Secularizados, mística y obispos

Los niños de la llave

20.11.18 | 11:39. Archivado en Actualidad

¡Menudo problema tenemos hoy con los niños de padres separados, divorciados o simplemente de aquellos progenitores que apenas paran en casa fuera de los fines de semana! Tan grande es la cuestión que psicólogos, pedagogos, sacerdotes y los mismos padres afectados andan de cabeza. Se trata de una epidemia moderna que más vale prevenirla que buscar soluciones a posteriori. A estos chavales de entre nueve y dieciséis años que viven en una especie de soledad familiar se les denomina “Los niños de la llave”.

Un día el padre o la madre entrega a su hijo de once años la llave de la casa, con cierta solemnidad y confianza, en la seguridad de que nada malo le va a suceder. Y sí, en apariencia reaccionan bien los niños, no son objeto de robos, ni arman jaleo en el domicilio, pero allí están solos, en una época en que la presencia de sus progenitores es del todo necesaria. ¿Qué sucede? De momento nadie lo advierte, pero a la larga aparecen los malos efectos. Se quejan los profesores del fracaso escolar de estos alumnos; se descubre con frecuencia en ellos un estado de ansiedad que ha de ser atendido por psicólogos o psiquiatras; muchos son cada vez más tímidos, poco sociables, con dificultad para el trato con los compañeros; van creando en sí mismos cierto hábito de aislamiento… Pueden parecer más valientes y autónomos, pero su personalidad no madura de manera satisfactoria.

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Pedro en la pasión. Puntos de meditación 20 -11-18

20.11.18 | 04:36. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Pedro seguía a Jesús en la pasión; a lo lejos, Señor, ¿cómo te voy siguiendo yo a lo largo de mi vida?

2.- Pedro también cuando te negó te admiraba, pero con un fervor pre - pascual; como acostumbro yo. ¡Cuántas veces me repito los versos de San Juan de la Cruz: "Acaba de entregarte ya de vero!" Y siempre con las mismas reticencias.

3.- Perdóname, buen Jesús, y dame tu fuerza y tu valor para seguirte de una vez con ese fervor de los Apóstoles. Tengo ganas, pero enseguida me escudo en alguna falacia.

4.- Pedro negó a Jesús ante el peligro de confesarlo en momentos de peligro. Yo no le he negado, pero no tengo el suficiente coraje para seguirle: ayúdame a seguirte.

5.- Tú miraste a Pedro después de su caída. También me miras a mí. Tú sabes que te amo. Cantó el gallo después de la negación de Pedro. Y Pedro lloró con amargura su apostasía. También a mí me miras, Señor. Me dejo mirar de Jesús. Mírame con indulgencia, como el médico que cura la enfermedad. Deseo recibir tu salud y tu gracia. Ten misericordia de mí. y ayúdame a serte fiel, como Pedro después de la Resurrección.

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VAMOS A SOÑAR

19.11.18 | 12:04. Archivado en Espiritualidad - Mística

Sí; vamos a soñar los dos, querido amigo. Pero no ensueños de lotería o viajes de placer. Vamos a imaginar algo que debe ser la aspiración suprema de todo cristiano con ansia de apostolado. Muy dichosos seremos, si conseguimos para nuestro corazón una escala de altos ideales. Por ella subiremos de virtud en virtud hasta contemplar a Dios.
Quisiera, Señor, sentirme seducido por ti: como San Pablo, Loyola o Javier. Quisiera disponer de fuerza interior para permanecer las noches en oración, y durante el día entregarme a predicar tu Evangelio, a practicar la caridad a fondo, como tus grandes santos.

¡Dejadnos soñar, Dios nuestro!
Gozar de tu amor; no por le placer que proporciona a nuestra alma, ni siquiera por gustar anticipadamente las delicias del cielo, sino para ser más efectivos en tu Reino. Sufro mucho al ver a la gente alejada de ti. Pero dadnos, Señor, santos abundantes, del temple de nuestros grandes místicos y apóstoles, como en otros siglos lo hiciste. Ellos arrastrarán en tu nombre a la virtud. Necesitamos sacerdotes que prediquen con la verdad de su vida enamorada. Que el mundo necesita de estos profetas capaces de entusiasmar para el triunfo de tu Reino.

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Pasión de Cristo, confórtame. Puntos de meditación 19-11-18

19.11.18 | 04:53. Archivado en Espirtualidad mística

1. Pasión de Cristo, confórtame. Así te suelo decir en el "Alma de Cristo", cuando debiera decirte: Deseo, buen Jesús, ayudarte en tu pasión, sufrir en mí lo que falta a la pasión de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia. Porque eso nadie me puede quitar. Amarte, Señor, y sufrir con los que sufren por tu amor. Pero ayúdame para que mis deseos no se conviertan en meras palabras.

2.- Jesús, fuiste sentenciado injustamente, acusado con falsedad, maltratado, injuriado, coronado de espinas... Cada una de estas palabras quiero que se grabe en mi corazón. Fuiste, Señor, traicionado por un amigo falso, abandonado por los amigos buenos, no fuiste escuchado.

3.- Te trataron como loco, te escarnecieron, te compararon con Barrabás y saliste perdiendo. Sufriste la tortura de la cruz. Todo por mis pecados, porque querías libarme del reato de culpa.

4.- Perdóname, Señor. Ten compasión de mí. Yo quiero reparar tanta ofensa con mi buen comportamiento, pero me ofrezco en toda la miseria que tengo, porque a la hora de la verdad, todo está quedando en mí en buenos deseos tan solo.

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¿Curas casados? VIII

18.11.18 | 11:06. Archivado en Secularizados de ambos sexos

Por Juan Díaz Parroquín. (1)

Pero eso no es todo.
Este es el texto completo de 1Timoteo 3 del 1 al 7. 3. 1. Si alguien aspira a ser obispo, su ambición es buena; en esto no cabe duda.

2. Es necesario, pues que no se le pueda reprochar nada al obispo. Es necesario que sea marido de una sola mujer, hombre serio, juicioso, de buenos modales, que fácilmente reciba en su casa y sea capaz de enseñar.

3. No debe ser bebedor ni peleador, sino indulgente, amigo de la paz y desinteresado del dinero.
4. Un hombre que sepa dirigir su propia casa y cuyos hijos le obedecen y respeten.

5. Pues, si no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará la asamblea de Dios?

6. No debe ser obispo un recién convertido, no sea que se llene de orgullo y caiga bajo la misma condenación en que cayó el demonio. 7. Es necesario también que goce de buena fama ante los que no pertenecen a la Iglesia, no sea que hablen de él en mala forma y se halle enredado en las redes del demonio.

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Como una emoción racional. Puntos de meditación 18-11-18

18.11.18 | 05:36. Archivado en Espiritualidad - Mística

1.- Otra vez estoy emocionado en tu amor. Te siento dentro de mí; es una emoción serena, sin sentimentalismos, como de adulto que tiene ya seco su sistema emotivo; es como una emoción racional, si cabe. Porque es grande que me hayas mantenido en tu amor estos sesenta y más años. Recuerdo todas tus gracias y me lleno de gratitud.

2.- Tú, Señor, has mantenido tu compromiso y me sigues dando la ilusión de tu amor. Solo deseo servirte, estar contigo, vivir en oración, hacer que la Eucaristía vuelva a ser el hogar de las almas.

3.- Dame fuerza e ilusión para que siga escribiendo sobre este gran amor olvidado. Deseo ser del estilo de Don Manuel González. Mira que me queda poca vida en este mundo y deseo presentarme con las manos un poco menos vacías.

4.- Quítame el absurdo respeto humano. Es que me cuesta mucho escribir, hacer esta propaganda divina, porque soy el menos indicado. Me suelo decir: ¿Cómo me van a hacer caso a mí, si estoy fuera de los muros de tu iglesia al considerarme ellos un apartado?

5.- Escucho una especie de voz interior que me dice, sobre todo cuando estoy en tu presencia eucarística y me veo el único en el sagrario... "Sigue, sigue, pídele esto a mis sacerdotes".

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Obispos. Sed santos como

17.11.18 | 11:23. Archivado en Para los Obispos

San Deodato de Nevers, obispo
†: c. 679 Francia Memoria, 19 de junio

Un obispo que se hizo monje
San Deodato llegó a ser obispo de Nevers alrededor del año 655 y, en 657, asistió al sínodo de Sens. Tras de ocupar la sede episcopal durante varios años, renunció a ella y se trasladó a los Vosgos para llevar una vida de soledad y mortificación. Fue obligado a abandonar el sitio que había elegido para vivir, a causa de la hostilidad de las gentes de la comarca; entonces se refugió en una isla, frente a Estrasburgo, donde ya se habían instalado otros solitarios. Todos reunidos llevaron vida comunitaria, dedicada a la oración y la penitencia. San Deodato llegó a ser el superior y, con la ayuda del rey Childerico, construyó una iglesia.

Aquella comunidad fue el núcleo del que surgió, posteriormente, la abadía de Ebersheim. San Deodato, que sólo anhelaba entregarse a la contemplación, decidió apartarse de aquella existencia activa, para buscar un sitio donde pudiese servir a Dios sin otras preocupaciones. Sin embargo, a donde quiera que iba, se encontraba con la oposición y aun la persecución de los habitantes del lugar.

No tardaron en acudir los discípulos y Deodato fundó para ellos un monasterio que fue llamado «Jointures». No lejos estaba Moyenmoutier, donde otro obispo retirado, san Idulfo de Trier, gobernaba a otro grupo de ermitaños. Los dos santos se hicieron amigos y periódicamente visitaban sus respectivos monasterios. fuente: «Vidas de los santos», Alban Butler

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DOMINGO 33º DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

17.11.18 | 09:43. Archivado en Homilías

18 NOVIEMBRE DEL 2018. Mc. 13, 24-32
1.- Estamos en el penúltimo domingo del año litúrgico. El siguiente es la fiesta de Cristo Rey. Hoy nos muestra el Evangelio el fin del mundo. Jesucristo lo profetiza: nos habla de que habrá gran tribulación, y como algún cataclismo de tipo astronómico. Nos habla también de que vendrá Él mismo desde el Cielo con gran poder. Y profetiza a la vez que el fin del mundo la destrucción de Jerusalén. Esta destrucción se cumplió. También llegará el fin del mundo.

2.- Siempre ha preocupado a las gentes de todos los siglos este tema. Siempre ha habido gente que pensaban inminente el fin del mundo. Ahora también los hay. A mí me parece que lo que de verdad nos tiene que preocupara es el fin de nuestra vida. Aunque parezca que nos pueden quedar todavía años, nos hemos de dar cuenta que está más próximo, porque el tiempo vuela.

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Rememorando mi conversión. Puntos de meditación 17-11-18

17.11.18 | 05:19. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Jesús, te adoro a ti que te has convertido en pan divino. Eres mi amigo desde hace cincuenta años. Somos desde entonces inseparables por tu gracia y amor. Deseo transmitir esta amistad a todos que me rodean, con todos con quienes me relaciono; a todos cuanto pueda.

2.- Te adoro en los sagrarios de mis fervores; los de Laguardia, donde fue mi conversión, donde sentí algo total. Aquella conversión fue hace cincuenta años. Después vinieron dos años de fervor increíble. Dame de nuevo aquel fervor y ayúdame a ser santo a difundir tu amor en un mundo en que no hay más que miserias y egoísmo. Imagino y te visito en el sagrario de Recoletas, allí en las vacaciones de Navidad pasábamos ratos inolvidables; eran las primeras horas de la tarde; ahora en mi jubilación lo rememoro con gozo cuando te visito todas las tardes a primera hora, en algunas iglesias que encuentro abiertas.

3.- Ha pasado medio siglo desde aquella primera conversión; no te he sabido ser fiel desde entonces y siento, dentro de una gran paz, la compunción de corazón, la pena de haberte sido inútil. Ha habido, sí, Jesús, mucho descuido por mi parte; pero nunca te he dejado. Sufro de que no sepa como los santos hacer vibrar a todos en amor a ti. Pero, no me dejes nunca, que no sé vivir sin ti.

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TOMAR LA ANTORCHA

16.11.18 | 17:09. Archivado en Eucaristía

Hoy algunas personas maduras llevan encendida la antorcha de la fe y del amor eucarístico. Sin dejarla nosotros los mayores de nuestras manos, hemos de buscar otros adoradores que nos acompañen y sean ellos mismos, jóvenes, quienes aviven esta llama de amor al Sacramento. Me emocionan las cartas de un religioso, todavía no sacerdote, que está inflamado de amor a Jesús. Me alegran los mensajes encendidos por el fuego del amor al divino prisionero del Sagrario, y más aún cuando proceden de una persona que no ha llegado a los cuarenta.

Todos juntos hemos de transmitir lo que Dios nos ha dado por su gracia; es un deber, una responsabilidad y nuestro gran honor. Cada uno hemos de hacer germinar esas semillas que se desprenden de nuestros frutos ya del todo maduros. Procurar que caigan en corazones jóvenes, sin desalentarnos por aparentes fracasos. En largas horas de adoración hemos asumido el compromiso de encender numerosos puntos de luz, que se han de convertir en antorchas, y tal vez en hogueras de amor eucarístico. Jamás puede terminar la era eucarística de nuestros santos, Pedro Julián Eymard, Micaela del Santísimo Sacramento, Don Manuel González, el padre García Nieto y otros muchos que nos precedieron. Quienes hemos recibido el don de Dios en el silencio de nuestros Sagrarios, nos hemos comprometido a llevar al Señor a todas las partes, a ser reflejo de su doctrina y signo alegre de la salvación.

Nuestra antorcha seguirá iluminando en la oscuridad de este mundo paganizado me incendiará muchos corazones. ¡Por siempre seas bendito y adorado Señor Eucaristía! Que siempre ardan nuestros corazones en tu amor.

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Jesús en la Eucaristía se reviste de sencillez, muy distinto de los que mandan

16.11.18 | 11:22. Archivado en Crítica

Pienso mucho en Jesús Eucaristía; es para muchos cristianos como el motivo, la línea matriz, el enfoque de toda su vida interior. Veo a Jesús Sacramentado todo lo contrario de los reyes y las altas dignidades humanas: ellos gustan de ataviarse con ornatos que los distingan de los demás ciudadanos. Son distintos y superiores.

Y ¿por qué no decirlo? Lo vemos normal; los hemos conocido así de siempre. Se trata de unos disfraces admitidos que, sobre todo a los más débiles e incultos, les llenan de admiración, respeto e incluso veneración.

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En mi naufragio. Puntos de meditación 16-11-18

16.11.18 | 04:53. Archivado en Espirtualidad mística

1.- Señor, celebro este año el cincuenta aniversario de mi entrega a ti. Tenía quince; recién salido de la niñez; en mi segundo año adolescente. Tú, Dios mío, no lo necesitas recordar, pues eres Dios y todo lo tienes presente.

2.- Me embarga el alma la emoción al mirar aquella iglesia de Laguardia en aquella tarde de agosto, cuando todo era paz y armonía y el sol se dibujaba sobre el altar, sobre el sagrario. Aquello parecía el cielo. Yo, Señor, nunca me separaría de ti. Lo recuerdo a menudo y me hace bien. Han pasado ya cincuenta años; cincuenta años de amarte y de sentirme amado de ti; cincuenta años de entrega.

3.- Soñaba yo entonces, Señor, con ser santo como el cura de Ars; vivir de amor siempre contigo. Soñaba en jamás separarme de ti. Mis necesidades de alimento las cubriría como él: con un puchero de patatas para toda la semana; mi sacrificio sería el alimento de mi alma para fundirse con la tuya.

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Martes, 20 de noviembre

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