1.- Deseo que mantengas abierta para mí la puerta de tu gracia.

2.- Sin ti, Dios mío, no puedo ni principiar ni continuar ni concluir cosa conducente para la vida eterna.
3.- Y mantén también la puerta de mi alma siempre abierta a tu acción divina.
4.- Sé que en todo momento influyes en mi existencia; si algunas veces no lo advierto, es cuestión de que me encuentro con la mente lejos de ti, entretenido en tantas cosas que no son Tú. Que hoy permanezca en tu regazo, con santa unción de espíritu, y desde allí influir en tu Reino de un modo positivo.
5.- ¡A todos he de traerte, Señor!
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Viernes, 1 de junio
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni