Van unos cuantos, en nombre de los gays y lesbianas en general, e increpan y casi agreden al alcalde Gallardón en Madrid. Lo hacen porque tienen la sensación de que siendo quienes son, tienen impunidad, tanto social como gubernativa. Quien les intente meter en cintura, perderá el carnet de progre. Ellos, y otros, tiene ese derecho de impunidad con que este gobierno está subvencionando a los suyos o a los que considera suyos. Hay muchos gays y lesbianas que no se sienten representados por esos jujetos. El mismo Álvaro Pombo, autorreconocido gay, afirmó sentir ganas de volverse a encerrar en el armario al ver cosas como el desfile del Orgullo Gay.
Pero el caso de impunidad más flagrante es el de los indginados. Amparados en una proclama, en todo asimilable al programa de un partido político, se autoconceden la propiedad de todas las grandes plazas de las ciudades de España, acampnado ene llas, y sin respeto alguno por los monumentos que en ellas hay. Y, al cabo de un tiempo, se van, y con perfecto sentido de la impunidad dejan una chabola de información de su movimiento, nacional, por cierto. Si permisos municipales, sin tasas por ocpuación de espacio público, ni nada.
Y en el País Vasco, Bildu. Amenaza a concejales del PP, quita banderas y empelará presupuesto público para subvencionar impunidades varias a familiares de terroristas convicto, muchos de ellos confesos, amén de ocupar la calle que va a dejar de ser de todos.
Si tu causa es de izquierdas, tienes la impunidad asegurada. Ni la Polcía Nacional va a ir contra ti, y en cuanto logres tener un herido, vas a tener derecho a portad de revista, programa de televisión y sursum cordam para ti solo.
Este reparto de impunidades es la preparación de las masas cuando gobierne el PP, que no va a ganar para sustos en los días que dure su gobierno. Plaza tomada, calle okupada y sindicatos que se alzarán en cólera cuando vengan, sí o sí, los recortes de un Estado de Bienestar que fue inflado para esta ocasión.
Las leyes del común son para la gente de derechas. Los de izquierdas tienen la indignación como prebenda de impunidad. Que se enteren todos. Ni un sólo recurso de represión del Estado para quien altera el orden por una causa de izquierdas. Que se le ocurra a miembros del PP increpar en la calle a un concejal de Bildu... Que se les ocurra a gentes desparramadas desde la sede de la calle Génova, del PP, ir a los locales del PSOE de Madrid a meter miedo con gritos y arrojando piedras a los militanres socialistas que dentro estuvieran... Todo esto es impensable. La impunidad subvencionada ha acabado con el sentido de lo justo en España.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena