A lo largo de mi vida muchas veces he consultado y meditado sobre la reacción a tomar ante los sucesos los infortunios y sucesos desagradables que nos afectan. ¿Hemos de aceptarlos? ¿Luchar contra ellos? El criterio después de mucho pensarlo es claro. Cuando se trata de algo contrario a un deber profesional, familiar, de amor al prójimo, o contrario al ejercicio de mi persona en cualquier aspecto, procede luchar, poner los medios para salir de ese estado de cosas.
Después, confiar en la Providencia. Pero si, una vez puestos los medios normales, continúa aquel estado de cosas, es necesario abrazarlo del todo como venido de la voluntad de Dios. Mientras el asunto se encuentra en período de "curación", aceptar con paz todas las incomodidades y, si todavía tiene remedio, seguir luchando con constancia, pero con sosiego interior.
José María Lorenzo Amelibia
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"Estoy completamente de acuerdo con las ideas que nos escribes. También yo estoy convencido de que estamos necesitados de un encuentro con el Señor en profundidad, un enamoramiento de Él, hecho realidad espontánea y tierna; y necesitamos retomar los caminos de la oración en el silencio y la profundidad".
1.- Bendito seas, Señor, en la Eucaristía.

2.- Sufro de que muchos de tus dirigentes no tengan una sensibilidad exquisita en torno al Sacramento del Amor.

Quienes disfrutamos de una buena formación religiosa no solemos tener problema para seguir creyendo a pesar de las rarezas, excentricidades, abusos de autoridad e injusticias de algunos o muchos que mandan o dirigen la Iglesia. Aunque tampoco somos invulnerables.
1.- Deseo que mantengas abierta para mí la puerta de tu gracia.

2.- Sin ti, Dios mío, no puedo ni principiar ni continuar ni concluir cosa conducente para la vida eterna.
Ha sido siempre una tendencia humana constituir asociaciones para relacionarse entre sí las personas que coinciden en aspectos fundamentales.
Confieso que me chocó el título de la noticia: "Fraternidad cristiana de enfermos y minusválidos de Ruanda." Ni en sueños se me hubiera ocurrido pensar que unas personas con enormes dificultades y en plena guerra, formaran alguna asociación de este tipo. Pero el Espíritu Santo sopla donde quiere.
Esta asociación ruandesa se fijaba unos objetivos altos: "Estar muy unidos y ver cómo podemos encontrarnos para evangelizar y fraternizar también con los demás." ¡Ahí queda eso!
Muchos hombres y mujeres, si les llega la enfermedad o minusvalía, parece que sólo desean la compasión; que todos estén pendientes de ellos. Pero hay gente que sabe superarse. Y en lugar de buscar refugio en su pobre "ego", se lanza de la forma que puede a evangelizar y hacer el bien. Y Dios bendice este esfuerzo generoso. Ellos mismos consiguen ver los frutos.
1.- Señor, No entiendo cómo existen cristianos que no le dan importancia a la oración, siendo así que Tú orabas.
Las cartas de los amigos en la fe me estimulan y reafirman en mi caminar hacia Dios, centrado en la Eucaristía. Así me escribía uno:
"He encontrado una fuente de gozo espiritual; de gozo y de
fuerza. Llevaba una temporada en la que se me hacía difícil el rezo del Rosario. Desde hace una semana, comienzo un misterio delante del Sagrario; el retablo lo preside una imagen de María.
Me detengo varios segundos en cada uno de los misterios para recordarlos; doy inicio después a la oración de Padre Nuestro y Avemarías; me resulta muy actual y entrañable pronunciar "Llena eres de gracia; el Señor es contigo... y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús". porque miro a María, dirijo después mis ojos al Sagrario; allí está presente Jesús; allí la imagen de la Señora.

La felicidad o el placer de los bienes de este mundo, si nos agarramos a ellos, borran poco a poco de nuestra memoria la ilusión, y preocupación por la virtud y por los bienes eternos.

1.- Recuerdo aquellos años de mi formación; entonces vivía con fervor verdadero. Dame aquel fervor de entonces, porque Tú, Señor, el mismo de entonces eres ahora.
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En diversos lugares se está suscitando un clamor dentro de la Iglesia de España en torno a los pueblos en los que no se celebra Misa los domingos, sino una acción litúrgica con administración de la Comunión.
Causa, la escasez de sacerdotes.
1.- Cura Jesús a la suegra de San Pedro y al anochecer le llevaron cantidad de enfermos y endemoniados, y la gente se agolpa para presenciar los milagros del Maestro. Después se retira Jesús para descansar. Pero se levanta muy pronto; marcha a un descampado, y se pone a orar. Estando haciendo oración fueron sus amigos para indicarle que todo el mundo le buscaba. Y él marchó a continuar predicando.
2.- La oración de Jesucristo. En distintas ocasiones nos lo presenta el Evangelio en momentos de oración. No entiendo cómo existen cristianos que no le dan importancia a la oración, siendo así que Jesús oraba. Y nosotros necesitamos la oración más que Él.
Miércoles, 8 de febrero
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Juan Fernandez Krohn
Desiderio Parrilla Martínez
FCJE
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Isabel Gómez Acebo