Me refiero a Hawkings, el científico insigne de la silla de ruedas y un carácter muy difícil, ajeno por completo a su desgraciada enfermedad degenerativa. Este hombre tiene mú mala leche, pero la tiene de por sí, no por su postración física. A su biografía me remito. Bueno, pues ahora este sabio va y dice que ha demostrado que no existe Dios, que la Física lo demuestra. A mí se me ocurre lo que digo en el título: el más sabio es tonto. O, de otra manera, una forma de ser tonto es ser el más sabio.
Vamos a ver Don Hawkings. Dios, para nadie es una certeza, sabe usted. Es eso, una creencia. Por eso los fieles se llaman a sí mismos eso: creyentes, que creen. No se llaman sabedores, ¿entiende? A ellos no les venga usted con ecuaciones matemáticas o diciendo que ha visto un letrero en el espacio infinito que dice: "Dios no existe". Su demostración -perdón, su pretendida demostración- nada puede con la creencia. Y, le avanzo: creencia no es prejuicio. Si aún sigue sin entenderlo, lo siento. La clase, por hoy, ha terminado. Vuelva usted en Septiembre. La creencia es inmune a la certeza científica. Y es que, a demás, en la ciencia, sabe usted, más allá de dos y dos son cuatro, cabe tanta opinión como en cualquier otro ámbito de lo humano. La ciencia sólo sirve para facilitar la lucha por la vida, que es mucho, pero no vale para calmar el ansia humana suprema, que es el saber de dónde venimos y a dónde vamos. Su respuesta -vamos de la nada a la nada- no le vale a nadie con un mínimo de exigencia profunda.
Ni siquiera los místicos sabían que existe Dios, eran algo más que creyentes, pero su conocimiento de Dios no provenía del razonamiento, sino de la sensación (por llamarlo de alguna manera). O de la intuición suprasensorial de que gozaban.
Pero, en fin, si el hallazgo final de sus ecuaciones de que ha quedado demostrado que no existe Dios, le hace feliz, feliz sea usted por mucho tiempo. Pero no espere cambiar el mundo por su ecuación antidivina. Ah, y le recuerdo la suprema máxima en ciencia sigue siendo el acto de suspender el juicio cuando el rigor no permite, a pesar de lo abrumador de las pruebas concomitantes, concluir nada. Un saludo.
Lunes, 13 de febrero
Toni García Arias
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Javier Vicente Gil
Francisco Rubiales
Enrique Zubiaga
Raúl González Zorrilla
Graciano Palomo