Leo con estupor que se va a dejar usar los móviles en los aviones. No era bastante con los trenes, ahora, los aviones también. Los horteras de voz en grito ya tienen un nuevo dominio para avasallar sonoramente a los sufridos prójimos que tienen la mala suerte de coincidir con ellos. Y las musiquitas de llamada, a todo volumen. Y todos a enterarse de la vida y milagros de los familiares de los susodichos horteras. Porque parece que es imposible educar a las gentes que gritan por el móvil. De vez en cuando, te cruzas con alguno de éstos, y es horrible. Ni la más mínima idea de lo que es, no ya la intimidad, sino ni siquiera la privacidad. Todo es público.
Hasta ahora, la tecnología nos amparaba a los moderados. Creíamos que la incompatibilidad entre las ondas de las comunicaciones aéreas y personales de móvil era total, absoluta y para siempre. Pero, presumo, las compañías de comunicación, han echado cuentas, y se percatan de que les faltan los millones de llamadas que se harían desde los aviones de poderse hacer, y han maniobrado para no quedarse horas y horas sin las comunicaciones de los que vuelan. Nos han rodeado. No hemos perdido una batalla; se ha perdido la guerra.
Supongo que los novelistas sin inspiración gustarán mucho de viajar y adivinar, o simplemente copiar, historias humanas para pasar al papel impreso o al e-book, tan sólo con escuchar en los aviones a los móvil-habladores, que, sin ningún pudor, charlarán de todo lo familiar, amical y demás ámbitos humanos, sin dejar los más escabrosos, a voz en grito, desde su butaca.
Y no se crean que en los vuelos transatlánticos, nocturnos, el silencio de horario de sueño, les librará, no. En cualquier otra parte del mundo es de día, y como ya sabrán que se puede hablar por el móvil desde el avión, no se privarán. Raro es quien no ha tenido la experiencia de ser despertado a las 5 de la mañana por un fulano que inconscientemente cree que en todo el mundo son las 12 de mediodía. Lo que les he dicho: estamos rodeados.
De nada sirven los anuncios que pregonan prudencia en el uso del móvil, ni de que se usen las plataformas para hablar. En los aviones no hay plataformas… Tendremos que tragar todas las conversaciones y musiquitas previas. Con Dios.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena