
Hubo una época en que veíamos a bastantes obispos como inseguros en cosas que anteriormente aparecían evidentes en fe y moral. Eran los años del reciclaje; cuando algunos teólogos postconciliares sentaban cátedra. Y cuando uno se encuentra dudoso o indeciso, difícilmente influirá con eficacia en los demás. Y ésta puede ser una de las causas de que nuestro apostolado de hoy sea en muchos sectores tan regresivo.
Quienes hemos vivido en los años 40 al 60, sabemos qué ejemplos de santidad había entonces en la Iglesia, cuando Jesús Eucaristía era el centro de los corazones, cuando gozábamos de aquellos frutos sembrados anteriormente por D. Manuel González y el P. Nieto y otros muchos en España... cuando en las tandas de ejercicios, en los cursillos de cristiandad, coloquios, etc., siempre ofrecíamos con total convicción la comunión y la visita al Santísimo como grandes medios de santificación. Ver página en Internet http://personales.jet.es/mistica
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Me chocó sobre todo la inseguridad que en sus escritos reflejaba el cardenal famoso Martí. Más vale que no llegó a Papa, como alguien auguraba. Y es que la fe puede ser oscura, pero nunca insegura.
Antes había algunos obispos inseguros. Ahora bastantes, demasiado seguros, incluso en sus estereotipos. La ley del péndulo.
Domingo, 19 de febrero
Peio Sánchez Rodríguez
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni
Francisco Baena Calvo
Alejandro Córdoba
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos