
Esto me dice una señora sobre el celibato en una nación de Hispanoamérica: “Y yo me pregunto ¿cómo es posible que se prohíba ejercer el sacerdocio a personas con una vocación tan grande sólo por el hecho de haber formado una familia honradamente, mientras que hay tantos curas llevando una doble vida y los obispos hacen la vista gorda?
(Aquí en X son muchísimos y todos los sabemos. Te podría contar casos increíbles sólo de mi diócesis). ¡¡¡Es todo tan absurdo!!! ¡Ya quisiéramos en este pueblo tener un párroco como tú (con mujer, hijos y nietos, que eso a la mayoría de la gente le da igual) en vez de los cantamañanas que nos han caído en suerte estos últimos años!.
Yo estoy convencida que esto tiene que cambiar algún día, aunque a nosotros no nos toque verlo. Lo veremos desde el cielo y lo celebraremos juntos allá”. Se ruega a nuestros queridos obispos y grandes jerarquías lo tengan en consideración.
Los comentarios para este post están cerrados.
Para cuando vemos un sacerdote con amor a la castidad, entregado del todo, son decenas quienes las soposrtan, y más decenas todavía para quienes el celibato es un tormento. ¿Cuándo se van a dar cuenta nuestros jerarcas? Que lean el libro contundente de Pepe Rodríguez.
Más santidad en el clero y menos hipocresía, que estamos hartos de buenas palabras, pero huecas. ¿Cuándo vamos a tener un clero digno? ¿Será necesario para ello suprimir el celibato? Pienso que entonces los que sigan con el celibato, serán de verdad célibes.
En mi comunidad nos dimos cuenta a tiempo de que la reunionitis hace perder mucho tiempo y las hemos reducido a la mínima expresión. Nos va bien y nos comunicamos mejor entre nosotras que con tanta reunión.
PARA MI TOCAYO SERGIO. SI EL CELIBATO FUERA OPCIONAL, CONTINUARÌA EN EL SACERDOCIO, PERO ME MATÒ LA SOLEDAD.
Hoy he estado con una amiga misionera que está de vacaciones. Me ha dicho algo parecido a lo que leo. Y pienso que lo más importante es que los sacerdotes sean santos, estén solteror, viudos o casados.
A mi tocayo Sergio y a todos: Tengo un pariente que dejó el sacerdocio y luego secasó. Soñó con ir a misiones con su esposa, pero no le permitieron. En fin. Soy profesor y he tenido varios alumnos que desesaban ser sacerdotes y no se decidieron por el dichoso celibato. A ver cuándo llega la abolición de esta ley.
Yo tambien pienso lo mismito que la senhora que escribió la carta diciendo lo de "la vista gorda".Ay Senhor, Senhor, lo que tienes que ver!
Tengo 28 años. Me voy a casar pronto. De momento no he pensado en hacerme diácono, porque querría ordenarme de sacerdote; mi novia lo admite. Espero que con el próximo Papa, sis tenemos suerte en el cónclave, se llegará al celibato opcional. Si veo que va a tardar mucho me haré diácono y a esprar...
NO SOY EL MISMO SERGIO ANTERIOR, PERO ESTOY MUY DE ACUERDO CON LO QUE PLANTEA USTED.
Y se podían escribir muchos casos como éste.
Domingo, 19 de febrero
Peio Sánchez Rodríguez
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni
Francisco Baena Calvo
Alejandro Córdoba
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos