
1.- Señor Jesús, Cristo Rey del mundo, rey de las almas, nuestro Rey, qué poco gusta hoy una parte del clero de este título honroso que incluso viene bien claro en el Evangelio. Yo te reconozco como Rey de Universo, rey de las almas, de los corazones. Deseo y te pido que venga a nosotros tu Reino; que reines del todo en mi corazón.
2.- Mira que estoy en teoría muy unido a ti, pero en la práctica, no tanto. Mira Señor este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad y del amor. Ten compasión de nosotros. Reina entre nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; dadnos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
3.- Que reines del todo en nosotros, que tu nombre sea glorificado, que tu honor esté por encima de todo. Perdona a tu pueblo; perdona a los que blasfeman de tu nombre, porque no saben qué hacen. No sé cómo se puede llegar a eso, pero es lo más corriente. Ni siquiera la indiferencia religiosa desarraiga este vicio absurdo y satánico. Reina en nosotros.
4.- Yo deseo amarte por todos los que no te aman. Te amo en unión de tantas personas santas que en estos momentos de la madrugada de un día frío están conscientes haciendo oración y de los distraídos que te dedican con amor este rato primero de la mañana. Que reines por la santidad en todas nuestras almas. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Da este don de una manera especial a este grupo de amigos que lo deseamos, aunque no lleguemos a ello. Dale de una manera especial a quienes has consagrado con el don del sacerdocio.
5.- Que cese, Jesús esta crisis de indiferencia. Dame fuerza y valor para llegar a todos los lugares que pueda con tu ayuda y tu gracia.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni