
1.- Ayúdame, Señor, a hacerme indiferente a aquello que se no sea necesario para tu amor: lo mismo salud que enfermedad, riqueza que pobreza, vida larga o corta.
2.- Soy creado por Dios; Tú, Padre, eres mi centro. Quiero ser todo tuyo. Darte gusto en todo. Cumplir siempre tu voluntad. Las demás cosas que me sean indiferentes.
3.- Todo esto lo afirmaba desde mi juventud; mi vida va pasando. Ya queda poco; ayúdame a ser del todo tuyo, a cumplir tu voluntad.
4.- Soy hecho para alabarte, servirte, reverenciarte y mi alma así gozará contigo por toda la eternidad.
5.- Te alabo y bendigo, Santísima Trinidad, y te alabo por quienes nunca te alaban, por quienes no se acuerdan de Dios para nada, por quienes en este mundo están con eterna duda o indiferencia.
6.- Ayúdame a no apegarme a lo pasajero, a no adherirme a mi voluntad, sino a la tuya. Todo pasa, Señor, solo Tú permaneces.
7.- Y ayúdame a transmitir el fervor y la confianza. Mira que necesito de tu ayuda por encima de todo, Señor.
Puedes ver página web de espiritualidad
http://personales.jet.es/mistica
Los comentarios para este post están cerrados.
Sigo tus meditaciones día a día y me gustan, Sigue publicándolas.
Me gustan estas meditaciones sobre la gloria de Dios. Muchas veces nos vamos por las ramas y no nos fijamos en lo más fundamental de nuestra relación con Dios: la adoración, alabanza, gratitud, entrega.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Margallo
Isabel Gómez Acebo
Rodrigo del Pozo Fernández
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Teresa Forcades i Vila
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital