Secularizados, mística y obispos

Carta de un recién secularizado

14.02.10 | 08:53. Archivado en Secularizados de ambos sexos
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En el mes de noviembre recibí esta carta de un sacerdote que hacía poco tiempo se secularizaba. La adjunto aquí no sólo para que la entendamos por empatía quienes algún día dejamos el ministerio o el convento, sino también como crítica contra el mal modo de hacer de ciertos jerarcas, para que se enmienden y obren con amor, como Jesús obró. Que no confundan una ley humana muy discutible y discutida con el derecho divino ni con el dogma. Y sobre todo que se revistan de entrañas de amor y misericordia hacia todos, y sobremanera hacia los hermanos en la fe. Ocultamos el nombre del que escribe y también sus circunstancias.

"Bella será tu vida porque yo estaré contigo dice el Señor"

Josemari, quiero agradecer  profundamente que hayas respondido mi correo.
 
Te contaré un poco de mi:
 
Tengo menos de cincuenta años de edad y 18 años en el sacerdocio de Cristo y por las circunstancias que nos unen (Ley eclesiástica del celibato) no he podido continuar ejerciendo el ministerio abiertamente. Me han recibido  unos sacerdotes orientales y con ellos algunas veces compartimos el altar, creo que la Iglesia Romana, por este motivo,  me llamaría apóstata. Ellos me ayudaron los primeros años de la salida del ejercicio ministerial, pues la Iglesia de Occidente se encargó de cerrarme las puertas en varias instituciones, tanto para estudiar como para trabajar.

Me llamaron después de un año para ofrecerme la dispensa y cuando fui a esa reunión con el Obispo de entonces, me ofrecieron que dejara mi familia y que volviera al ejercicio del ministerio y que ellos se encargarían que a mi esposa e hija no les faltaría nada y muchas otras ofertas tentadoras. Me hicieron sentir que era un traidor, que le había fallado al Señor, lo único que les faltó decirme es que ya estaba condenado a las penas del infierno. Mi  respuesta fue muy sencilla, El Señor me llamó al sacerdocio y respondí a conciencia y la Iglesia me llamó al celibato y en el momento de la ordenación estaba dispuesto por amor al Sacerdocio de Cristo a mantenerme en ese estado.

Agradecía a Dios en todo momento por ese llamado, vivía en el feliz el ministerio, trabajaba codo a codo con mis hermanos construyendo nuevas capillas en la zona rural (pintando, haciendo pozos para que tuvieran agua) en definitiva, mi lema era y es "Me consagraron las manos, pero no me las cortaron" (Ja, ja, ja), era el único sacerdote en el pueblo, recibí una parroquia con 7 capillas y con  déficit en dinero, ya que el párroco anterior se encargó de llenar su cuenta personal a costa de los feligreses. Y con esfuerzo, en dos años tenía una parroquia con 22 capillas y había salido de todas las deudas parroquiales e hice con la ayuda de Dios un centro para la atención de 85 niños con problemas sociales. Trabajaba haciendo clases y mi dinero se lo daba al centro y le compraba medicamentos a los abuelitos que no tenían a nadie. Lo que gratis recibí, gratis lo daba.
 

Cuando comencé a sentirme solo, lo hice saber, pero nadie me acompañaba en lo espiritual. Cuando comencé a cuestionar el celibato, por la debilidad física en que me encontraba y la soledad que me acompañaba , y las ofertas tentadoras por ser un cura joven, sabía que en cualquier momento iba a fallar a la regla eclesiástica y todo el bien que hice en esa parroquia por una tentación, todo se iba a ir a pique y más encima iba a jugar con los sentimientos de una persona que se había ilusionado del sacerdote, pero quizás no del hombre. Por lo que dejé la parroquia para recuperarme y aprovechar de cargar las batería espiritual en un retiro. Eso hice y la verdad apareció: "Soy un buen sacerdote, fiel a Cristo sin discriminar ni ricos ni pobres, (pero inter nos me aprovechaba de los ricos para ayudar a los pobres (ja, ja, ja) y a los ricos les ayudaba en su pobreza. En ese retiro espiritual se presentó mi crisis existencial y me dije: No puedo estar solo, necesito tener mi familia, mis hijos... pero también quiero ser sacerdote en fidelidad y coherencia. Opté y solicité mi retiro. Claro que me pusieron atajos, me mandaron al psiquiatra, psicólogos (curas) me ofrecían muchas cosas, pero ya había determinado marcharme y no ser un sacerdote frustrado o con amantes. Después de un año de discernimiento y como veía que nunca me dejarían marcharme, celebré mi última misa en profundidad y me fui para nunca más regresar hasta que me ubicaron después de un año y me ofrecieron lo que antes le mencioné.
 

Hoy me encuentro trabajando y no necesito como nunca necesite que la Iglesia me mantuviera. He sacado un título y trabajo en proyectos sociales con personas con alta vulnerabilidad psicosocial, a pesar que me ofrecen clases académicas, pero me llena más lo que hago en la actualidad, pues me siento más en mi vocación sacerdotal. Sé que donde trabajemos, somos primero sacerdote, pero pastoralmente me siento más pleno y más feliz con estos hermanos.

 
Si cambiará la mentalidad de la Iglesia sobre el celibato y pasara de ser condición a opción, volvería encantado sin ser una carga económica para la parroquia, pues no quise ser sacerdote por status o por no tener para subsistir, sino por una llamada del Señor y mi respuesta fue sí, y la mantengo hasta que me encuentre cara a cara con el y de decirle fui fiel a tu llamada pero infiel a la promesa que le hice a la Iglesia.

Gracias a Dios con el tiempo y con mucho dolor aprendí a separar el sacerdocio del celibato y de esta forma he ayudado a tantos hermanos que se encontraron en esa misma situación y algunos que se han cambiado de religión (Anglicanos otras ramas paralelas al catolicismo que van naciendo en nuestro país) no los juzgo, los comprendo, pues buscan y tienen la necesidad de ejercer el sacerdocio de alguna forma. He hablado con algunos que aún continúan y pensaban retirarse, pero como no tienen profesión y por la edad continúan. Es muy lamentable la situación en que viven su ministerio.

 
Perdone por lo extenso y gracias por sus palabras realmente me han alentado y siento que no estoy solo con Dios en este caminar. Que Dios nos bendiga, y pido su autorización para hacerle llegar la página a otros hermanos sacerdotes que se encuentran en nuestra misma situación.
 
Unidos en la oración


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Erica Irene 15.02.10 | 19:41

    Qué bello y honesto testimonio. Lo felicito y también siento mucho la poca comprensión y apoyo.

  • Comentario por [Blogger] 15.02.10 | 10:16

    Maravilloso testimonio...
    ¿Qué sienten los demás sacerdotes al leer esto? Dudo mucho de que no duden de su celibato.

Viernes, 31 de octubre

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