de setenta años a quien conozco desde hace mucho tiempo.

-¿Sabes? -me dice-. Me dieron el mes pasado la Unción. Quedé sorprendido al verla con tan buen aspecto. No parecía enferma. Pero ella me lo aclaró:
- Sí; pertenezco al grupo parroquial de "Vía ascendente". Nos hablaron de la Unción de Enfermos. Preguntaron quiénes, dentro de los que teníamos enfermedad crónica importante, se decidían a recibir este sacramento en una celebración parroquial. Como yo padezco del corazón, me apunté. Fue una ceremonia muy entrañable y llena de alegría.
Probablemente se pasaron los organizadores de este acto. Pienso que la Santa Unción no se ha de confundir con una fiesta de tercera edad; sería trivializar el Sacramento. Pero sí resulta esperanzador cuando se administra comunitariamente en la parroquia a enfermos graves que pueden acudir al templo o a ancianos ya decrépitos.
Un sacerdote celoso nos decía: "En mi parroquia hemos administrado comunitariamente la Unción en tres ocasiones. La celebración fue sencilla, pero muy sentida y vivida. Los fieles oraban con los enfermos y por los enfermos. Ellos se sentían queridos y fortalecidos en su debilidad, por la ayuda de Dios y la acogida de los hermanos."
Mc. 1,40-45

1.- Tuvo que ser hermosa la escena del Evangelio de hoy. Se acerca a Jesús un leproso y le pide: "Si quieres, puedes limpiarme". El Señor sintió lástima y le dijo: "Quiero; queda limpio".
2.- Es precioso que tú y yo nos acerquemos al Señor con mucha fe, como el leproso. A la hora de ir a comulgar, vamos a decirle: "Si quieres, puedes limpiarme". Me doy cuenta de que el pecado es una realidad en mi vida. Tú me conoces, Señor. Conoces mis deseos de ser bueno, y a la vez mi fragilidad. Si quieres, puedes limpiarme, como a aquel leproso. Y en todo caso, ayúdame a no caer en el pecado. Líbranos, Señor, de todo mal.
1.- Ponerme de acuerdo contigo, Señor; y así seré hombre santo.

2.- Ponerme de acuerdo.
3.- Estar siempre contigo, Señor; en todos los momentos.
4.- Enséñame a cumplir tu voluntad.
5.- Mira, que soy persona demasiado inclinada a sus caprichos.
6.- Señor, me convence la realidad del Sacramento de la Penitencia; porque queda claro que, Jesús, tienes poder de perdonar los pecados.
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Viernes, 1 de junio
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
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